Thursday, July 20, 2017

DISCIPLINE y su nueva libertad de expresión báquica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo trabajo de la banda estadounidense DISCIPLINE, el cual se titula “Captives Of The Wine Dark Sea”. El pasado 7 de julio se oficializó su publicación a través de la red de Bandcamp y también por vía del sello del grupo Strung Out Records; por su parte, The Laser's Edge ayuda en la distribución de este disco que estamos reseñando aquí. El genial Mimo Ácido Matthew Parmenter se hace cargo de los teclados, el violín, las guitarras eléctrica, acústica y e-bow, y la pandereta, mientras que la dupla rítmica del bajista Matthew Kennedy y el baterista Paul Dzendzel se vuelve a poner en marcha; por su parte, Chris Herin, debutante como integrante de DISCIPLINE a las guitarras eléctricas solista y rítmica en los últimos años, tiene su primera presencia en la discografía del mismo.


Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘The Body Yearns’ abre el álbum estableciendo un vínculo entre los GENESIS de la etapa 76-78 y el periodo psicodélico de THE BEATLES, más algunos ribetes estilizados que nos suenan tanto al PETER HAMMILL de la etapa del “Over” y a los PROCOL HARUM anteriores al “Broken Barricades”. Durante su primera sección, los quiebres rítmicos inusuales están a la orden del día, así como los inteligentes fraseos de la primera guitarra, ya por debajo del canto de Parmenter, ya generando sus propios espacios; pero ante todo, lo que prima aquí es una estupenda claridad melódica marcada por una refinada orfebrería sonora. Sobre la frontera del cuarto minuto y medio, la pieza vira hacia una suerte de blues gótico en el que se enfatiza el influjo Procoliano, aunque siempre con esa aureola inquieta y extrañamente fascinante que el Mimo Ácido suele poner a sus composiciones. Un ágil reprise del primer motivo dispone de la coda oportuna para ‘The Body Yearns’.  Virando hacia un dinamismo ostensiblemente más ligero aunque con una clara actitud de preservar la vitalidad melódica que marcó a la canción de apertura, ‘Life Imitates Art’ se explaya simultáneamente en una atmósfera cínica y unas vibraciones juguetonas. Los acordes retro del órgano (imitando al clásico Lowrey) y la robustez de la batería son las columnas sobre las que sostiene el bloque sonoro general. Las líneas iniciales son genuinamente demoledoras: “This flesh, a masterless catedral. / Dearly beloved, pray no more. / No Unity of congregation. / Obscene graffiti on the door.” Como si hiciera falta, parmenter nos confirma por enésima vez que es uno de los más inspirados poetas del art-rock de las tres últimas décadas. Los siguientes 4 minutos y picos del repertorio están ocupados por el instrumental ‘S’. Bajo este título tan ingeniosamente minimalista se desarrolla una pieza ostensiblemente ágil que parece exhibir la amenaza de algo tétrico disfrazado de ropajes angelicales. De hecho, el epílogo deriva hacia una especie de languidez oscurantista (un poco a lo PRESENT) que parece revelarnos esa amenaza que antes preferíamos tener como insospechada. Alguna herencia también notamos del modelo sónico estructurado y macerado a través del discos precedente de la banda “To Shatter All Accord” y el solista de Parmenter  “Horror Express”.


Con la dupla de ‘Love Songs’ y ‘Here There Is No Soul’, la banda explora recursos más sencillos dentro de su ecléctico ideario estético. ‘Love Songs’ nos brinda una peculiar mezcla de cabaret y blues-rock: una canción que sabe hacerse sentir extravagante a través de su sencillez estructural. Por su parte, ‘Here There Is No Soul’ es la canción encargada de pasar el ecuador del disco, y lo hace al modo de un híbrido entre los ECHOLYN de los últimos discos y el modelo histórico de THE DOOBIE BROTHERS. Con los guitarreos dobles y la precisión sucinta de la dupla rítmica se garantiza un groove llamativo, pero como estamos hablando de un grupo devotamente dedicado a promover el sueño progresivo del rock, incluso en un contexto tan prosaico como éste se advierte una sutil aureola de sofisticación musical. Es una pena que la canción no sea más larga pues su gancho es innegable. El instrumental ‘The Roaring Game’ dura poco más de 6 minutos y cumple con la misión de devolvernos a los aires de la canción de entrada, aunque esta vez la ambientación general se siente más adusta y los matices sombríos ocupan un rol más dominante dentro de la armazón instrumental en curso. Siendo la más extensa pieza del álbum con sus 14 ½ minutos de duración, ‘Burn The Fire Upon The Rocks’ cierra el álbum con un esplendor mágico y contundente que desde las primeras instancias nos muestra las aristas más ágiles y vitalistas del enfoque musical que el cuarteto ha estado plasmando a lo largo del disco, para luego derivar hacia un tenor más etéreo y calmado. La guitarra, inicialmente pletórica de vigor incendiario, se convierte en nube flotante en un cielo vespertino de fines de otoño. En muchos aspectos, tenemos aquí un retorno a los días de su obra maestra de los 90s “Unfolded Like Staircase” (especialmente ‘Into The Dream’ y ‘Before The Storm’), pero también hay en los filos más adustos de su dinamismo un retorno a los tiempos de ese gran primer álbum que era Push & Profit. Recién en la frontera del cuarto minuto y cuarto entra a tallar el canto de Parmenter, expandiéndose en un ambiente que reemplazó lo etéreo por lo melancólico. Mientras va evolucionando la pieza, los motivos y esquemas rítmicos se van sucediendo en una ilación que siempre mantiene altos niveles de magia expresiva: los legados de GENESIS y VAN DER GRAAF GENERATOR se reactivan bajo la luz particular de DISCIPLINE. Cuando llega la sección final, se resaltan eficazmente una vigorosa coral mellotrónica y unas bellas interacciones de sintetizador y guitarra. Para esta conclusión se reservaron estos músicos la manifestación de su faz más épica. ¡Todo un broche de oro!


  

Aunque no iguala la grandeza distinguida de “Unfolded Like Staircase” – álbum que queda como una obra maestra del rock progresivo de los 90s – debemos apreciar a “Captives Of The Wine Dark Sea” como un trabajo inspirado y vitalista dentro del canon de DISCIPLINE. Compartiendo el vigor rotundo de “To Shatter All Accord” y la versatilidad reluciente de “Push & Profit”, este disco despliega un repertorio muy llamativo que nos invita jovialmente a embriagarnos en un báquico festín musical. Definitivamente, Matthew Parmenter y sus compañeros de viaje siguen siendo almirantes de enorme soberanía en los anchos mares del rock progresivo de los tres últimos decenios.


