Friday, May 26, 2017

CHEER-ACCIDENT o la música progresiva como refuerzo de la vida


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas noticias desde la zona estadounidense de las barricadas del rock progresivo de alta vanguardia: la gente de CHEER-ACCIDENT acaba de publicar su nuevo disco “Putting Off Death” por vía del sello Cuneiform Records: más exactamente, el 12 de mayo pasado. El núcleo performativo de CHEER-ACCIDENT se centra en la tríada conformada por Jeff Libersher [guitarra eléctrica, trompeta, teclados y canto], Dante Kester [bajo y teclados] y Thymme Jones [batería, piano, trompeta, teclados, guitarras acústica y eléctrica, sintetizador Moog, efectos de sonido y canto]. El repertorio creado por el grupo para esta ocasión se beneficia mucho con los aportes que añaden las cantantes Carmen Armillas, Teria Gartelos y Sacha Mullin, la violinista Julie Pomerleau, la flautista Beth Yates, así como un nutrido ensamble de metales (Mike Hagedorn al trombón, Cory Bengtsen al saxo barítono, Joan Morrone al corno francés, Ross Feller al saxo tenor, y el dúo de Rob Pleshar y Todd Fackler a las tubas). Ya habían pasado seis años desde su trabajo anterior “No Ifs, Ands Or Dogs”, y la verdad que estábamos extrañando mucho a esta banda que nos había complacido en épocas anteriores con discos tan estupendos como el que acabamos de mencionar, “Introducing Lemon” (2003), y “Fear Draws Misfortune” (2009). En lo referente a las actividades sobre los escenarios, el grupo acaba de iniciar una gira que intermitentemente se realizará entre mediados de mayo hasta el mes de setiembre, incluyendo países europeos como Alemania, Francia y Suiza en su periplo. Algunos conciertos incorporan como banda telonera a FREE SALAMANDER EXHIBIT. La alineación de CHEER-ACCIDENT para estos eventos está conformada por el cuarteto de Kester (bajo y teclados), Libersher (guitarra, voz, trompeta y teclados), Jones (batería, voz, piano, trompeta y efectos de sonido) y Amelie Morgan (teclados, voz y oboe). Todo esto promete mucho en cuanto a lo que es la disposición de solvente riqueza sonora para dinamizar el sentido del arte dentro del lenguaje del rock, algo fundamental para el ideal de la música progresiva de ayer y hoy. Por ahora, fijémonos en los detalles de este nuevo disco “Putting Off Death”, ¿vale?



La pieza que abre el disco es también la más extensa del mismo: dura casi 11 ½ minutos y se titula ‘Language Is’. Comenzando con una base voz y piano, la canción abre un amplio campo para una languidez densa que se refuerza al poco rato con el aumento del núcleo instrumental. El aire de dejadez emocional se sitúa a medio camino entre el misterio y la melancolía hasta que un rotundo viraje a un clima de tensión aguerrida y oscurantista entra a tallar con brillante insolencia a poco de superada la barrera del tercer minuto y medio. A partir de allí, el ensamble se dispone a navegar cómodamente a través de las oscurantistas aguas de los paradigmas de UNIVERS ZERO, GUAPO y sus propios compatriotas de THINKING PLAGUE. En ciertos pasajes, el ahora reinante oscurantismo se retuerce en su propia pesadez como si estuviese ocurriendo una guerra civil del sonido. Un segundo viraje temático que tiene lugar antes de llegar al séptimo minuto y medio nos lleva a un nuevo pasaje que suena a una irreverente traducción Zappiana del estándar de THE BEATLES ‘I Am The Walrus’: los arreglos de bronces ostentan una aureola traviesa mientras que el bloque instrumental está sujeto al arribo de cualquier interferencia radical que deconstruya todo sin una molécula de misericordia; es justamente la última interferencia la que se encarga de clausurar la pieza. Tras este grandilocuente ejercicio de variados dinamismos avant-progresivos debe aparecer un tema que pueda soportar la carga de esta herencia inmediata… y ese tema es ‘Immanence’. El caso de ‘Immanence’ es uno de lirismo grácil y etéreo, al modo de una canción serena gestada desde un amable juego de disonancias que se deja transportar sobre un llamativo groove pop-rockero. Si imaginamos una canción perdida de KATE BUSH de su etapa 82-85 que ha sido remodelada por unos COCTEAU TWINS movidos por su lado romántico, pues nos podemos hacer una buena idea de a qué suena ‘Immanence’. En la ilación de estos dos primeros temas de “Putting Off Death” hemos gozado de un cénit continuo que se ha extendido por más de 15 ½ minutos. 

Los siguientes 7 ½ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Wishful Breathing’ y ‘Falling World’: la verdad que los títulos de por sí son muy llamativos, testimonios de la faceta más angustiada del nihilismo. Básicamente, ‘Wishful Breathing’ se encarga de reiterar las acentuaciones etéreas esenciales de la canción precedente mientras emplea un incrementado vitalismo deconstructivo en su desarrollo temático. Elaborando inquietas atmósferas flotantes al modo de un híbrido entre los CAN del último disco y el modelo de los ART BEARS del periodo del “Winter Songs”, los CHEER-ACCIDENT logran crear algo muy raro: una semi balada para tiempos post apocalítpicos. Por su parte, ‘Falling World’ se enfila por un sendero más adusto donde los fieros guitarreos espartanos y las bizarramente cálidas vibraciones de la dupla rítmica gestan un puente entre la arrogante perspicacia de THIS HEAT y la oscura visceralidad de PRESENT. ‘More Or Less’ desarrolla una labor de amena corrosión de ritmos y ambientes tropicales bajo una premisa avant-progresiva dentro de una ingeniería sonora evocativa que nos hace recordar un poco a lo que hacían los KAYO DOT durante su fase 2010-2012. Con la dupla de ‘Lifetime Guarantee’ y ‘Hymn’ llegamos a las instancias finales del disco: doce minutos y pico de exquisita gloria musical que construyen otro clímax fundamental para el repertorio integral, esta vez afincado en las aristas más centradamente melódicas del versátil ideario grupal. Es hora de dejar que impere el lirismo expresionista. En efecto, ‘Lifetime Guarantee’ desarrolla un entusiasta viaje polícromo donde las musicalidades en curso exponen una fastuosidad relativamente contenida, muy al estilo sinfónico. La sección cantada inicial fluye con holgada soltura mientras que los complejos pasajes posteriores se van ajustando a través de una ingeniería juguetona que, no siendo ajena a cierta densidad extravagante, se siente mayormente jovial. Finalmente, ‘Hymn’ se explaya en un esquema jazz-rockero semilento para su cuerpo central: el canto emana una inocultable aura nostálgica mientras el bloque instrumental gesta un engarce sobrio y, en cierta forma, etéreo. Hay un breve pasaje en el que la orquestación amenaza con inundarnos con una terrorífica neblina, pero en realidad se trata solo un momento de nerviosa intensidad en medio del predominante relax contemplativo.

