Tuesday, August 23, 2016

Reseteo y reformateo de ANTIHÉROE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy nos damos el gusto de presentar el nuevo trabajo de la creativa entidad musical argentina ANTIHÉROE, el mismo que se titula “Reset”. Reformulado y fortalecido en sus cánones musicales progresivos de una forma no vista antes, ahora este combo liderado por el genial guitarrista originario de Córdoba Darío Íscaro se enfila hacia la exploración de sonoridades pesadas de inspiración metalera dentro de unos cánones exigentes donde confluyen lo vanguardista, el jazz-rock y el ya bien conocido paradigma del prog-metal. Todo un trayecto de evolución estilística desde sus días iniciales dedicados al fomento de la división jazz-progresiva para luego pasar a un escenario de experimentaciones fusionescas en un curioso híbrido de psicodelia, World Music y chamber-rock en los tiempos de “Ánima Fugitiva”, hace ya tres años. ANTIHÉROE ahora resalta el elemento rockero en el concepto de rock ecléctico y experimental. Los compañeros de viaje de Íscaro para este material grabado en un tiempo tan lejano para nosotros como fue el mes de julio del año 2014 son el bajista Felipe González y el baterista Augusto Urbini. Tras un periodo de mezcla y masterización que tuvo lugar entre fines de ese mismo año y febrero del siguiente, hubo otro tiempo de espera hasta que por fin se hizo realidad fáctica a través del sello Viajero Inmóvil Records en el pasado mes de mayo.


El repertorio de “Reset” se inicia con ‘Destapamundos’, pieza que desde sus instancias iniciales hace gala de una exquisitamente machacona garra: los riffs son sumamente electrizantes y los juegos de síncopas armados por la dupla rítmica permiten la articulación de una complejidad progresiva a través de la compleja pesadez en curso. De todos modos, en algún momento se abre un espacio para bajar un poco el frenesí del ritmo a fin de gestar una variante de texturas psicodélicas al modo de una cruza entre GORDIAN KNOT y el modelo Crimsoniano de fines de los 90s. Seis minutos de irresistible magia belicosa. A continuación sigue ‘Hipervínculos’, tema que en su espacio de casi 5 ½ minutos sigue adelante con estos despliegues aguerridos, pero esta vez con un acento más pronunciado en el factor jazz-rockero de la ecuación sonora; esto se ha de traducir necesariamente en el empleo de grooves aún más complejos y en la creación de ámbitos momentáneos para lucidos solos de guitarra y bajo. Definitivamente, el oyente empático está más que simplemente seducido con la secuencia de estas dos primeras piezas, y es justo el momento en que emerge ‘Mantícora 70’ para establecer una remodelación del paradigma de ALAN HODSWORTH a través del filtro de CAB con matices extra del cosmos cerebral-neurótico  de KING CRIMSON. La función del cuarto tema, titulado ‘Charkas’, es la de replantear el elemento jazz-rockero con un fragor más lúdico que el exhibido en los tres temas anteriores... aunque tampoco es que hayan sido muermos en lo absoluto, sino que nos referimos a que la jovialidad de la inocencia festiva en un jardín reemplaza al señorío inocultable del palacio dorado. Eso sí, el garbo y el nervio son los de siempre. Garbo y nervio encontramos también en ‘X La Tangente’, cómo no, pero también un incremento de luminosidad sónica. Este tema sigue en buena medida el molde de ‘Hipervículos’ aunque con un aura un poco más ligera que le permite moverse en un swing caracterizado por un dinamismo especialmente llamativo. Como contrapeso a esto, el beneficio es que los contrastes entre los momentos más filudos y los más contenidos permiten al grupo sacar más lustre a su refinamiento esencial.

  

‘Afterlife’, con sus casi 4 minutos de duración, difícilmente puede ser designado como miniatura, pero es un tema en el que la visión grupal se abandona por una instancia singular, que es la de la guitarra de Íscaro: trabajando con elegantes armonizaciones de extravagantes retazos psicodélicos, se crea un efectivo paisaje sonoro de arraigo sideral. Mostrando un inteligente despliegue de electricidad y musculatura, ‘6 Ciclos’ encaja perfectamente tanto con los registros de rotunda pesadez rockera del repertorio precedente como con los recursos de sofisticación progresiva de prioritario talante Crimsoniano con los cuales también nos hemos topado. La construcción multitemática que apreciamos aquí rebosa creatividad por doquier en su imparable diversidad mientras el lucimiento de la batería es imposible de esconder. Es éste un cénit decisivo del repertorio, no nos cabe duda alguna sobre ello, y el ítem que le ha de suceder solo puede ser una pieza de batería solitaria: en efecto, ‘Rumbles’ es un cálido y sólido ejercicio de elaboración de grooves donde la polenta está administrada con vigorosa astucia. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Clepshydra’, tema que reitera el fuego predominante a través de un reciclaje más clarividente que antes, empleando una ingeniería sólida y sofisticada para la articulación del vigor jazz-rockero: algunos resabios del KING CRIMSON de “The Power To Believe” se hacen notar aquí. La secuencia de los dos últimos temas ocupa un espacio total de 3 ¾ minutos: ‘Vórtice-B’ brinda un espacio para el lucimiento del bajista González en la elaboración de un clima sombrío acentuado por un monólogo femenino, mientras que ‘Tectonics’ establece un idóneo epílogo para el disco a punta de fiereza cerebral expandida en inteligentes juegos rítmicos. ¡Qué epílogo tan enorme nos regala ‘Tectonices’!... Realmente se puede hacer mucho en un espacio de 2 ½ minutos.


Todo esto fue “Reset”, una labor de auténtico reseteo para la reformateada visión musical de ANTIHÉROE a través de su irrefrenable inquietud por sacar de sí nuevos horizontes para situarlos en el norte hacia el cual debe proyectarse cada nueva travesía musical. Nos ha tomado por sorpresa este disco tan robusto, vaya que sí, y solo podemos tener palabras de enorme agradecimiento melómano para con los Sres. Íscaro, González y Urbini.





Saturday, August 20, 2016

Un fantástico y fabuloso ritual organizado por FIRE! ORCHESTRA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar “Ritual”, el nuevo trabajo de FIRE! ORCHESTRA, el nutrido ensamble avant-jazz-progresivo sueco que gira en torno al núcleo tripartito del saxofonista Mats Gustafsson, el bajista Johan Berthling y el baterista Andreas Werliin. El resto del personal involucrado en este trabajo está conformado por los saxofonistas Mette Rasmussen, Anna Högberg, Jonas Kullhamar y Lotte Naker, el clarinetista Per Texas Johansson, los trompetistas Niklas Barnö y Susana Santos Silva, la cornista Hild Sofie Tafjord, el trombonista Mats Äleklint, el tubista Per Ålek Holmlander, los guitarristas Finn Loxbo y Julien Desprez, el teclista Edvin Nahlin, el teclista-violinista Martin Hederos, el sintetista Andreas Berthling, un segundo baterista llamado Mads Forsby, y las vocalistas Mariam Wallentin y Sofia Jernberg. Con un ensamble tan nutrido está garantizada la plenitud sonora, ya sea que se trabaje con ideas ostentosas o sutiles… y tal como lo advertimos en las primeras escuchas detenidas de este disco, la garantía se cumple con creces. La labor de Gustafsson, Berthling y Werliin es realmente incansable, estos genios del avant-jazz-prog contemporáneo son unos monstruos infatigables, meticulosos caminantes de los senderos sónicos que gestan en sus cabezas y por los cuales guían cada nuevo disco. Ya en este mismo año publicaron “She Sleeps, She Sleeps” en formato de doble LP y de CD, a solo un año de haber publicado “Det Flygande Barnet” junto a Mariam Wallentin y David Sandström, siempre a través del sello Rune Grammofon. En este momento, “Ritual” conforma el cuarto ítem de FIRE! ORCHESTRA, para variar, publicado por el susodicho Rune Grammofon; el repertorio de este disco consiste en una serie de partes para la suite homónima. 