Muestras de “Captives Of The Wine Dark Sea”.-
Burn The Fire Upon The Rocks: https://lasersedge.bandcamp.com/track/burn-the-fire-upon-the-rocks

Monday, July 17, 2017

OCEANIC: el sacerdocio de la nueva generación progresiva canadiense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar a la banda canadiense fundada en Halifax, capital de Nova Scotia, por motivo del reciente lanzamiento de su nuevo trabajo fonográfico “Trappist”, más exactamente, en la primera semana del presente mes de julio. El disco en cuestión sucede por tres años al disco debut “Origins”, el cual recogía todo el material que el grupo esforzadamente compuso y arregló desde los tiempos de su fundación, en el año 2006. Ahora este nuevo disco muestra al grupo con una fuerza de personalidad consolidada y robustecida. El ensamble conformado por Mike McPhee [bajo, mandolina y teclados], Cameron Lawrence [batería y percusión] y Glenn O’Keefe [guitarras] nos brinda una propuesta math-progresiva de gran calibre e infinita energía… y sobre todo, con una versatilidad atrapante. El derroche de ingenio que percibimos a lo largo del repertorio de “Trappist” es fenomenal más allá de lo que nuestra mente puede realmente creer a despecho de la innegable evidencia auditiva. Para ser más específicos, lo que hemos de disfrutar en este disco es una fabulosa exhibición de tensas y sosfisticadas musicalidades sonoridades progresivas, las cuales, desde un encuadre básico de math-rock con tendencia pesada, sabe abrirse a un ingenioso crisol de posibilidades eclécticas con un pulso estupendo y una autoridad convincente. Tras esta caracterización general, llega la hora de concentrarnos en los detalles individuales mientras se van mostrando ante nuestros oídos.


Durando casi 8 ¼ minutos, ‘Arabic Spring’ abre el disco con una rotunda exhibición de grooves sofisticados alimentados de una meteórica exaltación rockera. La compleja ingeniería sonora que se desarrolla a partir del encuadre de los guitarreos y la labor sesuda de la dupla rítmica ostenta un vitalismo tan fiero en su expresividad como meticuloso en los detalles esenciales de su armazón. A continuación sigue ‘Holy Mountains’, una pieza que se asienta sobre un swing que abre espacios a compases un poco más gráciles y otros a cadencias más contenidas, sin por ello renunciar al punche rockero. En todo caso, este punche exige de sí mismo un poco más de fulgor a la hora de ajustarse a la amalgama en curso, la misma que también parece coquetear ocasionalmente con la esfera más vanguardista del prog-metal. La vitalidad de ‘Arabic Spring’ ahora es reemplazada por la neurosis impredecible que hace de ‘Holy Mountains’ un estupendo ejercicio de tensos dinamismos. Los siguientes 10 minutos y pico del álbum están ocupados por la dupla de ‘Emissary’ y ‘Sefīd-Rūd’, diseñada para abrir nuevos campos para la siembra music al del trío. El primero de estos temas está signado por unas efectivas vibraciones eclécticas que incluyen altas dosis de cromatismo de inspiración arábiga, las cuales se explayan solícitamente en los arreglos de percusión y de mandolina que entran a tallar en varias secciones del desarrollo temático. Ya hemos dejado el terreno de DON CABALLERO para entrar en los de GORDIAN KNOT y TREY GUNN. Por su parte, ‘Sefīd-Rūd’ nos muestra una bizarra confluencia de ebulliciones futuristas (al modo de un inaudito híbrido de CAN y THIS HEAT) y exquisitos retorcimientos de matiz Crimsoniano a través del filtro de los STICK MEN.  

Volviendo al híbrido de math-rock y prog-metal, ‘The Serac’ cumple con la misión de reinstaurar el imperio del nervio rockero, y lo hace apelando a una refrescante agilidad que en varios momentos vuelve a hacerse eco del paradigma Crimsoniano. En otro pasaje, las cosas se tornan particularmente aguerridas de tal modo que la mesa está servida para que la guitarra geste uno de sus solos más explosivos del álbum. Así las cosas, ‘Damavand’ entra a tallar como un paisaje etéreo de paisajes serenos y espíritus melancólicos, algo que nos toma por sorpresa de una manera total. Los elegantes efluvios de la guitarra acústica, que elaboran cadencias de influencias latina y parajes de tenor fusionesco, se dejan ornamentar por líneas flotantes de guitarra eléctrica y sutiles capas de sintetizador. Durando poco más de 13 minutos, ‘Path To Elborz’ cierra el repertorio exhibiendo de entrada un fulgor salvajemente furioso. El bajo suena más tormentoso que nunca mientras el ensamble se dedica a explorar diversas atmósferas y grooves a lo largo del ambicioso espacio que se otorga para decir todo lo que quiere decir en esta ocasión. Bien se puede definir a esta pieza como una correcta síntesis de las aristas más robustas y pesadas del ideario musical de la banda: dentro del esquema globalmente encuadrado dentro del paradigma del math-rock, hay cubículos y recovecos para motivos que transitan de lo psicodélico a lo prog-metalero y de allí a lo jazz-rockero, pasando por los modelos de PRIMUS, los involvidables CANVAS SOLARIS y la faceta más guerrera de KING CRIMSON. Mientras tanto, una y otra vez, el bajo hace lucir el pulso fiero de su punzante centelleo. El paraje más sutil emerge alrededor de la frontera del noveno minuto y medio, y justamente aquí empieza a armarse el camino hacia el epílogo, el cual exhibe un dinamismo jazz-rockero bastante amable mientras recibe parte del impacto de los pasajes más aguerridos que le habían precedido. Un estupendo cierre de álbum.



Vibrante y vigorosa, así es la música de OCEANIC: vibrante con un anclaje exquisito para sus electrizantes pulsiones, vigorosa sin llegar nunca a la rudeza en su majestuosa fuerza. “Trappist” es una de las obras más musculares que la escena progresiva mundial nos ha brindado en lo que va del año 2017 y debemos, por tanto, apreciarlo con enormes elogios. Al menos, eso nos parece. De hecho, es una labor de riguroso sacerdocio para la nueva generación progresiva canadiense. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Trappist”.-
The Serac: https://oceanicmuzak.bandcamp.com/track/the-serac

Friday, July 14, 2017

ASTROLABIO y las lámparas que iluminan a la nueva escena progresiva italiana


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo italiano ASTROLABIO ha publicado hace poco su nuevo disco, el cual se titula “I Paralumi Della Ragione”: más exactamente, la salida al mercado de este disco (el tercero en su haber, aunque el primero fue publicado con el nombre anterior de la banda) tuvo lugar en el pasado mes de febrero a través del sello Andromeda Relix aunque ya se enunciaba en las redes de Youtube y Bandcamp desde fines del año anterior. Este cuarteto está conformado por Michele Antonelli  (canto, guitarras y flauta), Massimo Babbi (teclados), Paolo Iemmi (canto y bajo) y Alessandro Pontone (batería). Este grupo ya nos había sorprendido gratamente con su anterior ítem “L’Isolamento Dei Numeri Pari”, del año 2014, para ahora demostrarnos que han sabido reforzar a punta de ingenio y vigor el camino sinfónico retro que se ha trazado. Vayamos adelantando que “I Paralumi Della Ragione” es un disco solvente y redondo. A lo largo del disco que ahora nos ocupa, el grupo cuenta con los apoyos ocasionales del guitarrista Marco Ciscato – también productor del álbum en cuestión –, el flautista Andrea Calzoni, la violinista Lucia Caffini y los vocalistas Francesca Marangoni y Massimo Piubelli. Una mención especial va también para el pequeño hijo de Michele Antonelli que se llama Zeno, quien a su tierna edad de 4 años hace su debut en el mundillo progresivo aportando algunas voces para el sexto tema del disco.