Todo esto fue “Putting Off Death”, una inspirada declaración de principios de parte del personal de CHEER-ACCIDENT sobre la urgencia que tiene reforzar la vida desde el posicionamiento estético de la música progresiva. Tal vez sea éste el mejor disco que este veterano grupo haya hecho hasta la fecha, pero por ahora nos conformamos con dictaminar que se trata de una de las obras más notables del rock artístico publicado en el año 2017: dura menos de 40 minutos pero se trata en verdad de un disco muy grande.


Muestras de “Putting Off Death”.-

Wednesday, May 24, 2017

YOWIE y el especial misticismo de las sincronías aguerridas del math-rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El trío estadounidense YOWIE vuelve a hacerse presente en el mercado fonográfico con “Synchromysticism”, un contundente (aunque breve) disco en el que el grupo explora con particular fruición las aristas math-rockeras y avant-progresivas de su propuesta musical, una propuesta potente y traviesa que ya tiene 16 años de duración en su misión de celebrar las dimensiones más airadas y surrealistas de la garra rockera dentro de un esquema experimental. Este power-trío conformado por los guitarristas Christopher Trull y Jeremiah Wonsewitz junto al baterista Defenestrator está asentado en la ciudad de St. Louis (Missouri): en base a esta inusual logística instrumental, las dos guitarras alternan momentos de nervioso diálogo y denso desafío mientras la batería se desdobla en las funciones de constructora de la ingeniería rítmica y proveedora de dirección para los desarrollos temáticos. Cabe señalar el detalle que éste es el primer disco de YOWIE donde participa Trull como parte de la tríada guitarrera. “Synchromysticism”, disco publicado en la segunda mitad del pasado mes de abril por el sello Skin Graft Records tanto en CD como en vinilo, es el tercero de su carrera después del debut “Cryptooology” (2004) y “Damning With Faint Praise” (2012): este último fue, de hecho, el testimonio de la decisiva madurez estilística del trío, y lo que encontramos en el repertorio de “Synchromysticism” es justamente una expansión de sus pautas para que el grupo siga sacando nuevos filos a sus instintos progresivos tan particularmente densos y tensos. Pasemos ahora a revisar los detalles de su repertorio, ¿vale?


‘Ineffable Dolphin Communion’ da inicio al disco con una efímera actitud de sigilo que bien pronto abre paso a un crescendo de frenesí rockero encapsulado en un complejo dinamismo. El swing en curso es rico en vibraciones traviesas y salvajes sin salirse ni un milímetro de sus barricadas meticulosamente arquitectónicas. Lo travieso también se luce enormemente en la espiritualidad satírica que exudan los guitarreos sin cesar. A continuación sigue ‘Mysterium Tremendum’ para trasladar la extroversión reinante en una combinación de neurosis explosiva y surrealismo aguerrido dentro de una atmósfera grisácea: las guitarras arman, desarman y rearman sus mutuos diálogos dentro de una ingeniería furiosa a través de las variantes rítmicas que van teniendo lugar. Eso sí, nada de languidez hay en esta pieza: lo grisáceo se dibuja sónicamente al modo de un combate simultáneo con los demonios internos y externos, no al modo de un paseo parsimonioso. El rol de ‘Absurdly Ineffective Barricade’, el tercer tema, consiste en revertir la situación emocional hacia aires festivos, llevando la vitalidad sofisticada esencial del grupo hacia una serie de grooves juguetones y la expansión de recursos luminosos para la ingeniería común de las dos guitarras. Recogiendo en parte el impacto de este tercer tema, acto seguido entra a tallar ‘The Fourth Wall Will Not Protect You’ para mostrarnos más recursos de jovialidad aunque esta vez se mete algo de neurosis en la ecuación sonora del trío. Hay aquí afinidades con las bandas compatriotas GIRAFFES? GIRAFFES! y PRIMUS, así como algunas alusiones relativamente cercanas al paradigma Crimsoniano de los 80s. Durando casi 8 ¼ minutos, ‘The Reason Your House Is Haunted Can Be Found On This Microfiche’ está a cargo de cerrar el repertorio del disco y lo hace centrándose en las aristas más explícitamente majestuosas del esquema grupal. Encontramos aquí una cruza interesante entre los pasajes más densos de ‘The Fourth Wall Will Not Protect You’ y la espiritualidad nuclear de ‘Mysterium Tremendum’. Eso sí, el amplio espacio que se otorga el trío para elaborar y completar el diagrama de esta pieza permite que algunos motifs se trabajen con sesuda obcecación: en ésta hallamos la clave para el esplendor esencial de este enorme broche del disco.


Todo esto fue “Synchromysticism”, un disco que solamente dura un poco más de 33 minutos pero que sabe motivar estímulos surrealistas y rotundos en la mente del oyente empático. Nos es muy grato constatar con cuánta solvencia la gente de YOWIE nos confirma que se halla bien asentada en la élite de la movida progresiva estadounidense: estos tipos son unos auténticos posgraduados en el arte de crear arquitectura musical en base a sincronías aguerridas e innovadoras. 