La primera parte de ‘Ritual’ pone todos los cilindros a funcionar y todas las calibraciones a operar con instantánea e inapelable urgencia a despecho del empleo de un compás no demasiado frenético. Si en el prólogo el patrón rítmico en 10/8 ostenta un cariz amenazante merced al ejército de metales que se encarga de puntualizar el fabuloso groove en curso, con el ingreso del canto el asunto adquiere forma de airado manifiesto existencialista en medio de una combinación de columnas férreas y colores inquietos. El exorcismo se mantiene sólidamente incendiario por varios minutos hasta que se proyecta una calma culminante, la misma que invita no al abandono sino a la momentánea dormición. Y nunca mejor dicho lo de momentánea, pues el breve instante de silencio que separa a la primera parte de la segunda se rompe con la irrupción de un neurótico solo de saxofón que se comienza dejándose empujar por su propio caos interior para luego compenetrarse con la compleja armazón de pulsaciones sincopadas en 25/16. La dupla rítmica arma el sofisticado groove con impoluto nervio mientras las elegantes cadencias del ensamble de metales y los efusivos cantos completan el cuadro en un nuevo ejercicio de furia expresiva. ‘Ritual Part 3’ se inicia con un despliegue de musique concrete centrado en aleatorias tensiones de guitarra y sintetizador, siendo este exorcismo delirantemente abstracto agitado por el encuadre de metales-bajo-batería a punta de golpes, primero, y de tétricas capas minimalistas, después. Cuando las cosas transitan a un momento de aparente serenidad, el ensamble de metales se adueña de los espacios con un imponente talante ceremonioso que nos remite tanto al lado introspectivo de MAGMA como a la faceta reposada de UNIVERS ZERO y a la dimensión introvertida del crucial mundo musical de SUN RA.   


Durando 12 ½ minutos, la cuarta parte de ‘Ritual’ es la más larga del concepto en curso. Comienza con un solo de batería que no tarda mucho en enrumbarse hacia el cuerpo central merced a la complicidad de los fraseos punzantemente psicodélicos de la guitarra. Es verdad que podemos estar esperando otro maelstrom de neurosis metafísica, pero en realidad lo que se nos brinda en el cuerpo central es una exaltación celebratoria que se dispone a explayarse en su inherente majestuosidad. Al modo de una confluencia de JOHN COLTRANE, TERJE RYPDAL, WEATHER REPORT y MAGMA, el ensamble gesta una fluorescencia inquietante mas no amenazante, sino focalizada en festejar la fluorescencia de la fuerza de voluntad cósmica que llena al mundo desde lo más hondo de su ser. Los últimos 7 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Ritual Part 5’. Su misión consiste en reflejar el reposo tras el jolgorio, la calma expectante tras la atronadora celebración: nada queda de la arrolladora tensión emocional que había marcado a las dos primeras secciones, ahora solo tenemos a la serenidad de la contemplación atenta y relajada como la amable cosecha de la autorrealización. Coqueteando sobriamente con los discursos del post-rock y del nu-jazz, la orquesta elabora un ropaje meticulosamente elegante para el motif sencillo y el groove taciturno escogidos para la ocasión: eso sí, la irrupción ocasional de tirantes ornamentos de guitarra y sintetizador parecen anunciar el futuro arribo de nuevas explosiones neuróticas, pero, en todo caso, eso será asunto de otro círculo, pues éste se cierra con la repetición mántrica del nombre del álbum. Todo esto fue “Ritual”, una implacable exhibición de grandeza musical bajo las coordenadas de una furiosa y multicolor ideología vanguardista. Esta nueva oferta de FIRE! ORCHESTRA, siendo así de fantástica y de fabulosa, nos ha impresionado enormemente y merece ser recomendada al 200% como un auténtico ritual de grandeza musical.  


Muestra de “Ritual”.-
Ritual Part 1: https://soundcloud.com/rune-grammofon/fire-orchestra-ritual-part-1

Wednesday, August 17, 2016

DEUS EX MACHINA y la permanente devoción por la magia del jazz-rock progresivo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DEUS EX MACHINA es cualquier cosa menos un Deus ex machina, es una fuerza vigente y constante dentro de la vanguardia italiana desde la década de los 90s: hoy, cuando el segundo decenio del nuevo milenio ha superado su ecuador, el sexteto nos brinda su nuevo trabajo fonográfico “Devoto”. Se trata de una nueva obra magnífica a cargo de este colectivo conformado por Mauro Collins [guitarras, bouzouki y dobro], Alessandro Bonetti [violín y mandolina], Alessandro Porreca [bajos], Luigi Riciardello [órgano, pianos acústico y eléctrico, y sintetizadores], Claudio Trotta [batería] y Alberto Piras [canto, insultos y fracturas óseas]. Como se ve hay algo de sorna y mofa en estos créditos, pero también se registra las participaciones ocasionales de los colaboradores Luigi Savine (al sintetizador y el contrabajo), Alessandro Meroli (al saxofón barítono), Marco Matteuzzi (al saxofón contralto) y Massimo Greco (a la trompeta). Lo que nos trae aquí la gente de DEUS EX MACHINA es un fornido ejercicio de macizos dinamismos y expresivas expansiones temáticas en total fidelidad al esquema jazz-rockero de su peculiar visión progresiva, tal como se había estado acomodando y asentando en sus dos discos de estudio precedentes (“Cinque” e “Impăris”, del 2002 y 2008, respectivamente). El grupo se ha tomado un buen tiempo para madurar esta nueva entrega fonográfica pero no se lo vamos a echar en cara: más bien, veamos ahora las razones detalladas para justificar nuestra alegría de tener un nuevo disco de ellos en las manos.

duo

La canción homónima abre el disco con bastante punche, un impacto efectivo que se prolonga durante casi seis minutos. El importante rol de la alternancia de 7/8 y algunas variantes en la instalación de cuerpo central ayuda bastante a crear una aureola de dinámica sofisticación a la experiencia melómana. Para la sección intermedia, el groove se hace más estandarizado para que el grupo se centre particularmente en la capitalización del vigor reinante: el electrizante solo de violín – a medio camino entre EDDIE JOBSON y JEAN-LUC PONTY – destila una musculatura bárbara que solo puede beneficiar a la luminosidad integral de la instrumentación. ‘Sotterfugio’ es una cósmica miniatura de sintetizador y violín que nos regala un momento de heteróclito solipsismo antes de que ‘Multiverso’ nos lleve hacia los terrenos de la extroversión y la exaltación. En efecto, se trata de una pieza llena de mucha polenta en la que los frentes (tan dispares entre sí) de la exuberante batería y los arquitectónicos teclados modelan un encuadre perfecto para el ágil desarrollo temático. El rol de la guitarra es mayormente contenido pero al final se explaya en una sobria soltura que viene muy bien para organizar el momento del fade-out. Ocupando un espacio de casi 7 ½ minutos, ‘Distratto Da Me’ se revela inicialmente como una semibalada en clave blues-rockera, sazonada con arreglos de metales muy al estilo del soul modernizado de los 70s (estamos pensando en el STEVIE WONDER de “Music Of My Mind” y “Talking Book”). Para una segunda instancia, el grupo aumenta intensidad y musculatura para gestar un sólido ejercicio de jazz-rock donde se cruzan los mundos de MAHAVISHNU ORCHESTRA, el WEATHER REPORT pre-Pastorius y el AREA post-Tofani. Bajo el muy Nietzscheano título de ‘Eterno Ritorno’ se esconde una magnífica pieza centrada en un cálido tenor folklórico: guitarra acústica, dobro y violín acompañan al evocativo canto de Piras mientras el desarrollo temático surca en aguas donde se mezclan el Mediterráneo y el Delta de una manera muy atractiva.