Comenzando con un ambiente de ruidos de grillos y de una suave brisa de amanecer, ‘Dormiveglia No. 1 (Black)’ abre el álbum con unas cálidas escalas de guitarra acústica al modo de una minúscula obertura que abre la vía por donde ha de emerger la primera pieza propiamente dicha del álbum: ‘Nuovo Evo’. Esta canción se edifica sobre un groove razonablemente complejo por encima del cual el nervio de los guitarreos focaliza sus sofisticadas estructuras; mientras tanto, los teclados se concentran predominantemente en la elaboración de atmósferas y el desarrollo de ocasionales solos que complementan a los de guitarra. Con este despliegue de sofisticada musculatura, el grupo inicia con buen pie el álbum, y a continuación sigue la dupla de ‘Una Cosa’ y ‘Pubblico Impiego’ – ocupando en total un espacio de 14 minutos – para que se siga asentando la proyección musical en curso. En su punto de partida, ‘Una Cosa’, el cuarteto elabora mecanismos de expresividad sutil y reflexiva con el propósito de crear una atmósfera que gradualmente pueda envolver al lirismo espléndido en torno al cual gira el tortuoso cuerpo central. La presencia de la flauta resulta vital para impulsar la riqueza de matices. Sin duda, hemos encontrado aquí el primer cénit del disco y con ‘Pubblico Impiego’, el grupo se propone perpetuar este golpe de autoridad con el ágil empleo de ilaciones para diversos motivos. En todo caso, la fiereza sonora está más acentuada en esta canción en comparación con cualquiera de las dos precedentes. También se siente crucial la aparición de tonalidades Tullianas a la flauta a la hora de enriquecer una serie de riffs recurrentes. ‘Arte(Fatto)’ tiene un esquema de balada y eso da pie a que se exponga  texturas diferentes para las obsesivas pasiones líricas de ASTROLABIO. El esquema instrumental intimista se sostiene exclusivamente con el dúo de guitarra acústica y piano; respecto al posludio de piano, se trata de un pasaje que refleja una grisácea belleza bajo el ropaje de una languidez otoñal.



El breve tema instrumental ‘Otto Oche Ottuse’ (dura menos de 2 ¾ minutos) está a cargo mostrarnos una perfecta fusión de los universos de JETHRO TULL y los PREMIATA FORNERIA MARCONI de los primeros discos en cuanto al desarrollo melódico, aunque la dupla rítmica va más por el lado de una garra filuda al modo de MALIBRAN y NUOVA ERA. De todos modos, su función principal parece que es la de operar como interludio preparatorio para la emergencia de ‘La Casa Di Davide’, la canción más extensa del disco con sus poco menos de 10 ½ minutos de duración. De hecho, podemos describirla como canción guardiana de las facetas más rotundamente fastuosas del ideario estético de ASTROLABIO. ‘Sui Muri’ tiene asignada la difícil misión de suceder al extrovertido esplendor épico de ‘La Casa Di Davide’, y lo hace desarrollando una idea totalmente diferente: un despliegue de espiritualidades poéticas sobre un esquema rítmico razonablemente constreñido que calcula sus tiempos para permitir algunos momentos de sobria explosividad. De hecho, este último factor es el que predomina en el sustento del impactante clímax conclusivo. Asistimos aquí a un encuentro entre los mundos de los ALPHATAURUS y los GENESIS de la etapa 73-77: el rol de los teclados es muy importante para causar esta impresión. El epílogo del disco es brindado por la breve pieza ‘Dormiveglia #2 (Bird)’, la cual vuelve al clima delicadamente sosegado del prólogo pero con la presencia añadida de la flauta: cerrar la puerta e irse en coche marca el momento final con el que se completa cabalmente el círculo dibujado por el viaje musical para el sendero musical que diseñó el grupo para este repertorio. En conclusión, “I Paralumi Della Ragione” es un disco que confirma a ASTROLABIO como una banda situada en un posicionamiento de liderazgo dentro del sinfonismo retro-progresivo italiano del nuevo milenio.


Muestras de “I Paralumi Della Ragione”.-


Wednesday, July 12, 2017

"¡Despertad, durmientes!" nos invoca MARK WINGFIELD


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El virtuoso y talentoso guitarrista británico MARK WINGFIELD nos hace volver la mirada y el oído a su territorio solista dentro de la vanguardia jazz-progresiva donde él es una de las personalidades más destacadas desde hace muchos años. Hace poco hizo un fuerte acto de presencia en el disco “The Stone House” como integrante del ensamble WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS, y ahora nos muestra un disco muy vivaz y polícromo que se titula “Sleeper Street”. Nada hay de dormición en este disco titulado así, solo despertares continuos donde nuestros ojos se abren a diversos mundos de sonido y groove: para ello, WINGFIELD se hizo acompañar de grandes músicos como son el saxofonista Iain Bellamy, el teclista Robert Mitchell, el baterista Jeremy Stacey y el contrabajista Yaron Stavi. El disco en cuestión fue reeditado durante la última semana del pasado mes de mayo en su red de Bandcamp, siendo así que su edición original data del año 2010 a través del sello de WINGFIELD Dark Energy Music, a partir de sesiones de grabación que habían tenido lugar el año anterior. Desde ya anticipamos que“Sleeper Street” alberga una magnífica y bella labor de música jazz-progresiva contemporánea, pero mejor vayamos a los detalles del disco mismo, ¿de acuerdo? 