Muestras de “Synchromysticism”.-
The Reason Your House Is Haunted Can Be Found On This Microfiche: https://skingraftrecords.bandcamp.com/track/the-reason-your-house-is-haunted-can-be-found-on-this-microfiche

Monday, May 22, 2017

ANAÏD: unión de disciplina y libertad en la expresión de la vanguardia progresiva francesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIEITCAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy saldamos una gran deuda melómana pendiente que teníamos desde fines de julio del pasado año 2016: nos referimos a esta reseña sobre el disco del grupo francés ANAÏD que se titula “Libertad” y que en su momento fue publicado por el sello Musea Records. Pero antes de seguir adelante con esta novedad, hagamos un poco de historia. ANAÏD surgió en la segunda mitad de los 80s bajo la iniciativa conjunta de la cantante-teclista Emmanuelle Lionet y el vibrafonista-percusionista Jean-Max Delva con el norte estético de cultivar una enérgica y colorida mezcla de Zeuhl y jazz-rock dentro de un encuadre progresivo fusionesco. Así, el grupo gestó dos estupendo álbumes – “Vêtue De Noir” y “Belladonna” – donde los legados de COS, ZAO, POTEMKINE, SOFT MACHINE, RETURN TO FOREVER y el GONG de la época liderada por el inmortal Pierre Moerlen se combinaban en una ingeniería musical sólida y atrapante. En los primeros tiempos de ANAÏD, el encargado de las funciones de bajista era nada más ni nada menos que Hugh Hopper (el mismo pionero que pasó por las filas de SOFT MACHINE, ISOTOPE, GILGAMESH y SOFT HEAP, entre otros), mientras que el guitarrista era Patrice Meyer (colaborador del propio Hopper y de Pip Pyle, otra figura legendaria del Canterbury). A inicios de los 90s, el grupo se disolvió, pero justamente en este segundo decenio del nuevo milenio, Lionet y Delva volvieron a unir fuerzas, contando con dos nuevas presencias para completar el cuarteto: el joven talento de la guitarra Alexis Delva y el bajista Ludovic Métayer. Jean-Max ahora se concentra más en la batería sin abandonar el vibráfono, además de que él y Métayer aportan labores adicionales a los teclados junto a la labor permanente de Lionet en dicho rubro. Fue así que “Libertad” se hizo realidad y se erigió en uno de los ítems más importantes de la producción avant-progresiva del año 2016. Veamos ahora los detalles de su repertorio paso a paso.


‘Barcelona’ ocupa un espacio un poco mayor de 5 ¾ minutos y está a cargo de poner las cosas en marcha con una disposición ritualística cuya cadencia lánguida está diseñada para dejar que el motif central imponga y reitere consistentemente su señorial tenebrismo. El canto también muestra consistencia en su enérgica contundencia, siendo así que cerca del final apela a sus niveles más pronunciados de mágica intensidad. Luego sigue ‘La Louve’, pieza que se sitúa en una dimensión más etérea del espectro sonoro creado por el grupo aunque preservando la aureola de tenebrismo metafísico. El hecho de que no se emplee la batería en este bloque instrumental ayuda a concretar solventemente este factor. En todo caso, la estructura musical creada para esta ocasión pasa a niveles acrecentados de majestuosidad mientras el canto impone su nerviosa prestancia y el bloque instrumental trabaja un elegante juego de matices en su inquietante núcleo temático. ‘Kate’ abre más caminos claros y senderos definidos a la elaboración de tonalidades jazzeras, lo cual se hace notar especialmente en los fraseos de la guitarra y el meticulosamente sobrio groove de la batería. El piano ostenta un minimalismo flotante donde las parcas notas perecen emular el aleteo de campanas funerarias más que el empleo habitual del piano. La cuarta pieza de “Libertad” se titula ‘La Libanaise’ y también es la más extensa con sus 10 ½ minutos de duración. Con una actitud de convincente ahondamiento en la faceta reflexiva del grupo, en cierto modo la banda refuerza la espiritualidad mística de ‘Kate’, pero esta vez emplea un ropaje psicodélico para dar forma al centro temático. También notamos un lirismo luminoso acorde con los estándares más habituales de la escuela originaria del movimiento progresivo aunque sin renunciar del todo al vitalismo tortuoso tan propio del Zeuhl como del RIO. En la frontera de los seis minutos y cuarto suena un golpe de gong que anuncia el inminente arribo de una sección potente en la que el grupo elabora una estupenda cruza de COS, WEIDORJE y el GONG de la etapa 76-78. El canto de Lionet pasa de lo extrovertido a lo airado con toda la soltura del mundo.

  

El penúltimo tema del disco es el que justamente le da título, y su largo pasaje prologar reitera el aura majestuosa que ya disfrutamos antes en ‘La Louve’, pero sabemos que esta actitud sigilosa es algo que no habrá de durar mucho… o al menos, eso sospechamos. Nuestras sospechas se confirman a poco de pasada la frontera del tercer minuto y medio, pues es entonces que el canto se torna más agresivo en un anuncio del vigor gozoso que ha de instaurarse poco después. Realmente estamos asistiendo al momento auténticamente celebratorio del disco: la colorida musculatura del canto, la vivaz explosividad de la guitarra y el swing alegremente machacante provisto por la dupla rítmica gestan una sonoridad imperiosamente exuberante. Durando poco menos de 5 ¼ minutos, ‘Mister Hopper’ se encarga de cerrar el repertorio: por el título se puede adivinar fácilmente que se trata de una elegía en memoria del ya fallecido maestro histórico de la escena Canterbury Hugh Hopper (ya tiene casi 7 años de muerto, ¡cómo pasa el tiempo!). En todo caso, el tenor de esta pieza no es elegíaco sino melancólico con un talante relajado. Percibimos aquí algunas señas del clásico “Six” de SOFT MACHINE aunque también son inocultables las referencias a los paradigmas de POTEMKINE y ZAO. La expresividad del canto de Lionet llega en varios momentos a manifestar una agitación conmovedora en lo que más parece una exhortación a una visita fantasmal en vez de un lamento. Un comedido fade-out pone fin al asunto mientras el canto se va serenando en los instantes conclusivos: el disco conquista un estupendo broche de oro. 


  

Llega un poco tarde esta reseña pero es mejor tarde que nunca para ensalzar la intensa belleza que se genera desde el posicionamiento musical de ANAÏD, una de las bandas más importantes de las vertientes más osadas del ideal progresivo en Francia. Celebramos que su disco de retorno “Libertad” conjugue tan bien la liberalidad inherente a la ardiente acción inspirada por el corazón con la luminosa disciplina focalizada en la inspiración intelectual. ¡Un disco imperdible de verdad!