El tema más extenso del disco se titula ‘Più Iguale’, ocupando el ecuador del mismo. Durando 10 minutos y pico, su espiritualidad extrovertida reitera el dinamismo que ya hemos disfrutado tanto en la canción homónima como en ‘Multiverso’. Con las ilaciones multitemáticas y los cambios de atmósfera y ritmo que tienen lugar, la vitalidad de la pieza se mantiene incólume e irrefutable durante todo el tiempo que se toma. Una mención especial debe ir para el arrollador epílogo cósmico en el que los sintetizadores parecen construir un lugar nuevo a partir de ciertas coordenadas impuestas en el esquema general de la pieza. Cumpliendo con la misión de suceder a esta pieza tan larga, ‘Transizione’ pone el énfasis rockero en la idea del jazz-rock: bien se pude describir a esta canción como una idea perdida de DIXIE DREGS que fue remodelada por el JEFF BECK GROUP tras escuchar cuatro discos seguidos de CARAVAN. ‘Autore Del Futuro’ asume un groove de inspiración bluesera desde el cual la guitarra cobra un protagonismo especial, con sus inteligentes manejos de los silencios a punta de desplegar fraseos meticulosamente precisos. También hay un destaque especial de la batería en su manera de sostener la instrumentación global, y eso se nota aún más cuando el ensamble vira hacia un esquema jazz-rockero de clara tendencia fusionesca para el inesperado intermedio. La sección final ostenta un talante celebratorio que nos sabe a poco por culpa del pronto arribo del fade-out. ‘Figli’ sigue a continuación para reinstaurar los más llamativos recursos de la esencia jazz-progresiva de la banda: jovial soltura en el desarrollo temático, empleo de complejos compases siempre sujetos a variaciones a lo largo del camino, compactas conexiones entre la dupla rítmica y las armazones gestadas desde las cuerdas y las teclas, un par de geniales solos de violín… con todos estos ingredientes presentes solo se puede obtener un triunfo musical por necesidad. Los arreglos de vientos añaden un color mayestático al asunto sumamente elegante que se está manejando en esta canción, la cual se nos manifiesta magníficamente como un nuevo cénit del álbum mientras terminamos de disfrutar del sereno pasaje final traviesamente sazonado con fraseos neuróticos de guitarra.


El álbum concluye con ‘Quattro Picole Mani’, pieza que consiste básicamente en una amalgama de guitarra acústica y dobro con flotantes retazos de guitarra eléctrica. La referencia principal parece estar a medio camino entre el JEFF BECK maestro del jazz-rock y la faceta folklórica de un JIMMY PAGE: las adiciones de contrabajo cerca del final capitalizan la mágica belleza del momento. Y en fin, todo esto fue “Devoto”, un disco que ha de motivar una perpetuación de la inmensa devoción que los DEUS EX MACHINA han venido despertando en el público progresivo desde sus mismos inicios. Nuestros temas preferidos son el tercero, el cuarto, el sexto y el noveno, pero más allá de esto valoramos al disco como una entidad sonora completa. Es claro que en los últimos discos el grupo ha estado cultivando un sonido más terrenal que en sus primeros trabajos, los cuales incorporaban alegremente varios elementos particularmente tensos del estándar del avant-prog, pero nada de esto supone una suavización ni un aburguesamiento, sino un viraje refrescante en sus continuas exploraciones dentro de un parámetro estilizado bien definido y muy exigente. Alabados sean estos monstruos del rock progresivo italiano de las tres últimas décadas: recomendamos este disco a ojos y oídos cerrados.


Muestras de “Devoto”.-


Sunday, August 14, 2016

ANTHONY PHILLIPS y su segunda travesía de sabiduría y creatividad progresivas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Dos meses antes de publicar la reedición especial de 3 CD + 1 DVD del tercer disco de ANTHONY PHILLIPS “Sides”, se realizó a inicios del presente año 2016 un formato similar para la reedición del disco antecesor “Wise After The Event”, original de 1978. Esoteric Recordings es el sello a cargo de estas maravillosas labores arqueológicas con estos dos discos publicados originalmente por Arista y Passport: en el caso de “Wise After The Event”, la edición original data de mayo de 1978, tras haber sido grabado y producido a lo largo de los tres últimos meses del año precedente. Este disco es el único en el que quien fuera el primer guitarrista de GENESIS canta en todas las canciones y supuso un viraje bien definido hacia el formato de canción tras su espléndida exhibición de creatividad progresiva de carácter prioritariamente instrumental en “The Geese & The Ghost”, disco debut que más bien era de facto un disco a dúo con su amigo y excolega en GENESIS MIKE RUTHERFORD. El mismo PHILLIPS recalca que “Wise After The Event” es el primer disco en el cual se embarcó con la mentalidad de que era un trabajo fehacientemente solista; en él, nuestro héroe se hace cargo de las guitarras, la armónica, los teclados, algo de bajo y algo de percusión, aunque siempre fiel a su estilo humorístico, algunos de estos ítems están acreditados a los personajes que se esconden bajo los seudónimos de The Vicar y Vic Stench (o sea, él mismo). Ésta fue la primera vez que PHILLIPS contó con los servicios de la fenomenal dupla rítmica del baterista Michael Giles y el bajista John G. Perry. También es la primera vez que Rupert Hine cumple con el honor de producir un álbum de PHILLIPS, y no solo eso, también apoya en algo a la logística instrumental tocando percusión en una canción y batería en otra. Otros colaboradores ocasionales dignos de destacar son Mel Collins (con fantásticas contribuciones al saxofón en un tema y la flauta en otro), Robin Phillips (al oboe), Jeremy Gilbert (a los teclados en la bella canción ‘Greenhouse’) y un tal Perkin Alanbeck (realmente el ingeniero de sonido Alan Perkins, al sintetizador en ‘Birdsong And Reprise’).


Que quede esto muy claro: no hay en este disco un viraje propiamente dicho al formato de canción: recordemos que los GENESIS empezaron como cantautores y solo en la época del “Trespass” abrazaron el estándar del entonces adolescente paradigma del rock progresivo británico. Tal como se ve en el librillo que acompaña a esta reedición masiva, el repertorio contiene algunas canciones que estaban compuestas desde el inicio de su periodo post GENESIS, así como material nuevo que se basaba mayormente en la presencia de las guitarras de 12 cuerdas, tanto eléctrica como acústica. También hay palabras de gran aprecio hacia John G. Perry y Michael Giles, quienes dieron un fuerte apoyo y una gran seguridad a  PHILLIPS a lo largo de esta nueva empresa, no solo contribuyendo con arreglos interesantes, sino además contando con un espacio genuino para la voz de mando. En una anécdota tan graciosa como reveladora, Giles le dio a PHILLIPS la orden de practicar un día entero con un metrónomo a fin de que se ajustara adecuadamente a las exigencias específicas de los patrones rítmicos: en palabras del propio PHILLIPS, “¡tantos años de tocar «solo» habían convertido a mi sentido del ritmo en algo así como forma libre!”. Las sesiones de grabación tuvieron lugar entre mediados de octubre e inicios de diciembre de 1977, con la idea de crear suficiente material para un LP y un EP; además, se tenía pensado que casi todas las canciones del LP se vincularan con breves viñetas instrumentales. Mientras se elaboraba la lista de canciones, Peter Cross se hacía cargo del diseño gráfico de la portada, un prodigio de surrealismo entrañable donde se mezclan lo pastoral y lo espacial en torno a la inmensa figura protagónica de una ardilla. Tal como resultaron las cosas tras la incómoda interferencia de los jefes del sello discográfico, se tuvo que anular la idea del EP, lo cual llevó a un serio recorte y una no menos seria modificación del repertorio del álbum. Esto llevó a una ridícula incongruencia en la lista de canciones que aparecía en la contraportada, pero a fin de cuentas, la labor de Cross era demasiado bella como para alterarla en el más mínimo detalle.