La pieza homónima da inicio al repertorio aprovechando muy bien su espacio de casi 8 ½ minutos. Tras un breve preludio de carácter cósmico, el cuerpo central se instala en base a una vitalidad flotante donde inicialmente se elabora un interesante contrapunto entre el recalcitrantemente intenso swing de la dupla rítmica y las capas de teclado; sobre éstas se van sucediendo los solos de guitarra y de saxo. Más adelante, la pieza vira hacia un espíritu más relajado mientras el nuevo motif se explaya a través de una aureola de cálido ensueño. Durando un poco menos, ‘Eight Shades Of Green’ enfatiza el aspecto más muscular de la pieza de apertura y utiliza su fragor esencial para remontarnos a una mezcla de los paradigmas perennes de la MAHAVISHNU ORCHESTRA y de ALLAN HOLDSWORTH. Durante un interludio en el que la dupla rítmica detiene su labor, la instrumentación gira a una musicalidad etérea antes de retomar la ambientación inicial con una exquisitez aumentada. Para ello, el rol protagónico del saxo y la intensificación de la presencia de los teclados resulta relevante. La miniatura ‘Boston Skyline’ se centra en un minimalismo casi tenebroso, con lo cual abre el camino para que emerja ‘Parallax’, una pieza marcada por una cálida extroversión que es manejada de forma muy bizarra a través de su compleja estructura rítmica. El piano se hace presente como gozando de una fiesta mientras que la guitarra de WINGFIELD, más adelante, se centra en tensiones surrealistas con su garbo tan especial. La dupla de ‘Journey North, Part 1’ y ‘Tetralogical’ comienza con un ejercicio de volátil minimalismo para luego virar a un dinamismo alegre donde las jubilosas interacciones de guitarra, saxo y teclado se esparcen en una elegante complacencia. La atmósfera cordial que exuda el motif es manejado con interesantes variantes que implacablemente nos llevan a ciertos puntos culminantes de intensidad expresiva mientras la pieza se aproxima a su final. Sin duda, tenemos en ‘Tetralogical’ un bello cénit de lirismo dentro del disco.


‘Hush Hush’ es otra breve pieza intermedia que también sirve para instalar un efímero clima de inquietud sombría, con lo cual se prepara el terreno para la emergencia de ‘In The House’ con sus vitalistas expresiones de elegante luminosidad. En cierta medida se conecta su espíritu nuclear con el de ‘Tetralogical’ pero también hay rezagos de ‘Parallax’. En verdad que la compañía de colaboradores de la que goza el maestro WINGFIELD en la presente ocasión le permite establecer algunos puentes con el paradigma de PAT METHENY, pero claro, muy lejos está nuestro héroe británico de convertirse en facsímil de cualquier otro gran personaje de la avanzada jazzera mundial cuando él mismo tiene su propio nicho creativo. ‘Meiko’ regresa de lleno a la zona del lirismo flotante desarrollado sobre una ingeniería rítmica particularmente compleja. Volvemos a la secuencia de miniatura y tema cabalmente desarrollado con la secuencia de ‘Journey North, Part 2’ y ‘The Drawn Conclusion’, siendo así que la primera conserva un cromatismo sereno cuya calma expone un pertinente contrapunto a lo que viene con el siguiente tema. En efecto, el groove esencial de ‘The Drawn Conclusion’ nos hace recordar un poco a la época de mediados de los 70s de los WEATHER REPORT, pero ante todo, nos hace sentir que la esencia histórica de WINGFIELD crea nexos con la última etapa de EARTHWORKS (aquel proyecto final del inolvidable BILL BRUFORD). Claro está, con el rango protagónico que ocupa la guitarra de WINGFIELD en una rivalidad fraterna con el saxo de Ballamy, el entramado instrumental adquiere un nervio muy particular. Los últimos 8 ¼ minutos del álbum están ocupados por ‘Crypto Realist’, pieza que reincide grácil y convincentemente en las vibraciones free-jazzeras de ‘The Drawn Conclusion’ mientras incorpora excelsos factores de vibrante lirismo.  El ambiente y el dinamismo empleados aquí son decisivamente más serenos que en otras piezas precedentes del repertorio, lo cual es estrictamente funcional para la designación de una bastante efectiva aureola contemplativa a las instancias finales del álbum. Bien se puede interpretar la armazón de esta pieza como un paisaje de los primeros destellos del nuevo amanecer que se muestra ante los ojos de quienes acaban de despertar de un prolongado letargo invernal. 


En una de sus más bellas cantatas de temática religiosa, el maestro JOHANN SEBASTIAN BACH nos invocaba Wachet auf, ruft uns die Stimme (“Despertad, nos llama la voz”) en el primer tercio del siglo XVIII; ahora, en el nuevo milenio, el maestro de la vanguardia jazz-progresiva MARK WINGFIELD nos hace el mismo clamor con este disco cuya aguda y sinuosa policromía le convierte en una de las reediciones más notables del año 2017. Recomendable al 100%, el álbum “Sleeper Street” nos exhorta a mantener una vigilia atenta con el propósito de disfrutar de un exquisito deleite estético, y de paso, a recordar por qué WINGFIELD merece un lugar en el panteón de los más excelsos creadores de los últimos decenios. 


Muestras de “Sleeper Street”.-
The Drawn Conclusion:  https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/the-drawn-conclusion   

Sunday, July 09, 2017

BUBBLEMATH: la alucinada renovación molecular del rock progresivo estadounidense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

BUBBLEMATH es el grupo al cual prestamos hoy toda nuestra atención por causa de su más reciente trabajo fonográfico, el mismo que se titula “Edit Peptide” y fue muy publicado hace muy poco por el sello Cuneiform Records, más exactamente, a fines de mayo pasado. Se trata del segundo disco de este grupo, siendo el primero “Such Fine Particles Of The Universe”… ¡y data del año 2001! Tras este largo paréntesis vuelve al ruedo este grupo con la misma conformación de aquel entonces: Blake Albinson [guitarras eléctrica, acústica y clásica, teclados, saxofón tenor y voz], Jay Burritt [bajos con y sin trastes, contrabajo eléctrico, sintetizador bajo y voz], Kai Esbensen [teclados y voz], James Flagg [batería, percusión y voz] y Jonathan G. Smith [voz, guitarras eléctrica y acústica, flauta, clarinete, campanas, gong, glockenspiel, xilófono, dulcémele, mandolina y banjo]. BUBBLEMATH tuvo su origen en el año 1995 en Mineápolis, Minnesota, logrando agrupar a su alineación definitiva tres años después. El estilo progresivo del grupo es abiertamente ecléctico con una actitud vanguardista que de forma implacable se vale de lo absurdo y lo humorístico para delinear, retorcer, deconstruir y refinar estructuras melódicas, swings, atmósferas y cadencias. En el cosmos musical de BUBBLEMATH no es habitual que una melodía, un esquema melódico o un compás dure mucho a través de los complejos y bien afiatados juegos de diversidad que suelen asentar sus composiciones. Bueno, veamos, apreciemos y degustemos cuidadosamente los detalles de “Edit Peptide”. 