Muestras de “Libertad”.-
Barcelona + la Libanaise:  https://www.youtube.com/watch?v=H1hnoKgw3Zk

Thursday, May 18, 2017

MIRIODOR y su novena acción de combate


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Albricias!, ¡albricias! ¡Tenemos la enorme noticia referente al nuevo disco de la genial banda avant-progresiva MIRIODOR! La novedad que nos tiene tan entusiasmados se titula “Signal 9”. Este grupo canadiense residente en Quebec ya tiene más de 3 décadas dignificando el ideal del rock-in-opposition dentro de las vertientes más osadas del escenario progresivo mundial, y sigue avanzando a paso firme en lo que vamos del nuevo milenio en la difícil misión de decir algo nuevo bajo el multívoco paradigma progresivo. Grabado en Montreal a lo largo de diversas sesiones que tuvieron lugar en los años 2015 y 2016, al fin se publica el repertorio de “Signal 9” por vía del sello Cuneiform Records en el día 12 de mayo del 2017. La actual alineación estable de MIRIODOR está integrada por Bernard Falaise [guitarras, teclados y efectos de tocadiscos], Pascal Globensky [teclados, sintetizadores y piano], Rémi Leclerc [batería, percusiones y efectos electrónicos] y Nicolas Lessard [bajo, contrabajo y teclados]. Un aspecto muy significativo y conmovedor de “Signal 9” es que está dedicado a la memoria de  François Émond (1964-2016), quien fue uno de los músicos fundadores de MIRIODOR: él tocó violín, sintetizador y vientos en los dos primero discos “Recontres” (1986) y “Miriodor” (1988). 


Mientras la dupla inicial de ‘Venin’ y ‘Peinturé Dans Le Coin’ impone su presencia, notamos en los desarrollos melódicos en curso que MIRIODOR sigue siendo lo que siempre ha sido: una fuerza musical dueña de un dinamismo muy propio a través de sus influencias rectamente asimiladas. Ambas piezas duran poco más 4 ½ minutos, otro punto de simetría entre ambos temas. ‘Venin’ pone marcha a las cosas con un cáustico despliegue de tensiones rockeras que nos remiten a una ágil encrucijada de MASSACRE, THIS HEAT y HENRY COW (en su faceta más áspera). Por su parte, ‘Peinturé Dans Le Coin’ explora matices más sutiles y un vigor más grácil en base a un delicioso dinamismo jazz-rockero que articula sabiamente los juegos de disonancias creados para el motif en curso. Si en el primer tema la guitarra era el líder del desarrollo temático, ahora ese rol lo ocupan conjuntamente la batería (con su bizarra arquitectura rítmica) y el teclado (con sus alucinadas capas armónicas). Tras este estupendo inicio sigue Transit De Nuit À Jakarta’, una breve demostración de climas humorísticamente siniestros sobre un medio tiempo marcado por u agradable groove funky: el patrón mecanicista empleado en la base rítmica es muy oportuno para reflejar la musicalidad propia de un tren em marcha. Sus escasos dos minutos de duración gestan un oportuno puente para la emergencia de la magnífica luminosidad sonora de ‘Portrait-Robot’, una de las piezas más extensas del álbumAquí tenemos la primera demostración abierta de intensa extroversión dentro de los cánones de MIRIODOR. La pieza comienza realzando la vitalidad vorazmente alegre de la dupla rítmica, la cual opera en estricta y extravagante consonancia con las acentuaciones densas y oscurantistas de los guitarreos y los solos y ornamentos de los sintetizadores. Pero poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, las cosas se detienen para refugiarse en un sigiloso tenebrismo, el cual solo oculta por un breve momento el ansioso teatro de tinieblas musicales que se va a explayar ante nuestros oídos y mentes, alternando pasajes explosivos e implosivos con inspirada fluidez. Otro pasaje ulterior se desvía hacia lo que parece ser una instancia de calidez, pero hay algo en los efectos atmosféricos que delata señales de peligro… Y en efecto, la última sección de ‘Portrait-Robot’ completa el círculo multitemático con un convincente retorno al oscurantismo inicial, pero esta vez bajo una modalidad estrictamente etérea. 

 

‘Déboires À Munich’ es un pequeño festín posmoderno donde las caóticas puntuaciones de los fraseos de la guitarra saben amalgamarse con el tribalismo neurótico de la batería y los efectos procesados de sintetizador y voz. Podemos interpretar el leitmotiv de esta miniatura como un desfogue inevitable tras el constreñido epílogo de la pieza precedente, pero también podemos apreciarlo como un travieso juego de contrastes frente la exquisita ingeniería progresiva que nos ha de brindar la pieza siguiente, la cual se titula ‘Chapelle Lunaire’, un tema cuya estrafalaria belleza se sostiene en el robusto equilibrio que se preserva entre los instrumentos activos a lo largo de las variaciones de motivo y ambiente. Aquí encontramos ecos del primer HENRY COW y HATFIELD AND THE NORTH, así como de la primera etapa de THE MUFFINS, con algún toque a lo PRESENT. ¿Será posible que el ideal del rock-in-opposition aún tenga algo que decir en el nuevo milenio y encima lo diga con un lenguaje tan vigoroso y juvenil? Esta pieza y ‘Portrait-Robot’ conforman la manera tan señorial que tienen los MIRIODOR de responder afirmativamente a esta doble pregunta.  ‘Cryogénie’ es la tercera miniatura del disco, siendo su enfoque nuclear el de desplegar una muestra de flotantes ruidos deconstructivos: es casi como el resultado final del delirio dadaísta que ya se había desvelado en ‘Déboires À Munich’. En todo caso, la función de ‘Cryogénie’ consiste principalmente en abrir las puertas para la emergencia de ‘Passage Secret’, tema que con sus casi 10 minutos de duración resulta el más extenso del álbum. Comienza con una aureola cósmica que se va asentando a ritmo sostenido hasta que un frenético recurso jazz-rockero intercepta y distorsiona la atmósfera elaborada hasta este punto en dos momentos distintos. En realidad, se trata de una pequeña travesura funcional a la gestación del glorioso crescendo en clave de híbrido de WEATHER REPORT y KING CRIMSON con el cual la pieza habrá de concretar su clímax. El epílogo está centrado en las cadencias misteriosas de la batería y efectos de sonido. Este disco no tiene cómo abandonar las cimas creativas.   



‘Gallinulle D’Amérique’ y ‘Douze Petites Asperges’ son dos pequeñas piezas que funcionan como subterfugios de libertad expresiva aparte de la dimensión más fastuosa de la banda. La primera de ellas tiene una aureola de circo surrealista mientras que la segunda es un cálido ejercicio de nostalgia Canterburyana al estilo de los paradigmas de GILGAMESH y HATFIELD AND THE NORTH. Los últimos 8 ¼ minutos de “Signal 9” están ocupados por ‘Le Ventriloque Et Le Perroquet’. Como ya ocurrió con otros ítems de extensión particularmente ambiciosa, el grupo desarrolla una amalgama de ideas musicales dentro de un puzle contundente sustentado a través de una ingeniería tan meticulosa como cautivante. El grupo desarrolla con resuelta agilidad una espléndida combinación de los legados de UNIVERS ZERO y FRANK ZAPPA a través del particular vitalismo siniestro que la banda tiene como marca de la casa. En los dos últimos minutos y medio, el grupo elabora un reggae psicodélico en cuyo seno confluyen los aleteos crepusculares de la guitarra y los delicados ornamentos jazzeros del piano eléctrico. Un final muy simpático para esta pieza, al modo del relax necesario tras la sofisticada tormenta sonora que antes había mostrado sus retorcidas tonalidades. También lo apreciamos como un final muy simpático para un disco tan enorme como es “Signal 9”, uno de los ítems progresivos más imponentes del presente año 2019.  MIRIODOR realiza en éste, su novena acción de combate contra los convencionalismos del rock, una nueva acta de innegable constancia de su grandeza única y peculiar dentro de la élite progresiva mundial de los últimos 4 decenios.    