Vayamos ahora al disco en sí. Las cosas se inician con la simpática canción ‘We’re All As We Lie’, la misma que se convirtió en el lado A del single promocional. Se trata de una cálida exhibición de ambientes pastorales que se sostiene sobre la confluencia de guitarras acústicas y suavizadas guitarras eléctricas; la inclusión de un hermoso solo de saxofón en el interludio instrumental añade un apropiado recurso manierista al asunto. Sigue a continuación ‘Birdsong And Reprise’, que con una duración más ambiciosa de 6 ¾ minutos, despliega una mayor dosis de sofisticación musical a la permanente estrategia pastoral. Así las cosas, el modelo Genesiano se asienta firmemente en este mundo particular de PHILLIPS mientras las cristalinas amalgamas de guitarras acústicas, los sutiles retazos de la eléctrica y los sobrios ornamentos de los teclados nos remiten a este paradigma tan esencial para la historia del rock progresivo. El clímax final es una explosión de luz hecha sonido antes de que la coda se centre plenamente en lo bucólico. ‘Moonshooter’ también es una canción con suficientemente ambiciosas dosis de musicalidad como para motivar nuestro intelecto de manera especial, y ahora lo hace con una candidez de tenor folk que nos remite a los momentos más reflexivos del “The Geese & The Ghost”. Es un hecho que esta canción destila unas inmensas vibraciones románticas. La canción homónima es la más extensa del álbum, ocupando un espacio de casi 10 ½ minutos. Tras un prevé prólogo con una minimalista capa de sintetizador, se instala la tríada de guitarra-bajo-batería para instaurar un medio tiempo solemne en el que la garra esencial del lenguaje del rock se maneja con oportuna sobriedad. A mitad de camino se baja un poco la intensidad del groove con la finalidad de aumentar la densidad reinante, y así, desde las inteligentes polifonías de múltiples guitarras, se gesta un dramatismo luminoso que se proyecta hasta el final de la pieza, habida cuenta que el bloque instrumental se ha de enriquecer más con la inclusión de capas de teclado. La coda armada por la guitarra acústica de 12 cuerdas y el sintetizador aporta un aire calmadamente elegíaco al esquema global de la canción, aporte que se traduce en un aura de raro misterio.

La segunda mitad del disco se abre con ‘Pulling Faces’, canción diseñada para sacar al frente de una buena vez el potencial rockero de PHILLIPS y sus colaboradores: los guitarreos y las ostentosas ornamentaciones de los teclados brillan a su antojo sobre el mágico sostén aportado por la dupla rítmica. Obediente del estándar Genesiano, su desarrollo melódico está enriquecido con varios giros, y también es de apreciar cómo la ilación de los diversos grooves que acaecen se concreta en una ingeniería progresiva perfectamente pulida. El turno de ‘Regrets’ es uno de conmovedora introspección, en base a un dueto de piano y voz que se acomoda muy bien bajo el ropaje de un ensamble orquestal y con ciertas acentuaciones provistas por el sintetizador. Se respira todo el tiempo la inminencia de una explosión fastuosa, cosa que efectivamente sucede en toda su gloria a partir de la frontera del tercer minuto y cuarto. Las líneas “Regrets, our secret cemeteries / Where loves and loss are silently lain, / The dream is fading faster now / And son you’ll slip beyond my recall” evocan una intensidad dramática muy oportuna para el cierre. El pasaje final se retrotrae a la serenidad inicial tras el impacto climático. Tras esta imponente exhibición de esplendor musical, ‘Greenhouse’ emerge como un simpático ejercicio de folk-rock con sutiles revestimientos progresivos, y acto seguido, ‘Paperchase’ regresa a la candidez romántica que ya habíamos apreciado en ‘Moonshooter’. Los últimos 8 ½ minutos del disco están ocupados por la canción de temática ecologista ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’. Básicamente se trata de una extensa balada sinfónica en la que PHILLIPS muestra, a su manera peculiar, la furia y la tristeza que le causa la matanza de animales con fines de lucro. Con la candidez de su canto y la robustez lírica que se arma en el entramado de piano, guitarras y sintetizador, se edifica una intensidad casi cinematográfica en la estructura de la canción. Se puede muy bien describir esta canción como un híbrido de GENESIS, AL STEWART y BARCLAY JAMES HARVEST: este retrato de estilización funciona a las mil maravillas como cierre del disco.


Aunque la ardilla ocupa un lugar protagónico en la portada de “Wise After The Event”, la canción titulada ‘Squirrel’ quedó fuera del repertorio definitivo del LP para ocupar un digno lugar como lado B del single ‘We’re All As We Lie’. La canción llega a nosotros como bonus, revelándose como una sosegada pieza de piano en la que PHILLIPS explora lo romántico centrándose más en las progresiones armónicas que en una férrea arquitectura melódica. El resultado final se siente agradablemente intimista. El CD 2 contiene una generosa cantidad de bonus tracks, comenzando con el breve interludio originalmente planeado para vincular a ‘We’re All As We Lie’ con la siguiente canción, que es en realidad un retazo del pasaje final puesto al revés con mezcla adicional de sitar; sigue la agradable semibalada pastoral ‘Sleeping On An Interstellar Plane’, la idea seminal para lo que posteriormente sería ‘Greenhouse’. Contamos, como es habitual en estos casos, con copiosas versiones instrumentales de ensayos y maquetas de las canciones que conocemos en sus versiones definitivas desde 1978: en el caso de ‘Pulling Faces’ son notables las muestras de dialogal genialidad rítmica entre Perry y Giles incluso en esta situación en que se maneja un esquema rítmico sencillo y lento. Hay una maqueta inicial de la pieza homónima del álbum que también muestra fehacientemente la magia de la dupla Perry-Giles, y de paso, el encanto de los riffs de guitarras de 12 cuerdas (eléctrica y acústica), solamente con una sobrias capas de teclado añadiéndose cerca del final. La gran novedad está en dos breves piezas tituladas ‘Magic Garden’ y ‘Chinaman’, respectivamente: en la primera, el piano se pasea serenamente por escalas diseñadas para mostrar una espiritualidad meditativa, mientras en la segunda, originalmente concebida como interludio para el disco, se destaca un dueto de guitarras de 12 cuerdas cuyo enfoque emocional es de una serena satisfacción. La versión instrumental de ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’ exhibe unas breves secciones que posteriormente fueron reemplazadas por otras en la versión definitiva. El CD 3 contiene la remasterización de la mezcla original de estéreo, mientras que el DVD nos brinda la nueva mezcla con tres alternativas de disfrute audiófilo.


En comparación con el siguiente disco “Sides”, “Wise After The Event” se destaca como poseedor de un repertorio más consistente en lo estilístico y en el delineamiento de las atmósferas predominantes. Pero en lo referente a la evaluación de los puntos climáticos, creemos que cualquiera de los cuatro temas que completan la gloriosa segunda mitad del “Sides” porta un carisma más arrollador que cualquier tema de este disco que tenemos ahora en nuestras manos. Tal vez nuestro balance más constructivo nos lleve a considerar que ambos discos deben ser apreciados conjuntamente al modo de un continuum en una temporada de particular creatividad en el currículum vitae de ANTHONY PHILLIPS, dos caras de una misma moneda que PHILLIPS acuñó con oro puro en medio de una temporada de insensatas presiones de parte de la élite corporativa del negocio musical. Sabiduría y creatividad progresivas de primer nivel. A fin de cuentas, es una bendición que el sello Esoteric Recordings nos haya traído esta versión aumentada de “Wise After The Event” pues ANTHONY PHILLIPS es una de las más creativas figuras del art-rock británico desde los años 70s hasta ahora.