Con la dupla inicial de ‘Routine Maintenance’ y ‘Avoid That Eye Candy’ ya disfrutamos de una exquisita vía de entrada donde podemos empezarnos a acostumbrar a los ingeniosos juegos de policromías que el grupo es capaz de desarrollar en sus esquemas melódicos y sus respectivos arreglos integrales. Nada más ni nada menos que 16 ½ minutos son los que ocupa este par de canciones. ‘Routine Maintenance’ se sitúa cómodamente en los terrenos de GENTLE GIANT y FRANK ZAPPA. Respecto a lo primero, el grupo crea afinidades con los filtros de los primeros ECHOLYN y los actuales ADVENT; respecto a lo segundo, y valiéndose del filtro de sus geniales compatriotas de FROGG CAFÉ y THINKING PLAGUE, el ensamble acentúa solventemente las dosis habituales de neurosis y espíritu travieso que resultan habituales al trabajar con paradigmas musicales tan “retorcidos”. Los guitarreos ostentan una musculatura inapelablemente filuda mientras la dupla rítmica elabora dosis sobrehumanas de enajenada complejidad a lo largo de la pieza. Los momentos más serenos logran efectivamente aliviar la tensión predominante, inevitablemente imperante: de hecho, la sección epilogar es la máxima expresión de este jovial dadaísmo con sus cortantes juegos disruptivos donde los instantes silenciosos empujan eficazmente a los saltarines riffs conclusivos. ¿Cómo hará la banda para seguir adelante con el disco cuando ya en su tema de apertura hay un cénit del mismo? Pues ‘Avoid That Eye Candy’ responde a esta pregunta exhibiendo un grácil ejercicio de jovialidad melódica donde la latente neurosis ahora se recubre de un manto de juguetón optimismo. El bloque rítmico le da un efectivo talante jazz-progresivo a la canción mientras ésta mantiene su lirismo nuclear con una consistencia bárbara. Una vez puestas en claro las reglas de juego de este quinteto, la canción ‘Perpetual Notion’ se encarga de exponer una exhibición matizada del vigor épico y vivaracho que marca las insignias estéticas de cada integrante de BUBBLEMATH. Si las referencias a FROGG CAFÉ y ADVENT siguen sonando casi obligatorias, también hay que hacer referencias a la tradición jazz-rockera en aquellos pasajes donde la dupla rítmica trabaja con un groove recurrente. Claro está, una vez que entran a tallar las variantes rítmicas y de ambiente, lo progresivo impone sus tablas de la ley en directo coqueteo con el rock-in-opposition (en su dimensión jovial). Otro cénit de un álbum que pinta que se va a prolongar como un clímax incesante y persistente: esta canción encarna la noción perpetua de ello. 

La cuarta pieza del disco se titula ‘A Void That I Can Depart To’ y es la segunda más larga del disco con sus 10 minutos de duración. Su línea de trabajo es abiertamente lírica, dejando que la amalgama de todos los motivos que se van sucediendo y alternando fluya con una engañosa apariencia de sencillez. Algunos pasajes incluso nos hacen recordar a la candidez mágica del paradigma Yessiano. Parece que esta sexta canción del álbum ha instaurado un referente importante pues el esquema general de ‘Get A Lawn’ también refuerza notoriamente la lucidez lírica mientras reabre caminos de sofisticada extroversión. La banda está en estos momentos bien metida en la foresta estilística de unos ECHOLYN, dedicada a edificar allí una choza progresiva donde también hay cabida para los delirios policromáticos que habían imperado en la primera canción del disco. Vale la pena resaltar que en ‘Get A Lawn’ hallamos algunos de los mejores solos de sintetizador del álbum. Hay un efecto de sonido de grillos, pequeñas aves y suaves brisas del bosque que une a esta canción con la siguiente, que se titula ‘Making Light Of Traffic’. la misión de esta canción es la de volver de lleno a la polenta electrizantemente ecléctica de las canciones #1 y #3. La majestuosidad y la espiritualidad dadaísta se hermanan de una manera perfectamente compacta mientras la multivocidad musical en curso abre campo para el lucimiento de percusiones tonales y el saxo en medio de los habituales despliegues virtuosos a cargo de las guitarras y los teclados que son de rigueur. Se confirman nuestras sospechas de que el repertorio del álbum es un continuum de plenitudes climáticas que no tienen cómo cesar. Nos vamos acercando al final del repertorio cuando llegamos a la canción que porta el perturbador título de ‘Destiny Repeats Itself’ (¿será una alusión al amor fati que Nietzsche proclama como la entereza moral del Übermensch?). Los mismos efectos de sonido que hilaron el nexo entre las canciones #5 y #6 regresan para introducirnos a esta séptima canción, la cual regresa parcialmente a la faceta jazz-rockera de BUBBLEMATH para darle una renovada intensidad al esquema compositivo ideado para la ocasión.


La pieza titulada ‘The Sensual Con’ es la encargada de proporcionar un broche fabuloso a un disco que no merecía menos que eso, y cómo se puede hacer eso sino reforzando por última vez los delirios Zappianos y los coqueteos con la dimensión surrealistamente jovial del rock-in-opposition. Ésta es la estrategia que se usa en ‘The Sensual Con’, cuya esencia estructural se sostiene básicamente en una exorbitante síntesis de los delirios exquisitos de la primera canción y las celestiales diabluras de la tercera, mientras recibe algún impacto ocasional de los grooves predominantes en las dos canciones precedentes. Esto fue todo con “Edit Peptide”, un disco que es algo más que un simple disco; es una muestra de laboratorio de cómo varios subterfugios del polivalente discurso del rock progresivo pueden fundirse y remodelarse en una renovación molecular que mantiene a dicho discurso totalmente fresco para el segundo decenio del nuevo milenio. BUBBLEMATH se han lucido al 500% con este disco y al 500% lo recomendamos.

Thursday, July 06, 2017

Segunda fantasía progresiva en la dimensión onírica de KANT FREUD KAFKA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

KANT FREUD KAFKA vuelven a la carga y lo hacen con un bello disco titulado “Onírico”. El líder de esta asociación, Javi Herrera, sigue valiéndose de su arsenal de batería e instrumentos virtuales para focalizar el meticuloso y abundante ensamble instrumental que le acompaña a lo largo del trayecto plasmado en el repertorio de los seis temas de “Onírico”. Se hacen presentes los guitarristas Germán Fafian y Pol Sánchez, el bajista Daniel Fernández Campos, Rafael Pacha al salterio, las guitarras acústicas, la mandolina y el bouzouki, el ensamble de cuerdas conformado por Cecilia Burguera (violín), Mónica Cruzata (viola), Queralt García (cello) y Dick Them (contrabajo), Guillem Vilaral, al oboe y el corno inglés, y Mandharu, a las percusiones. También están la cantante Alia Herrera y la bailarina de claqué Andrea Herrera a disposición de lo que se exija en algún momento del desarrollo del repertorio integrado en “Onírico”, disco publicado a mediados de abril pasado. Veamos ahora los detalles del mismo.

Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘Insomnio De Una Noche De Verano’ abre el repertorio con una prestancia magnífica cuyas múltiples dimensiones de musicalidad ostentan una integral autoridad. El dinamismo recurrente de la pieza es sigiloso y ceremonioso, pero siempre late ahí la tensión de cuando se aguarda alguna repentina irrupción de algo… algo que nos haga levitar o algo que nos haga despertar. La primera sección está dirigida por los fraseos de piano mientras las maderas elaboran sobrias florituras; una segunda sección nos lleva por un sendero cósmico donde los paradigmas del PINK FLOYD de la primera mitad de los 70s, los UNIVERS ZERO y los GENESIS de las mejores épocas se conjugan para pintar un solvente paisaje de intensa interioridad. El solo de guitarra resulta fundamental para gestar una auténtica garra expresiva en medio de este paisaje musical. A continuación sigue el tema ‘Dulces Sueños’, el cual opera inicialmente como desembocadura del etéreo epílogo de la pieza de inicio. Esta vez nos movemos conscientemente en territorio académico, realzándose el aspecto sinfónico del lenguaje progresivo pero con un énfasis en atmósferas llenas de incertidumbre racional y decadencia emocional. La tercera pieza del álbum es también la más extensa del mismo con sus casi 11 minutos de duración y se titula ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’. El título es claramente desafiante ante los monstruos de la razón al reivindicar que la claridad exenta de artificios y monstruosidades llega con la entrega total a lo onírico, y mucho de ello se refleja en el esquema sonoro diseñado específicamente para la pieza en cuestión. En efecto, ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’ comienza en medio de una neblina grisácea penetrada por una densidad que tiene algo de relajante y también, por contraste, algo de inquietante. En una segunda instancia, el tema vira hacia un clima de rock lento bañado por aguas progresivamente estilizadas que se sitúa a medio camino entre el estándar del CAMEL post-80s y la balada de DREAM THEATER. Cuando las cosas se tornan realmente intensas, la fiereza rockera siempre latente se hace patente con una hidalguía atrapante: lo que suena en este momento es una perfecta cruza de retro-prog (a lo KARMACANIC) y prog-metal meticulosamente labrado por lo melódico. Es una pena que ese interludio no dure un poco más, pero es que es tiempo de que emerja una nueva sección introspectiva, siempre bajo la guía del piano, pasando pronto a un majestuoso clímax final donde la vitalidad melódica se explaya en todo su fulgor. 

Definitivamente, con el tema #3, el repertorio de “Onírico” llega a un cénit definitorio y tenemos a continuación al cuarto tema con el binario título de ‘Vida Y Muerte’ que tiene el designio de suceder a ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’. Exhibiendo un nuevo ejercicio de prestancia progresiva bajo el impacto de la segunda sección de ‘Insomnio De Una Noche De Verano’ más el esplendor esencial de la canción precedente, sale bien parado de tal misión. En la parte cantada se da un manifiesto claro de la genialidad creativa del grupo a la hora de desarrollar climas inquietantes bajo una atmósfera relativamente sutil: en tal sentido, los arreglos de cuerdas y la interacción de piano y celesta se hermanan en una contundente armazón sónica que más parece producto del arte de la imagen que del arte del ruido. Según advertimos, el cénit del álbum que estamos reseñando todavía tiene fuelle para seguir ahodando en el presente despliegue de claroscura grandiosidad. Cuando llega el turno de ‘A Nightmare On Major St.’, el ensamble de KANT FREUD KAFKA se dispone a desarrollar una ambientación semejante a varios estándares de los últimos discos de PORCUPINE TREE y la faceta más épica de los solistas de STEVEN WILSON. El asunto pinta ágil y denso simultáneamente, y en el caso de la pieza que se está mostrando ante nuestros oídos, también se nota un acento melancólico en el canto masculino, dejándose lo mágico para el canto femenino. Justamente esta dupla vocal proporciona una vitalista vibración teatral al asunto, el cual también tiene algo de los ISILDURS BANE de los últimos tiempos. Las cosas llegan a su momento final con ‘Awakenings’, tema que ocupa un espacio de 9 minutos y que hereda en su prólogo buena parte de la melancolía ceremoniosa de la pieza precedente. Pero nos toma por sorpresa un viraje hacia lo sinfónico desde antes de llegar a la frontera del segundo minuto. La cosa se pone muy a tono con los modelos de CAMEL y GENESIS pero con la presencia de las cuerdas folclóricas también adquieren un agradable matiz bucólico (tal vez en línea con los anglo-escandinavos de THIEVES’ KITCHEN). Los factores aflamencados de guitarra española y zapateo se asientan naturalmente en medio de los respectivos solos de guitarra y de sintetizador. Definitivamente, la poderosa aura de esplendor que transmite el bloque instrumental en curso refleja una atmósfera de nuevo amanecer, una nueva luz que emerge para obligarnos a despertar y abrir los ojos.


“Onírico” exhibe una evolución de la visión musical de KANT FREUD KAFKA hacia las facetas más atmosféricas e inquietantes que el ensamble dirigido por Javi Herrera se ha planteado como su norte particular dentro de las diversas posibilidades que se abren desde el seno del ideal del rock progresivo... especialmente en nuestros tiempos. La música de KFK aspira a tener una cualidad narrativa en su cosmos de estrategias musicales, y en tal sentido, “Onírico”, su segund a fantasía progresiva, encarna un cumplimiento cabal de esta ambición estética. ¡Disco altamente recomendado! 


Muestras de “Onírico”.-

Monday, July 03, 2017

Se devela un excelente misterio de la nueva vanguardia progresiva argentina: NAU ALETHEIA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar a la joven banda argentina de rock progresivo NAU ALETHEIA, por motivo de la reciente publicación de su primer trabajo de larga duración “Los Misterios De Eleusis”. Más exactamente, dicha publicación tuvo lugar en el pasado mes de marzo por vía del sello Viajero Inmóvil; el grupo ya había publicado previamente un EP homónimo en el año 2016, pero es ahora que se da el verdadero develamiento del grupo (y no olvidemos que aletheia significa verdad como develamiento en la tradición de la filosofía griega antigua). Los integrantes de NAU ALETHEIA son Álvar Llusá-Damiani [violín, guitarras eléctricas y acústicas], Gabriel Herrera [teclados, secuenciador y guitarra eléctrica ocasional], Juan Pablo González [bajos con y sin trastes] y Ezequiel Bonani [batería]. Su propuesta es ecléctica con una versátil apertura a lo sinfónico, lo Crimsoniano y lo fusionesco, abriéndose también a recursos pastorales, fusionescos y de cámara contemporánea con una gracilidad bien compacta. En el transcurso del repertorio contenido en “Los Misterios De Eleusis” – que desde ya calificamos como uno de los ítems progresivos más excelentes que han emergido del país argentino no solo en el presente año 2017 sino en lo que va del nuevo milenio –, el cuarteto protagónico cuenta con las ocasionales colaboraciones de una nutrida cantidad de cómplices de aventuras musicales: el saxofonista Lucas Zampi, los flautistas Emilio Ariza, Camila González y Natalia Abate, el percusionista Adrián Foppiano, el oboísta Lucas Misael Cuadra, el clarinetista Nicolás Ruggiero, el fagotista Ítalo Antúnez, además de los aportes vocales de Tiziana Rocca y Guadalupe Hidalgo. Como se puede anticipar, el grupo apuesta por articular una meticulosa ingeniería de sonoridades polícromas: revelemos ahora los misterios del repertorio de este disco para evaluar con mayor esmero los logros concretos de esta estrategia estética.