  


Muestras de “Signal 9”.-



Tuesday, May 16, 2017

MALHEUR: un obsequio de buena música dentro del jazz-rock contemporáneo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de prestar nuestra atención y nuestros oídos al trío sevillano MALHEUR por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “La Boca Prestada”. El colectivo de MALHEUR, uno de los más serios e inventivos de la escena contemporánea del jazz español, está integrado por el baterista Manuel Montenegro, el bajista Juan Miguel Martín y el guitarrista Juan G. Acosta. Los tres músicos venían de experiencias propias en áreas tan diversas como el metal, el post-rock y el folk, así como el jazz-rock, el cual se ha instaurado como el núcleo estilístico de la propuesta del trío. De hecho, el trío se formó por iniciativa conjunta de Acosta y Montenegro, siendo así que Martín fue el primer y único candidato idóneo para ocupar la plaza de bajista.* “La Boca Prestada”, publicado en el primer día de marzo último por el sello Blue Asteroid Records, es su tercer disco tras “Dulcia CumAmaris” (2013) y “Ausiliatrice” (2015). A lo largo de su catálogo, la gente de MALHEUR ha dado rienda suelta a su cómoda soltura a la hora de crear ideas improvisadas y explorar posibles estructuras para madurarlas.


Con la dupla de ‘Afro-Soviet’ y ‘Voltio’s’, el repertorio de “La Boca Prestada” comienza con buen pie en su máxima expresión. El primero de estos temas comienza con un prólogo exultante que pronto abre camino a un cuerpo central de proyección intimista, para finalizar con una coda que replica el momento inicial. El swing armado por la dupla rítmica es enérgico sin hacerse impositor mientras que la guitarra despliega sus densos fraseos con luminosa soltura. Por su parte, ‘Voltio’s’ se explaya en un groove bastante sobrio que a veces parece basarse en matices afro-latinos, siendo así que el entramado sonoro nos hace evocar una especie de inquietud misteriosa que alimenta un ansia escondida. La impoluta armonización en los diálogos entre el bajo y la guitarra funciona como recurso de elegancia. La breve pieza Necronova – dura solamente 2 ¼ minutos- está a cargo de exhibir una musculatura renovadora en torno a un peculiar ejercicio de confluencias entre space-rock y post-rock sobre un esquema rítmico se perfila bajo imprevisibles pautas dadaístas. El mismo FRANK ZAPPA hubiera estado muy contento de componer una extravaganza surrealista en base a lo que hace aquí el Sr. Montenegro. El siguiente tema es ‘Joy Of The King’ y se erige en un cénit decisivo del álbum con su despliegue de espiritualidad colorida a lo largo de la instalación del cuerpo central y la dinámica improvisacional correspondiente. Nos da un poco de pena que no dura más de los 3’36” que le ha otorgado la banda pues su gancho es muy llamativo, pero bueno, así son las cosas y el repertorio debe seguir adelante. ‘Ruin Booster’ hace todo lo contrario que la pieza anterior y se desvía hacia la faceta más intimista del ideario musical del trío. Claro está, el sencillo jam de base es manejado con un exquisito sentido de la sofisticación que obliga a los músicos a estar atentos los unos a los otros a la hora de crear variaciones de tono y expresividad a lo largo del camino. Incluso en el pasaje final se abre un recurso de fiereza afín a ciertos modelos de bandas como MASSACRE. Nos da curiosidad imaginar cómo habría sido el diseño de esta coda de habérsele dado más tiempo de expansión, pero el grupo decidió que se redujera a una miniatura.




Ostentando un ambiente particularmente cálido, ‘Odalisque’ nos brinda un momento de serena alegría que efímeramente se interrumpe con un breve pasaje marcado por una tensión filuda. ‘Trinity And Beyond’ también porta una naturaleza cálida pero se orienta más hacia lo reflexivo. Esto no quiere decir para nada que se centra en climas y motivos lánguidos: por el contrario, el asunto resulta bastante expresionista con la incorporación de elementos progresivos y psicodélicos de talante post-rockero para el desarrollo temático en curso. También notamos algunas cercanías, o mejor dicho, confluencias con lo que vienen haciendo figuras de la vanguardia jazzera contemporánea como MARK WINGFIELD y el dúo XADU. En un momento así este trío nos hace recordar a ese otro trío vecino del sur que es GLAZZ. La verdad que el disco ha llegado a una cima creativa y no parece dispuesta a bajar de ella. Y así llegamos al broche del álbum que se titula ‘Vakuo’: durando poco más de 5 ¾ minutos, se erige como la pieza más extensa del repertorio. Con su vitalidad heredera de los WEATHER REPORT de la etapa 73-75 y un aura grácilmente grandilocuente al modo de los legendarios NUCLEUS, el grupo establece una celebración del color y del groove. Para esta ocasión específica, el trío se hace acompañar por el dueto de los vientistas Antonio Campos (trompeta) y Javier Ortí (saxofón), lo cual permite que se geste un colorido adecuado al talante fulguroso reinante. No llega a los 35 minutos de duración el repertorio de “La Boca Prestada” pero ése es todo el tiempo que necesita para dejarnos un sólido testimonio del genio y la magia que caracterizan a MALHEUR. Esta banda sabe muy bien lo que quiere y cuenta con suficientes dosis de fuerza creativa, talento y garra para crear un repertorio consistente y sólido a partir de la improvisación y el eclecticismo dentro de un discurso tan exigente como es el del jazz-rock. 