Muestras de “Wise After The Event”.-

Thursday, August 11, 2016

Nuevas ramas en el árbol progresivo de FLOR DE LOTO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Cada vez que FLOR DE LOTO nos traen algo nuevo que se ha sembrado y cosechado meticulosamente en su inquieto jardín musical se trata de buenas noticias para la avanzada rockera del Perú: pues bueno, en julio del presente año 2016 tenemos el disco nuevo del momento, el cual responde al título de “Árbol De La Vida”. Se trata del sexto trabajo de estudio con material nuevo del grupo, el cual ya ha conquistado fehacientemente su posicionamiento como figura líder de la vanguardia rockera peruana.  El quinteto de Alonso Herrera [guitarras y voz], Alejandro Jarrín [bajo], Junior Pacora [flauta, vientos andinos y charango], Pierre Farfán [guitarras] y Álvaro Escobar [batería y percusión]. Escobar se mantiene desde la alineación que se hizo cargo del disco anterior “Nuevo Mesías”, pero debemos tener en cuenta que hubo un ínterin en el que se apartó de la banda para ser momentáneamente reemplazado por Iván Sotomayor. Conocemos a Farfán desde los tiempos del DVD “Medusa” al haber sido presentado junto a Sotomayor en los bonus: él reemplaza a Ignacio Márquez y cumple muy eficazmente la labor de complementar a Herrera en los diálogos de las guitarras duales, intercambiando solos en algunas ocasiones. El quinteto cuenta con ocasionales colaboraciones de parte del teclista Gabriel Iwasaki y la violinista Elvira Zhamaletdinova, además de una participación especial de un héroe mundial de la voz metalera como Fabiol Lione. Volveremos a esto más adelante. “Árbol De La Vida” es, ante todo, el testimonio de un nuevo vigor abismal que brota del seno vital de FLOR DE LOTO como una motivación continua para su perpetua creatividad. Veamos ahora los detalles de este nuevo capítulo en la trayectoria del grupo.  


Abre el repertorio la pieza instrumental ‘Quinta Dimensión’, composición de Herrera que comienza con una fastuosa orquestación de teclados que se extiende por dos minutos, hasta que la triangulación de dos guitarras y flauta introduce el cuerpo central, aguerrida e incendiariamente metalera dentro de una bien cuidada estilización temática. Los modelos de IRON MAIDEN, SYMPHONY X y JETHRO TULL son manejados con una frescura renovadora que se traduce en un vigor electrizante y, a la vez, refinadamente estilizado. La primera pieza cantada es ‘Odisea’, la cual exhibe una arquitectura que ya conocemos en otros ejemplos de dinamismo épico expuestos en discos anteriores: un cuerpo central frenético, llamativos riffs asentados sobre una sofisticada ingeniería rítmica, un interludio ralentizado que abre campo a texturas solistas de flauta, retoma del cuerpo central para la conclusión. De autoría de Jarrín son otros dos instrumentales: ‘Supernova’ y ‘Elementos’. El primero de ellos establece una ágil combinación de atmósferas orientales y andinas para el armado armónico del motif central así como para los pasajes intermedios, los cuales transitan entre lo sobrio con tendencia etérea y lo extrovertido con fragor rockero químicamente puro. El segundo también ostenta tintes exóticos en su gama multitemática, aunque en este caso se elabora un juego de contrastes mucho más pronunciado entre los momentos fulgurantes y los sutiles: de este modo, los diversos motivos se suceden como breves capítulos dentro de una trama compactamente hilada en sus avatares internos. El clímax final exhibe una fiereza inapelable. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Regression’, canción que cuenta con la participación especial del vocalista de RHAPSODY OF FIRE y ANGRA Fabio Lione. La onda de ‘Regression’ está emparentada con los paradigmas de OPETH y SYMPHONY X, metal sofisticado con matices y trucos propios de la tradición progresiva; en el específico contexto del presente álbum, esto supone una refrescante labor de dosificación del vigor rockero imperante dentro de los confines del esquema melódico en curso.


‘Fragilidad’ es una canción especialmente significativa pues la musa de Herrera para esta ocasión es su preciosa hija, nacida en el año 2015. Gozando de un fuerte tenor folklórico en su esquema melódico, el hermanamiento cristalino de guitarra acústica y charango brinda una ensoñadora vibración en el bloque instrumental que inicialmente soporta al canto, uniéndose poco después las maderas y la base rítmica. El posterior despliegue de polenta rockera se mide oportunamente dentro del presente contexto, y cómo no, las magistrales intervenciones de Pacora gestan un color soberbio. El instrumental ‘Décimo Planeta’, compuesto al alimón por Farfán y Herrera, nos obsequia un momento especialmente filudo, con un enfoque frontal y elegante que se siente bien encuadrado dentro de las coordenadas estilísticas de IRON MAIDEN y FATES WARNING. Los ocasionales ornamentos de teclado sirven para realzar ciertos riffs estratégicos con una sobria iluminación cósmica. Por su parte, ‘Ciudad De La Muerte’ apela a un groove parsimonioso para expresar un mensaje sombrío y furioso: la atmósfera patentemente nebulosa se recubre de un nimbo amenazante, ciertamente muy estilizado a fin de no caer literalmente en un exceso autocomplaciente de dramatismo, pero el dramatismo está allí definitivamente: el intermedio acústico abre campo a líneas melancólicas trazadas por la flauta, algo muy útil para mantener el equilibrio emocional en medio del tormento reinante. Ya nos acercamos al final del disco cuando emerge ‘Cruz Del Sur’ para proponer un viraje desde la oscuridad precedente hacia un nuevo colorido, capitalizado por una espiritualidad ceremoniosa que se desarrolla sólidamente a través de los diversos motivos. La presencia del violín resulta crucial para el despliegue melódico con un fabuloso solo (mientras que en ‘Elementos’ su función era la de reforzar algunos riffs). La canción homónima ocupa un ambicioso espacio de 9 ½ minutos, cerrando así el repertorio oficial del álbum. Su esquema nos remite a esa magna mini-suite que cerraba y daba título al tercer álbum “Mundos Bizarros”, y hasta cierto punto, también a la fastuosidad electrizante dominante en el catálogo de “Imperio De Cristal”. El manejo de la fiereza rockera en curso va muy a tono con los aspectos explícitamente musculares del repertorio precedente; con el empleo de cadencias afro-peruanas en ciertos pasajes estratégicos (incluyendo unos golpes de cajón) se logra realzar la vehemencia señorial de este tema de cierre. Cabe precisar que la letra de esta canción está inspirada en un poema del psicoanalista Donald Winnicot.

  

Como bonus track se nos brinda la versión en español de ‘Regresión’, y de hecho, nos parece que tiene un resultado más acabado, se siente más natural la conexión entre el canto y la instrumentación: de todas maneras, su situación como bonus convierte a esta versión como una agradable anécdota dentro del esquema general del álbum. Como balance general, apreciamos al producto global de “Árbol De La Vida” como un trabajo muy bien logrado. En muchos sentidos, extrañamos la elaboración de climas prog-sinfónicos en el entramado del álbum anterior “Nuevo Mesías”, pero el ideal viviente de FLOR DE LOTO opta actualmente por reconstruir las acechanzas musicales de “Imperio De Cristal” y “Mundos Bizarros” para darles un fragor nuevo. Sea cual sea el transcurso de sus incansables inquietudes evolutivas, FLOR DE LOTO saben mantenerse en la cresta de la ola del rock sudamericano con cada serie de nuevas ramas que brotan del tronco de su árbol progresivo.