La dupla de ‘Nordenskjöld’ e ‘Infancia Diamantina’ ocupa los primeros 11 ¼ minutos del álbum tomando por asalto a nuestros sentidos y cautivándolos en una experiencia melómana pletórica. Las ilaciones multitemáticas están armadas con un espíritu valiente y un desparpajo osado, siempre mediando la inteligencia para que la espiral arquitectónica en curso pueda engranar todos los diversos recursos sonoros en una unidad. Definivitamente, en el caso de Nordenskjöld’ se da una prioridad del factor oscurantista, la misma que sabe otorgar a la abrumadora densidad reinante un aura exquisita. Una vez plasmada esta espiritualidad inquietante, ‘Infancia Diamantina’ emerge en un viraje hacia un lirismo sereno de talante contemplativo, aunque cabe acotar que dicho viraje no es radical pues hay espacios momentáneos para nuevas manifestaciones de aguerrida musculatura; dichos espacios no son interrupciones sino matices refrescantes inesperados. Así las cosas, con la emergencia de ‘Fotofobia’ – que con sus poco más de 7 ¼ minutos de duración se erige en la pieza más extensa del disco – las cosas solo pueden ir engrandeciendo su majestuosidad esencial. La estructura general de esta pieza se centra en el predominio de un sinfonismo elástico y frondoso, situado a medio camino entre lo otoñal y lo siniestro pero manejado con una delicadeza tal que nunca llega a lo chocantemente tétrico. Con el empleo de un breve interludio en clave de hard  rock y de una prestancia vitalista en el ceremonioso epílogo (curioso híbrido de GENESIS y PINK FLOYD), el grupo conquista un cénit decisivo del álbum. ‘La Semana’ sigue a continuación para explorar otras facetas más ágiles de la polivalente agenda musical de NAU ALETHEIA. Esta vez es el dinamismo propio del discurso jazz-rockero el que se encarga de asentar el sofisticado groove de la pieza (una de las mejores intervenciones de la dupla rítmica en todo el disco), siendo así que su diagrama melódico se beneficia con una refrescante vivacidad. Los fraseos del violín, que en los temas #1 y #3 se centraban en matices densos, ahora exhiben una plasticidad fulgurosa. El solo de saxo que entra a tallar en algún momento funciona como complemento perfecto para el violín. 

‘Octaedro’ sigue en cierta medida la senda trazada por la pieza precedente pero con una robustez rockera más pronunciada y un groove un poco más directo, tanto en los pasajes aguerridos como en los más calmados. Se puede decir que aquí se notan tanto los legados del sinfonismo italiano (OSANNA, ALPHATAURUS) como las confluencias con el prog argentino contemporáneo (LÁQUESIS, ÜNDER LINDEN). Aunque dura más de 4 minutos, ojalá que hubiese durado un poco más porque a verdad es que ‘Octaedro’ goza de un gancho irresistible. Con el engarce de la miniatura ‘Interludio’ y ‘Mates’ tenemos un breve momento de placidez bajo la guía de la guitarra acústica antes de que el grupo vuelva a explorar los motivos más vibrantes de su eclecticismo. ‘Mates’ puede muy bien describirse como una inspirada síntesis de los temas #1, #3 y #5, con un cierto predominio de la aureola lírica del segundo de éstos. bajo el bello título de ‘Y El Verano DejóUna Brisa’ se muestra una bellísima pieza que nos remite al paradigma de ANTHONY PHILLIPS con etéreos añadidos que parecen inspirados en el discurso post-rockero, aunque con un matiz sinfónico inocultable. Una vez más, tenemos aquí una pieza cautivadora que nos deja deseando que se hubiese extendido un poco más, pero bueno, el disco tiene que seguir adelante y ahora llega el turno de ‘Sangre De Estatua’. Este tema tampoco está nada mal, y de hecho, nos parece que instaura otro momento cumbre con su gallardía melódica, la cual tiene mucho de Cameliana y Genesiana mientras se complace en manifestar su estilizada solidez sonora (hay afinidades con sus compatriotas de FOBOS así como con bandas italianas de peso como NOT A GOOD SIGN y PHOENIX AGAIN). El broche de oro de “Los Misterios De Eleusis” llega con la dupla de ‘Infancia Diamantina (Reprise)’ y ‘Menocchio (A Domenico Scandella)’: como es de esperar, la primera de estas piezas da un nuevo giro de tuerca a la faceta pastoral del grupo, mientras que la segunda nos brinda un épico ejercicio de restauración del legado de los inolvidables M.IA. en una ubérrima exhibición de exuberancia melódica. Hay ciertos lugares estratégicos para instalar alguno que otro truco extravagante; también están los arreglos de madera usados para enriquecer generosamente al solventemente afirmado núcleo temático. Un enorme cierre para el disco, sin duda.


Todo esto fue lo que nos brindó “Los Misterios De Eleusis” y la verdad es que no podemos sentirnos más dichosos. NAU ALETHEIA es un grupo que entra a las grandes ligas de la avanzada progresiva contemporánea de forma instantánea y por la puerta grande. Nos da la impresión de que cualquier elogio que podamos añadir o reiterar en esta parte final de la reseña puede sonar redundante o trivial, así que solo nos queda concluir que este disco es recomendado al 300% a todos los acérrimos amantes del rock artístico de todos los tiempos y lugares. Definitivamente, es un triunfo nada misterioso del rock progresivo argentino contemporáneo. 