Muestras de “La Boca Prestada”.-
Vakuo: https://malheur.bandcamp.com/track/vakuo



* Más detalles sobre los orígenes y el ideario musical de MALHEUR en esta entrevista realizada a Juan Acosta en febrero del 2014: https://monta6amagica.wordpress.com/2014/02/13/entrevista-a-juan-g-acosta-de-malheur/


Sunday, May 14, 2017

MIDNIGHT SQUARED: colisión de dos mentes en la escena jazz-progresiva estadounidense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos nuestra atención al talentoso dúo estadounidense MIDNIGHT SQUARED, conformado por Howie Alper [guitarras, bajo y canto] y Tim Drumheller [teclados, percusión y programaciones de ritmos]. El dúo en cuestión radica en Cape Cod, la península del estado de Massachusetts, y se dedica a cultivar una vitalista muestra de rock eclécticamente progresivo donde confluyen lo sinfónico, la fusión, el jazz-rock y el ambient. Ambos son compositores de amplia trayectoria por cuenta propia, y de hecho, conocemos a Drumheller por el legado que nos dejó el también dúo A TRIGGERING MYTH (gestores de discos importantísimos para el revival progresivo made in USA como “The Sins Of Our Saviours”, “Forgiving Eden” y “The Remedy Of Abstraction”). Hace varios años, exactamente en 2010, este dúo hizo su debut fonográfico con un repertorio de 12 piezas titulado “When Worlds Collide”, el cual ha estado todo este tiempo disponible a través de descargas virtuales así como en CD físico. Si tenemos en cuenta que el último disco de A TRIGGERING MYTH, “The Remedy Of Abstraction”, data del año 2006, podemos aseverar que Drumheller observó el irrefrenable declive de la mencionada entidad musical y pronto puso manos a la obra para seguir adelante con otro proyecto progresivo. MIDNIGHT SQUARED resultó tener una agenda más activa que la otra banda mencionada pues ha hecho actuaciones en vivo en el circuito underground de su zona de residencia. Concentrémonos ahora en el repertorio contenido en “When Worlds Collide”, ¿vale?


Con la dupla de ‘Linear Drift’ y ‘Still Work Ahead’, el dúo pone bien en claro las reglas de su particular juego progresivo, el cual recibe entusiastamente las principales influencias de HAPPY THE MAN y CAMEL. El primero de estos temas comienza con un ímpetu jovial que sabe ajustarse fluidamente al razonablemente complejo esquema armónico dirigido desde las bases de teclado y el esquema rítmico, siendo así que un interludio sereno se inserta a medio camino con la finalidad de incrementar la ya reinante aureola de sofisticación musical. En cuanto a ‘Still Work Ahead’, se trata de una balada que nos brinda un ejemplo de cálida placidez sinfónica revestida de sutiles ropajes jazz-progresivos; siendo el primer tema cantado del disco, la banda aprovecha la ocasión para mostrarnos abiertamente su faceta contemplativa. Hasta aquí tenemos casi 8 minutos de belleza sonora y todavía falta mucho más: en efecto, cuando llega el turno de ‘The Thing’, el dúo se adentra a paso firme dentro de su faceta jazz-rockera y nos brinda una ágil exhibición de cristalinas sonoridades rotundamente centradas en torno a las influencias del HERBIE HANCOCK de mediados de los 70s y los WEATHER REPORT de inicios de los 80s. Una mención especial debe ir para el excelso solo de órgano que emerge en el ecuador de la pieza. El cuarto tema del disco se titula ‘Annie’ y se hace cargo de elaborar un retorno masivo a la vitalidad gloriosamente grácil que ya disfrutamos en el primer tema, aunque lo primero que se nos mostró fue un preludio intimistamente apacible centrado en templadas escalas de guitarra acústica. Los ornamentos y quiebres rítmicos que entran a tallar a lo largo del camino enriquecen y ensalzan la majestuosa claridad melódica en curso hasta el momento final, que es cuando una miniatura del prólogo regresa para redondear la faena. Cuando llega el turno de ‘Anger Management’, el grupo nos muestra un nuevo ahondamiento en sus habituales inquietudes jazz-progresivas inspiradas por una luminosidad señorial; notamos influencias de los antes mencionados HAPPY THE MAN así como de los respectivos paradigmas de GENTLE GIANT y NATIONAL HEALTH. Es justo señalar que en esta ilación de ‘Annie’ y ‘Anger Management’ se encarna un cénit decisivo del álbum.

‘Stars’ nos lleva hacia un sendero musical trazado por una espiritualidad bucólica focalizada en un esquema sinfónico, siendo así que el arreglo general del cuerpo central recoge herencias de la vieja escuela del rock progresivo y vibraciones del sinfonismo moderno. ‘Entourage’ y ‘Don’t Know Yet’ son los dos siguientes temas del álbum y coinciden en durar poco más de 4 ½ minutos. El primero de ellos nos remite a la faceta intimista del esquema grupal bajo la guía del piano: en su primera mitad predomina un aura de sobriedad flotante y fulgor cauto, mientras que la segunda se remodela en un viraje temático signado por una envolvente majestuosidad que transita libremente entre lo sinfónico y lo fusionesco. El segundo de estos temas no se enfila precisamente por senderos musicales muy diferentes, pero sí se nota que el aspecto vitalista entra a tallar desde más temprano, lo cual significa que es un momento en el que el dúo decide explayarse confiadamente en su faceta más extrovertida. Si podemos imaginar a CHICK COREA acompañado por la dupla rítmica de HAPPY THE MAN para revitalizar una partitura perdida del primer álbum solista de JAN HAMMER, entonces podemos hacernos una buena idea de qué va ‘Don’t Know Yet’. ‘Right Is To Forgive Her’ contiene claras alusiones al Latin-jazz en sus grooves predominantes, aunque hay un balance ecléctico bien logrado con otros elementos propios del jazz-rock. No siendo un tema especialmente extenso – dura menos de 4 minutos – guarda una notable dosis de duende multicolor. Emerge ‘Terra Firma’ mientras nos vamos acercando al final del disco: su talante está próximo al de ‘Right Is To Forgive Her’ en lo referente a su garboso juego de oscilaciones musicales pero su agilidad particular se acerca más propiamente al modelo de HAPPY THE MAN. La impoluta armonización entre piano y guitarra acústica sostiene cabalmente la base armónica sobre la cual se han de elaborar las orquestaciones y elegantes solos de sintetizador.