Muestras de “Árbol De La Vida”.-


Monday, August 08, 2016

Bienvenidos a la inauguración del nuevo club progresivo de AISLES


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión traemos a colación al grupo chileno AISLES y su nuevo trabajo fonográfico, el álbum doble “Hawaii”. Se trata de un disco conceptual de temática cósmico-existencial, más específicamente, el relato de eventos y sensaciones que experimenta la humanidad sobreviviente a una hecatombe nuclear ad portas de su mudanza masiva a otro planeta. Para ser más específicos, el contexto literario del disco nos traslada a un tiempo en que la vida en la Tierra está llegando a su punto de extinción total, hora crucial en la que un colectivo de científicos, técnicos y filántropos organizan exitosos procesos de colonización en otros lugares del espacio. El lanzamiento de la última nave tripulada ocurre en el año 2300, que es el Año Cero para los colonizadores. El Club Hawaii sirve para brindar deleites y motivar recuerdos de lo que era la vida en la Tierra: toma su nombre de un club que existió en la década de los 50s, así como de un famoso disco de jazz. Hay un gramófono que es una reliquia muy valorada junto al susodicho disco; otro ítem atesorado y muy apreciado es una serie de poemas anónimos, los cuales son atribuidos a una figura paradigmática denominada simplemente El Poeta. Actualmente, el colectivo de AISLES consta del sexteto de Sebastián Vergara [voz y coros], Rodrigo Sepúlveda [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas], Germán Vergara [guitarras eléctricas y acústica, coros, voz adicional y algo de piano], Juan Pablo Gaete [sintetizadores y pianos], Daniel Baird-Kerr [bajo] y Felipe Candia [batería y percusión]. Tenemos aquí a un nuevo integrante en el departamento de los teclados mientras la banda, como bloque, reelabora con la consistencia de siempre el perenne camino de magnificencia sonora que se proyectó desde aquel primer álbum del año 2005 “The Yearning”. Como norma general, la banda sabe reforzar el electicismo meticuloso de su sinfonismo moderno con cada nuevo trabajo, y en el caso de “Hawaii” la norma sigue sin encontrar excepciones: repasemos los detalles de su fabuloso repertorio.


Con la mini-suite de dos partes ‘The Poet’ comienza el repertorio del doble disco: la primera parte se titula ‘Dusk’ y se extiende por un espacio de 10 minutos y pico mientras que la segunda, titulada ‘New World’, dura 4 ¼ minutos. ‘Dusk’ comienza con una breve expresión de sólidos grooves jazz-rockeros antes de que los climas psicodélicos se tornen imperantes en la instancia prologal, siendo así que esto último instala un decisivo impacto instrumental en preparación para la primera emergencia del canto con un talante dramático. La estilizadamente feroz coda instrumental establece nexos de parentesco con KARMACANIC y SPOCK’S BEARD antes de que la sección ‘New World’ llegue para explayarse en una atmósfera reposada. Esta atmósfera comienza con un aura introspectiva muy calmada, para elaborar un crescendo a partir de allí con miras a crear una aureola de inquietud, la cual finalmente se resuelve en un reprise del efectivo motivo con el cual se había iniciado ‘The Poet’. Así de grandiosas se ponen las cosas desde un inicio, así de firmes se asientan muchas de las atmósferas centrales que conformarán el núcleo musical del disco íntegro, y ahora llega el turno para la canción ‘Year Zero’, la cual está diseñada para exhibir una ambientación calmada y cálida. Para los primeros pasajes, el canto y las bases de guitarras instauran un talante reflexivo, y poco más tarde, unos recursos sintetizados aparecen para darle un viraje cósmico al asunto en clave de psicodelia melódicamente refinada, casi al modo de un PINK FLOYD retorcido por el embrujo del VANGELIS de los 80s-90s: con su espíritu casi cinematográfico, ‘Year Zero’ resulta una canción rara sin ser precisamente chocante. Con ‘Upside Down’, el grupo se concentra en una aureola de romanticismo dramático para gestar una conmovedoramente bella balada que ofrece un grandilocuente tributo al paradigma histórico de GENESIS a la par que germina una vitalidad renovada al sinfonismo moderno de raíz neo-progresiva. Los últimos 12 ½ minutos del primer volumen están ocupados por la suntuosa ‘CH-7’. En muchos sentidos se advierte un regreso a la ampulosidad ágil y contundente del opus ‘The Poet’, pero también es cierto que aquí sentimos un incremento del refinamiento melódico en varios pasajes. Así las cosas, el grupo da prioridad a ambientes reflexivos, aunque también hay espacio para virajes extravagantes de motivos e impactantes contrastes de atmósferas. El clímax final brinda un momentum tan luminoso como espeluznante.



Yendo ahora al segundo volumen de “Hawaii”, ‘Terra’ se encarga de abrirlo. La canción tiene una extensa primera sección de 5 minutos marcada por un espíritu introspectivo y melancólico, siendo así que los arpegios de guitarra acústica y los flotantes retazos de la eléctrica ocupan el centro del esquema sonoro. Mientras el canto de Sebastián nos lleva sutilmente a una suerte de crescendo dramático, con lo cual se prepara el terreno para que emerja una fabulosa sección segunda que el grupo trabaja con aires fusionescos en base al folklore sudamericano. Este ascenso desde la oscuridad subterránea del solipsismo lánguido a la exaltación fastuosa conforma uno de los picos del álbum. En esta nueva situación, la dupla de sintetizadores y percusiones se alza en un inquietante clímax psicodélico desde el cual se habrá de abrir el camino para el surgimiento del siguiente tema, titulado ‘Pale Blue Dot’. Esta canción que dura poco menos de 10 minutos gesta otro cénit para el álbum viniendo inmediatamente después de ‘Terra’: su recurso principal es el de la consistencia melódica, sostenida sobre una ingeniosa confluencia de neo-prog y folk-rock, además de contener algunas referencias relativamente fieles al paradigma de YES en algunos interludios instrumentales que emergen en ciertas ocasiones estratégicas. A lo largo de su patentemente ambiciosa expansión, la canción se centra meticulosamente en un núcleo temático sumamente agradable. Con la dupla de ‘Still Alive’ y ‘Nostalgia’, la banda navega desde una estilizada densidad emocional hacia una calidez caleidoscópica y etérea. La primera canción es una balada con fuerte componente eléctrico mientras que la segunda tiene una predominancia de sonoridades acústicas, siendo así que las oscilaciones de la guitarra eléctrica cimentan el breve momento de vitalidad rockera para la coda. ‘Club Hawaii’ se caracteriza por un despliegue de vibraciones rockeras preciosistas, especialmente realzadas por los dibujos y fraseos de las guitarras duales. Tenemos aquí otra muestra de la refinada visión que tiene AISLES respecto a la confluencia entre la vieja tradición del prog y un enfoque modernista (desde el vigor de KANSAS y el colorido de YES hasta la robustez de KARMACANIC y BEARDFISH). ‘Falling’ es una breve balada de piano y voz, muy emotiva y con una efectiva línea melódica en su núcleo temático. Claro está, su misión principal es la de preparar el terreno para la última canción del álbum doble, titulada ‘In The Probe’. Su grisácea musicalidad y etérea disposición se adaptan muy bien al sosegado groove, el cual a su vez se apoya en la alquimia cósmica creada para la ocasión. Esta escenificación de la sonda espacial es la contraparte al expresionismo nuclear de ‘Pale Blue Dot’.