Muestras de “Los Misterios De Eleusis”.-
Sangre De Estatua: https://naualetheia.bandcamp.com/track/sangre-de-estatua

Saturday, July 01, 2017

El bestiario progresivamente literario de THE CIRCLE PROJECT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Demorando un poco nuestra tardanza como cantaba Germán Coppini en una de las canciones más populares de GOLPES BAJOS, nos ponemos ahora a reseñar “Bestiario”, un disco publicado en la primera mitad del mes de octubre del año 2016 por un ensamble muy especial: THE CIRCLE PROJECT. Este ensamble surge de la inquietud de varios músicos, melómanos y escritores por aunar las creatividades específicas de la música y la literatura sobre la base de las ambiciones intelectuales del art-rock. El repertorio de “Bestiario”, genuino concept-album, alterna minúsculas secciones narradas y piezas propiamente musicales, lo cual realza oportunamente la inspiración literaria con que se motivó el origen y ulterior desarrollo de este proyecto: es como abrir la caja del espíritu a través de las posibilidades que el arte nos da para entender la realidad de algunos mundos posibles. Los músicos constantes de THE CIRCLE PROJECT son Rafael Pacha [guitarras, teclados, mandolina, banjo, bajo, flauta, percusión, autoarpa, mellotrón], Germán Fafián [guitarras, teclados, bajo, batería y mellotrón] y Raúl Díaz [teclados, batería y pad], siendo cruciales las presencias recurrentes de Ana Marín [bajos eléctricos con y sin trastes] y Javi Herrera [batería y voz]. El nutrido ensamble de apoyo ocasional se completa con José Carbadillo [solos de guitarra], Manoel García [guitarra acústica], Daniel F. Campañá [voz y coros], Aser Nova [batería, berenjenas y cencerro], Clara Morant [voz], Alexandro Baldassarini [narraciones] y Amador Gásquez [voz]. Por supuesto, también hay aportantes creativos en lo literario y para eso está Carlos Romeo, quien se hace cargo de todas las letras (salvo en el sexto tema del álbum ‘Equus Neptunialis’, cuya letra pertenece a Pachas). También aparecen como figuras importantes de la logística de THE CIRCLE PROJECT los productores Ángel G. Lajarín (quien funge también de manager, además de realizar el diseño gráfico y arte del disco) y Patricia García (quien además hizo la transcripción del manual del disco).

Con la ilación del monólogo de ‘Manual De Criptozoología – Prólogo’ y la pieza instrumental homónima se da el puntapié inicial al repertorio: esta última exhibe una musicalidad cristalina bajo la guía de la guitarra solista y con un bien equilibrado ropaje de los diversos teclados que entran en acción. Los aires de CAMEL y GENESIS se hacen notar hasta cierto punto pero el arreglo global se condice más con el paradigma de THE ALAN PARSONS PROJECT. Algo totalmente inesperado, en el sentido de ser una grata sorpresa, nos depara el arribo de ‘Equus Neptunialis’, una pieza majestuosa cuyas vibraciones místicas son manejadas en primera instancia con una luminosidad evocativa y melancólica, pasando finalmente a un clímax bizarro donde las líneas de las guitarras se desdoblan en explosivos retorcimientos flotantes mientras el esquema rítmico labora un groove sutilmente complejo donde el señorío reinante puede acomodar la expansión de su fulgor esencial. ‘Xiuló Farcit’ nos remite a una mezcla de sinfonismo moderno y prog clásico dentro de su esquema de balada: los paradigmas del GENESIS de la segunda mitad de los 70s, el MARILLION de los primeros años y THE ALAN PARSONS PROJECT se conjugan sabiamente bajo una aureola contemplativa que se impone sin aspavientos, simple y llanamente dejándose llevar por la intensidad emocional que brota del desarrollo melódico en curso y del talante apasionado del canto. Por su parte, ‘El Hada De Las Volutas De Humo’ emerge para cumplir con la misión de explayarse en sonoridades etéreas donde lo introspectivo se deja arropar por volátiles capas de teclado, las cuales se ornamentan ocasionalmente con retazos de guitarra y cálidos laminados de flauta. El fulgor bucólico que impera aquí se reviste efectivamente de una amable nebulosidad cósmica. Bien puede ser apreciada esta canción como la otra cara de ‘Equus Neptunialis’.


Cuando llega el turno de ‘Hyosube’, el grupo vuelve a subir la dosis de expresividad rockera, siendo así que el empleo de un compás no demasiado rápido conlleva un realce dramático: para este fin, el canto funciona a las mil maravillas, así como el solo de guitarra. El dinamismo del desarrollo temático es manejado con buen pulso, algo que nos prepara para recibir la ambientación central de la siguiente canción, ‘Pectoide Verde’: ésta apunta a un vigor más pronunciado que el de la canción precedente pero su agilidad tiene una orientación decididamente centrada en un intermedio entre el AOR y el pop-rock. Podemos ver aquí una mezcla del ASIA de los dos primeros álbumes y el FOREIGNER de la época 81-84. Los dos temas más extensos del disco son ‘Umátodo Obscuro’ y ‘Nubes Vivere’, durando casi 9 minutos y 8 minutos, respectivamente. ‘Umátodo Obscuro’ brilla con luz propia a punta de aguerrida vitalidad; en efecto, tenemos aquí a la canción más filuda del álbum mientras elabora un ambiente sólidamente pulido bajo pautas típicamente progresivas. Aunque su musculatura no llega a igualar a la de ‘Hyosube’, sin duda hay aquí una acentuación épica en la ilación de los diversos motivos melódicos, a veces creando algunos matices tétricos. Ya desde el tono calmado del prólogo se sospechaba que un despliegue de intensidad rockera nos aguardaba en el horizonte próximo, y las sospechas se confirman cabalmente. Mientras se instaura un interludio etéreo que combina lo manierista con lo espacial, se prepara el terreno para un glorioso cierre en clave neo-progresiva (como el mejor PENDRAGON) para los tres últimos minutos. Por su parte, ‘Nubes Vivere’ se remonta hacia la dimensión más vulnerable de la naturaleza humana explotando el formato de balada sinfónica en un punto intermedio entre los GENESIS de fines de los 70s y los CAMEL de la etapa 76-78. Muy efectiva la realización de las alternancias entre los cantos masculino y femenino, así como el juego de mutuas transversalidades entre las guitarras y los teclados, lográndose así un equilibrio melódico envolvente. Para el epílogo instrumental, el bloque sonora adopta una agradable aureola pastoral que nos hace recordar un poco al modo del lado folk de YES. Los últimos tres cuartos de minutos del disco están ocupados por la narración final de ‘Manual De Criptozoología – Epílogo’, siendo su aura netamente melancólica a través de su patente ceremoniosidad. 

Enormemente agradable ha resultado este paseo por el catálogo de bestias y criaturas musicales diversas que el colectivo de THE CIRCLE PROJECT ha diseñado para nosotros, los amantes del rock en general y los apreciadores del art-rock en particular. “Bestiario” tiene en la versatilidad de sus coloridos sónicos y la refinada estilización vertida en la ilación del repertorio sus cualidades más saltantes.  


Muestras de “Bestiario”.-