‘Barouque’ y ‘The Show Is Over’ nos llevan a la efectiva conclusión de “When Worlds Collide”; no son piezas muy largas pues la primera dura poco menos de 2 ¾ minutos y la otra un minuto y cuarto. ‘Barouque’ exhibe una secuencia de jazz-fusión acústico que deriva al poco rato en un ejercicio de ambient electrónico con tendencias de nu-jazz; por su parte, ‘The Show Is Over’ ofrece la instancia postrera de magia jazz-progresiva que ya los oyentes hemos asumido como un estándar recurrente del dúo. Una vez concluida nuestra escucha del repertorio de “When Worlds Collide”, nos queda la sensación de querer volver a escuchar por lo menos la mitad del mismo. Nos parece muy adictiva la propuesta musical que nos brindan MIDNIGHT SQUARED: esperamos que este disco no sea el único que el grupo vaya a aportar como grano de arena dentro de las enormes y diversas playas mundiales del rock progresivo. ¡Queremos más! 


Muestras de “When Worlds Collide”.-

Thursday, May 11, 2017

FERNANDO REFAY: lo negro, lo blanco y todo lo que hay en medio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El escenario del rock progresivo sudamericano está de plácemes con el reciente lanzamiento al mercado del nuevo disco del talentoso y virtuoso músico argentino FERNANDO REFAY, el cual se titula “Black & White”. Autor de todo el material contenido en el álbum, REFAY se hace cargo del piano, los teclados, el iPod y la melódica. Sus ocasionales compañeros de viaje son los guitarristas Rodrigo San Martín, Claudio Delgift y Agustín Pérez Santángelo, además del bajista Serj López. El repertorio de “Black & White” contiene en su mayoría a temas que el propio REFAY compuso en el periodo temprano de su carrera musical: el lanzamiento del disco en cuestión tuvo lugar a inicios de febrero último. De entrada decimos que se trata de uno de los discos más pulidos y atractivos que se ha publicado en la provincia latinoamericana del rock progresivo mundial, pero mejor será que repasemos los detalles de su repertorio. 



Abre el disco ‘Pretty Duck’ y lo hace con un despliegue de vigor sonoro bien encuadrado bajo los parámetros del prog-metal con una claridad melódica tan pulida que los recursos de robustez rockera solo tienen que hacerse notar para reforzar a aquélla. Tenemos aquí un equilibrado híbrido entre LIQUID TENSION EXPERIMENT y LEVIN MINNEMAN RUDESS, con algunos guiños momentáneos al DREAM THEATER de la época 92-95. A continuación está la pieza homónima, la cual vira hacia una colorida mezcla de sinfonismo y jazz-rock, la misma que está marcada por una vitalidad sobria a lo largo de la refinada ingeniería que define y modela su desarrollo temático. A través de su espacio de 3 ¾ minutos, REFAY elabora un microcosmos melódico donde se realiza un extraño híbrido entre los universos de RICK WAKEMAN y de JAN HAMMER. Se puede decir que el disco comienza con un doble clímax, un enfoque valiente (y hasta peligroso) que REFAY asume con orgullo musical decidido, pues en todo lo que resta del álbum todavía hay mucho por disfrutar. ‘A Study In The Studio’ cumple con la función de devolvernos a la faceta más explícitamente vigorosa de REFAY, pero esta vez con una actitud más tirada hacia lo juguetón y lo cálido: el rol protagónico de la melódica y el groove funky de la armazón rítmica sustentan con solvencia esta ambientación. El cuarto tema del disco se titula ‘Smoothness’ y lo que propone es un ejercicio de refinado lirismo desde el cual las maneras románticas en curso se explayan sobre un swing de talante jazz-popero.


‘A Race Of Hands’ nos devuelve en buena medida al fragor intenso y llamativo del primer tema, aunque esta vez el factor metalero se tiene que contener un poco a fin de permitir una cohesión apropiada para la cohabitación con dinamismos jazz-rockeros; ahora son PLANET X y CAB los referentes más notorios en la inspiración de REFAY. La inserción de un interludio circense es una agradable sorpresa que nos logra impactar eficazmente como una resolución versátil. Los siguientes 7 ½ minutos están ocupados por la dupla de ‘Her Love’ y ‘Missing Her’: el primero de estos temas ostenta una cándida prestancia melódica donde predomina una aureola reflexiva envuelta en una atmósfera un tanto cósmica, mientras que el segundo consiste en un solo de piano rico en recursos manieristas y románticos, muy a lo WAKEMAN. El ímpetu conmovedor de ésta, siendo tan intimista como es, complementa a la perfección el señorío luminoso de ‘Her Love’. El elemento prog-metalero vuelve a convertirse en amo y señor con el arribo del tema que porta el simpático título de ‘Crime (I Shot The Drummer)’: los recovecos temáticos y rítmicos que tienen lugar en su espacio de poco más de 3 minutos alimentan creativamente el gancho inherente al motif básico. Más sencillo en su estructura que el tema inmediatamente anterior pero igualmente extrovertido, ‘Idle Dogs Jamming’ nos da un nuevo pretexto perfecto para disfrutar del virtuosismo de REFAY. ‘The New Toy’ es la pieza más breve del disco con sus 2 ¾ minutos de duración; eso no le impide lucir su prestancia refulgente bajo la guía de unos incendiarios solos de sintetizador más un interludio focalizado en unas virguerías de piano eléctrico al estilo de CHICK COREA. Es una pequeña joya de este álbum, de verdad que sí.



Nos vamos acercando al final de “Black & White’ cuando surge ‘Starting Anew’, el cual dura casi 5 ¾ minutos. El que se trate de la pieza más extensa del álbum es una bendición porque la complejidad tan ágil que se recoge en su desarrollo multitemático y sus variaciones de ambiente encarna lo mejor de la tradición progresiva. El tema en sí crea nexos entre el sinfonismo de vieja escuela y el vitalismo especial de las diversas modalidades retro-progresivas que imperan en el escenario mundial del rock artístico durante este nuevo milenio. El matiz sutil de la coda es una idea muy ingeniosa. El broche del álbum llega de la mano del tema idóneamente titulado ‘The Best Goodbye’, el cual nos devuelve en pleno a la melancolía señorial anteriormente expuesta en ‘Her Love’. Fueron más de tres cuartos de hora de musicalidad progresiva ecléctica y vitalista los que nos brindó FERNANDO REFAY con el repertorio de “Black & White”: el título del disco expresa con concisa precisión la maestría con que el protagonista maneja las teclas negras y blancas de sus instrumentos, creando una paleta polícroma de melodías y orquestaciones que incluye a todos los colores habidos del mundo. Negro, blanco y todo lo que hay en medio. 