  

“Hawaii” es, para decirlo con pocas palabras, una obra mayúscula para la escena progresiva sudamericana del momento. Sin duda, se trata de un disco más que idóneo para fortalecer el lugar que hoy por hoy ocupan AISLES dentro de la élite del rock artístico chileno, y más aún, en el actual parnaso mundial del género progresivo a escala mundial. Es muy posible que tengamos en nuestras manos la obra cumbre de AISLES, pero eso solo lo puede corroborar el paso del tiempo a través de una óptica ulterior: mientras tanto, la recomendamos al 100% mientras recibimos la bienvenida a este club progresivo.


Muestras de “Hawai”.-


Saturday, August 06, 2016

LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX, en el año 2006


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos a una banda francesa llamada LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX, que también responde al nombre resumido de LA STPO: el nombre de este grupo se traduce como “sociedad de los tímidos en el desfile de aves”. Esta banda tiene sus orígenes en el ecuador de los 80s, en la localidad de Rennes (región de Bretaña) creada desde las cenizas de otra que se llamaba SARAJEVO. Siendo así que esta banda hacía una mezcla de rock expresionista, post-punk y psicodelia dentro de una armazón surrealista, no es de extrañas que LA STPO continuara por esta línea de trabajo para solidificarla y darle una dimensionalidad sonora más rica y más ambiciosa que nunca. El guitarrista-percusionista Jim B y el cantante Pascal Godjikian fueron los impulsores iniciales del tránsito desde aquella banda difunta y esta otra nueva, evolucionando ésta muy pronto hacia una modalidad dadaísta de eclecticismo progresivo donde conviven los legados de KING CRIMSON, FRANK ZAPPA, el chamber-rock francófono y anglófilo, el jazz vanguardista, y cómo no, las teorías contemporáneas de la musique concrete y el serialismo. El disco que nos sirve de entrada al alucinado cosmos musical de LA STPO es “Tranches De Temps Jeté”, publicado en el año 2006, siendo el cuarto de su discografía (los antecesores se titulan “La STPO”, “Les Explositionnistes” y “Experiénces De Survie”, respectivamente). En este disco que presentamos ahora, nos hemos complacido en hallar un ensamble sumamente talentoso y enérgico que encarna una de las instancias más vigorosas del rock-in-opposition actual: la alineación que lo grabó consistía de los antes mencionados Jim B y Godjikian (quien también toca algo de didgeridoo), además de Benoit Delaune [bajo, cello y voz],  Patrice Babin [batería, pecusión y voz] y Christophe Gautheur [saxofón, sintetizador y voz]. Hay algunos invitados ocasionales que aportan cosas interesantes al gran conglomerado sonoro, y ellos son el saxofonista Franck Laurent, el trompetista Jean-Paul Lambert, el bajista François Morel y un tal J a los soundscapes.


Veamos ahora los detalles del repertorio de “Tranches De Temps Jeté”. ‘I Cuento Blumen’ abre el disco con un primer bloque focalizado en una grácilmente esquizofrénica alternancia de momentos sigilosos con otros tremendamente explosivos, siendo estos últimos los predominantes. Con una letra que contiene estrofas en inglés, en alemán y en español, la instrumentación subyacente se mueve fluidamente por lo sórdido y por lo sutil. El clímax final se arma a través de un crescendo dramático que destila una furia tan refinada como inquietante tras un preámbulo meticulosamente minimalista. Tras este revelador inicio de álbum sigue a continuación ‘Cet À-Mort Vibre L’Air’, canción que comienza con un despliegue de vibraciones frontalmente siniestras, aunque los primeros retazos de color sónico provienen de una sosegada amalgama de cello, percusión tonal, bajo y sintetizador, además de una narración ceremoniosa. El aura de inescrutable peligro se hace patente incluso en los virajes más amables del desarrollo melódico, y las cosas solo llegan a hacerse más urgentes a partir de la frontera del tercer minuto y medio, cuando la tensión interna se incrementa con impoluta gradualidad. Finalmente, la atmósfera reinante termina derivando en un alucinado ritual en el que las trepidaciones tribales de la batería se empalman con las aventuras ruidistas perpetradas por el sintetizador y la guitarra. Sea cual fuere el peligro misterioso en ciernes, al final éste terminó revelando su rostro más genuino con una vitalidad posmodernista. ‘Jeune Fille Devant Le Moroir’ instaura un registro totalmente distinto al ofrecer una cálida y angustiosa mezcla de rebelde absurdidad dadaísta y desosegada desconexión deconstructiva. En su espacio de 5 ¾ minutos se nos muestra una estupenda mezcla de ETRON FOU LELOUBLAN, ART ZOYD (primera etapa) y MASSACRE; la adición de la trompeta ayuda a darle un matiz señorial a este despliegue de extremo racionalismo rayano con la demencia más metafísica... y una vez más, se nos brinda un cierre posmodernista de base ruidista.

El tema más breve del álbum se titula ‘L’Institulé Crème’: durando 4 ¾ minutos, nos ofrece una versión retorcida de la ya de por sí retorcida farsa sistemática Zappiana, ampliamente sazonada con herramientas habituales en el paradigma de ETRON FOU LELOUBLAN. Las secciones más movidas ostentan alguna familiaridad con el rock de garaje, mas están muy lejos de asentar un asidero consistente para la canción, la cual está diseñada como una maniobra de teatro satírico. Los últimos 22 ½ minutos del disco están ocupados por la ilación de ‘The Sound Of The City Seems Not To Disappear’ y ‘Lorsque’, instaurando estos dos temas las muestras más inmensas de los versátiles expresionismos de la banda. O sea, tenemos todo este espectro temporal para disfrutar de un clímax perpetuo. ‘The Sound Of The City Seems Not To Disappear’ empieza con unos retazos instrumentales abstractos cuyo enfoque es claramente el de retratar la mecanicista sordidez de las urbes contemporáneas, haciéndose eco del carácter destructivo que tiene el estrés generado por dicha sordidez. Alrededor de la frontera del cuarto minuto, comienza a gestarse una armazón rítmica cuya principal función es la de sustentar un pequeño clímax intermedio que es el fiel reflejo de la neurosis. Y vuelta a empezar… volvemos a una atmósfera de sonidos efímeros y vacíos aleatorios desde el cual se proyecta otro momento de explosividad rockera: este último se centra en una vitalista combinación de los paradigmas de PRESENT y KING CRIMSON. ‘Lorsque’, que contiene letras en inglés y francés, comienza con un ágil ensamble de percusiones tonales movilizado por vigorosas puntualizaciones de bajo y sintetizador mientras un soliloquio desdoblado saca a la luz su desquicio interior. Una vez asentado el núcleo temático de la pieza, nos topamos con un ejercicio de fluctuantes dosificaciones del fragor rockero en curso: la dupla de batería y bajo, metida en un groove de talante jazz-rockero, sobresale en el bloque instrumental bajo los continuados soliloquios torturados, mientras los guitarreos emergen y se esconden sucesivamente. Una vez más tenemos a la trompeta como un eficaz ítem adicional para el colorido sónico, acompañando muy bien a los guitarreos serpenteantes. El epílogo está marcado por aleatorios efluvios de sintetizador, trompeta, cello y guitarra, bajo un ropaje de tensa calma que coquetea con el minimalismo pero si dejar atrás el expresionismo combativo.


Todo esto fue “Tranches De Temps Jeté”, una estupenda carta de presentación de LA SOCIÉTÉ DES TIMIDES À LA PARADE DES OISEAUX. Este disco es un prodigio de geniales extravagancias articuladas en una ingeniería tan rotunda como desafiante. Aparte de los discos precedentes a “Tranches De Temps Jeté” que mencionamos en el primer párrafo de la presente reseña, el grupo tiene dos discos más recientes, los cuales se titulan “L’Imparfait Multiple De Dieu” y “Les Liquidateurs”. En nuestra opinión, vale la pena investigar en la obra de esta banda campeona del rock-in-opposition francés contemporáneo… y es por eso que lamentamos haberla conocido tan tarde, pero bueno, más vale tarde que nunca.