Muestras de “Black And White”.-

Monday, May 08, 2017

THE INNER ROAD: en busca de un nuevo santuario para el rock progresivo sinfónico


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la ocasión de descubrir a THE INNER ROAD, proyecto musical que sirve como vehículo del multiinstrumentista británico Steve Gresswell [teclados, bajo, batería, orquestaciones sintetizadas y voz] para expresar sus concepciones de rock progresivo sinfónico en el actual escenario mundial. Con dos discos anteriores en su haber (“Visions” del año 2011 y “Ascension” del año 2015), lo nuevo de THE INNER ROAD se llama “Sanctuary”. El proyecto comenzó como dúo del mencionado Gresswell y el guitarrista Phil Braithwaite en el año 2011, cuando eran integrantes del grupo COALITION, pero hoy por hoy Gresswell es el único al mando de la agenda musical progresiva de THE INNER ROAD. Ahora en “The Inner Road” acompañan a Gresswell el guitarrista Ben Cameron y el experto en Chapman Stick Bruno Pitch. Tras haber publicado sus dos trabajos anteriores a través del sello Orbital Productions, ahora Grosswell ha centrado la distribución de este nuevo disco a través de la página de Bandcamp del proyecto, ubicada en la dirección virtual https://theinnerroad.bandcamp.com/. Repasemos ahora el repertorio de “The Inner Road”.  

Abre el repertorio del disco la pieza que justamente le da título, explayándose en una duración de casi 10 ¾ minutos. Los modelos de suntuoso colorido y vitalidad rockera estilizada de RICK WAKEMAN (correspondientes al periodo de sus tres primeros álbumes solistas y a la etapa del “Out There”, respectivamente) están a flor de piel durante toda la ilación multitemática diseñada para la ocasión. Los teclados asumen un incuestionable rol protagónico dentro del entramado sonoro pero también hay suficiente espacio para que la guitarra luzca sus poderosos riffs y sus ocasionales solos refinados. El factor Emersoniano también está presente pero es menor; más idóneo resulta hacer paralelos con el PÄR LINDH PROJECT. El segundo tema del disco no es mucho más breve pues dura poco más de 10 ¼ minutos: se titula ‘Asylum’. Aunque la intencionalidad de suntuosidad sinfónica es la misma, se nota una mayor dosis de calidez en el lirismo subyacente a los desarrollos melódicos en curso. Esta vez el paradigma Wakemaniano recibe una notable cirugía arquitectónica en base al modelo del retro-prog tan propio de bandas como KARMACANIC y BLEZQI ZATSAZ. Cuando llega el turno de ‘Crystal Moon’, la espiritualidad palaciega tan predominante en el tema anterior se dispone a perpetuarse con una dosis añadida de gracilidad que permite a la magnificencia musical reinante revestirse eficazmente de un colorido incrementado. Tratándose de una pieza que también se proyecta a una expansión ambiciosa, las variantes de motif y ritmo están a la orden del día. El lirismo de algunos pasajes se acerca más propiamente al paradigma Genesiano. Por su parte, ‘Addiction’ está a cargo de gestar un viraje hacia dimensiones más reflexivas del mundo musical de Gresswell, siendo así que su desarrollo temático da prioridad a atmósferas serenas y melancólicas bajo la guía del piano. Eso sí, no faltan algunos interludios de majestuosa intensidad que emergen a lo largo del camino para aportar recursos eclécticos muy efectivos. Algunos fraseos de guitarra y orquestaciones de teclados nos hacen recordar a MIKE OLDFIELD.

‘New Beginnings’ es una pieza tan extensa y tan ambiciosa como la que abrió el disco pero su ágil policromía está más cercana al vitalismo celebratorio de ‘Crystal Moon’. Bien pronto se nos regala el primer solo de sintetizador del tema, y éste ostenta una confluencia de los paradigmas de RICK WAKEMAN y KIT WATKINS: esa mezcla de pomposo barroquismo y evocativos grooves jazzeros funciona a la perfección a la hora de establecer un gancho temprano para la pieza en cuestión. Luego sigue toda una serie de magníficos momentos sinfónicos que, tal como dijimos antes, se focalizan insistentemente en una luminosidad celebratoria. Gresswell es muy dado a los largos desarrollos de las piezas que compone pues los temas menos extensos del disco que nos ocupa hoy duran entre los 6 ¼ y 6 ¾ minutos: el primero de ellos es ‘Temple Of Forgiveness’ y el otro es ‘The Hidden Room’, que sigue a continuación. ‘Temple Of Forgiveness’ combina colores Yessianos y atmósferas Genesianas dentro de una ingeniería ágil y razonablemente compleja que se sostiene sobre un groove contagioso y bien sostenido. El desarrollo melódico no se siente tan impresionantemente sofisticado como en cualquiera de las piezas precedentes pero logra llamar la atención con sus propios medios de expresividad sinfónica. Más vivaracho es ‘The Hidden Room’, tema que a pesar de su título alusivo a asuntos sigilosos, ostenta una personalidad muy extrovertida a través del dinamismo frontal que se impone a través de su desarrollo melódico. Ahora el resultado nos recuerda a la faceta más vigorosa del paradigma de THE ENID, y de paso, los guitarreos que encontramos aquí son los más fieros que hay en todo el disco: más cercanos a JEFF BECK que a STEVE HOWE, sin duda. La coda orquestal de tenor posmoderno aporta un eficaz recurso de sorpresa. Acercándonos al final del disco, ‘The Redeemer’ emerge para realzar la combinación de maneras Yessianas y Genesianas dentro de un esquema de trabajo afín al retro-prog contemporáneo. Mirad por dónde, la guitarra ocupa un rol más destacado que en temas precedentes: solo este detalle hace que la pieza en cuestión tenga un lugar destacado dentro del repertorio íntegro.

Durando poco más de 8 ¼ minutos, ‘Transformation’ cierra el repertorio del disco encapsulando los elementos más gráciles y candorosos del sistemático esplendor sinfónico que el trío liderado por Gresswell ha venido mostrando desde el punto de arranque. Cuando surge un notorio cambio de motivo antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio el sintetizador gesta un bombástico solo que guía al bloque instrumental por un camino de ceremoniosa gravedad. Un poco más adelante se genera un imponente esplendor donde se fusionan los modelos del barroco y el impresionismo dentro de un esquema de trabajo aguerrido. Es una pena que no dure un tiempo mayor al que se le otorgó en el arreglo concreto de la pieza, pero es un recurso muy útil para impulsar convincentemente el regreso al motif inicial.


Muestras de “Sanctuary”.-