Muestra de “Tranches De Temps Jeté”.-
I Cuento Blumen: https://www.youtube.com/watch?v=5WvXR49eY3Y  

Wednesday, August 03, 2016

La erótica progresiva de SYNDONE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo disco de la banda italiana SYNDONE, el mismo que se titula “Eros & Thanatos”. Tras el enorme impacto que nos causó su disco anterior de hace dos años “Odysseas”, la gente de SYNDONE vuelve a hacer gala de su ágil y versátil propuesta progresiva, repleta de expresionismos y policromías bajo un manto de meticulosos desarrollos melódicos. “Eros & Thanatos” salió al mercado por vía del sello Fading Records en la segunda mitad del pasado mes de marzo. El grupo ahora está asociado como un sexteto conformado por los dos teclistas Nick Comoglio y Gigi Rivetti, Riccardo Ruggeri [voz, guitarra acústica de 12 cuerdas y vocoder], Marta Caldara [vibráfono y teclados adicionales], Maurino Dellacqua [bajo y pedales bajos] y Martino Malacrida [batería y percusión]. Colaboran Tony De Gruttola [guitarras acústicas] y Pino Russo [guitarra clásica], así como la Puntorec String Orchestra bajo la dirección de Fabio Gurian. Hay otros invitados muy especiales a los cuales mencionaremos posteriormente, pero adelantamos que son grandes veteranos del rock progresivo británico. Aunque tenemos que admitir que este nuevo disco no llega a igualar la grandeza de “Odysseas”, es innegable que su repertorio se muestra como un sólido catálogo de magnificencias musicales: veamos ahora sus detalles.


El disco comienza con el doble preludio de ‘Frammento’ y ‘Area 51’, siendo la primera una miniatura coral remodelada por etéreos efectos de consola, mientras que la segunda es una pieza instrumental que exhibe una magnífica musicalidad: en esta última tenemos que el encuadre de los teclados y la batería asientan el fundamento para el vigor expresivo en curso, mientras que el bajo elabora líneas oportunamente sofisticadas. La primera canción en pleno del álbum es ‘Terra Che Brucia’, la cual empieza con un dueto de sobria guitarra clásica y apasionado canto; la segunda mitad vira dramáticamente a un medio tiempo donde se exhibe la robustez de los teclados mientras los arreglos orquestales completan cabalmente la fastuosidad inherente a este clímax inesperado. A continuación sigue ‘Gli Spiriti Dei Campi’, canción que elabora una fluida mezcla de jazz-prog y chamber-rock que se caracteriza por una prístina garra, tanto en los pasajes abiertamente extrovertidos como en los contenidos. El piano impone su carácter a la hora de desarrollar las secciones respectivas de apertura y cierre, mientras que en el interludio tenemos una vez más el deleite del matrimonio de grupo y orquesta; respecto a esto último, es una pena que no se expanda por un poco más de tiempo, pues el solo de sintetizador que entra a tallar en algún momento es simplemente fabuloso. También cabe hacer una mención especial para los ornamentos de vibráfono que entran en acción durante el cierre. Cuando llega el turno de ‘Qinah’, el grupo pone toda la carne en el asador con su electrizante mezcla de sinfonismo (EMERSON, LAKE & PALMER, BANCO DEL MUTUO SOCCORSO) y jazz-rock (RETURN TO FOREVER). La soltura tan sólida con la que el ensamble instrumental maneja las complejas estructuras rítmicas y la ilación de diversos ambientes mientras da rienda suelta a todo su potencialidad de colorido y reviste de majestuoso refinamiento a su explosividad estructural. El canto de Ruggeri exhibe uno de sus picos máximos dentro del álbum. 


Ubicado en el ecuador del disco, ‘Duro Come La Morte’ es un tema que explora las aristas más filudas del matiz rockero de SYNDONE. Comenzando con un pasaje de piano y voz que nos remite al legado de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO, prosigue con una bombástica exhibición de elocuencia pomposa al modo de una cruza entre los universos Emersoniano y Wakemaniano. El arreglo orquestal del epílogo impone una emotividad tan tensa como sugerente. Con la dupla de ‘Alla Sinistra Del Mio Petto’ y ‘Fahra’, el grupo se dispone a seguir explorando en el cosmos de diversas sonoridades y atmósferas que conforma su esencia estilística. En el caso de ‘Alla Sinistra Del Mio Petto’ tenemos una hermosa balada en clave evidentemente manierista, muy a tono con los paradigmas de METAMRFOSI y BIGLIETTO PER L’INFERNO, lo cual sirve para establecer vasos comunicantes con las entidades contemporáneas de NOT A GOOD SIGN y UNREAL CITY. Por su parte, ‘Fahra’ se enfila hacia un ejercicio de rock-fusión con raigambre mediterránea; la presencia del oud se siente natural en medio de la armazón percusiva y las capas de sintetizador. Una de las canciones más largas del disco es ‘L’Urlo Nelle Ossa’, durando 7 ¼ minutos. Comenzando con una sección acústica, luego se abre campo a un breve pasaje orquestal (al modo de THE ENID) cuya función principal es la de fungir de puente a un nuevo pasaje protagonizado por el piano, un pasaje ciertamente extenso que marca el centro neurálgico de la secuencia multi-temática que ha conformado esta canción. La conclusión emerge con un brío neurótico, algo de siniestro, radiante en su gótica magnificencia. Tenemos en esta canción la que tal vez sea la instancia más romántica del álbum. Cabe mencionar la entrañable anécdota de que el británico Ray Thomas es un invitado especial a la flauta en esta canción, una breve intervención a la flauta en el pasaje de piano: nos estamos refiriendo, claro está, al legendario flautista-vocalista de THE MOODY BLUES, hoy por hoy retirado de la carrea musical.


‘Bambole Rmk’ es la canción más marchosa del álbum, muy en línea con los modelos de PÄR LINDH PROJECT y el estándar de la actual generación retro-progresiva italiana. Cierra el álbum la pieza más larga del mismo, titulada ‘Cielo Di Fuoco’ y con una duración de poco más de 7 ½ minutos. Su tenor constante es romántico e introspectivo, pero no por ello carente de recursos de luminosa expresividad. Aquí hay otro ilustre invitado de la vieja escuela del rock progresivo británico, esta vez una figura aún activa en la escena contemporánea: se trata de Steve Hackett, el más emblemático guitarrista de GENESIS y creador de una amplia trayectoria solista. Sus aportes realzan la intensidad emocional en torno a la cual giran los ceremoniosos pasajes melódicos creados para la ocasión, aunque también vale decir lo mismo sobre los arreglos de cuerda que también salen a relucir en anticipación del epílogo gestado por el solitario piano. Tras unos segundos de silencio surge un segundo epílogo, esta vez de violonchelo. Todo esto fue “Eros & Thanatos”, un catálogo de más de 52 minutos de belleza prog-sinfónica en estado químicamente puro. La gente de SYNDONE se mantiene firme en la primera línea de la escena progresiva de Italia del nuevo milenio: su erótica musical sigue operando imparable como una luz mágica en el firmamento del rock de nuestros tiempos. 


Muestras de “Eros & Thanatos”.-


Sunday, July 31, 2016

TRETTIOÅRIGA KRIGET: nuevos aires para los viejos sueños del rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

TRETTIOÅRIGA KRIGET vuelve al ruedo con un nuevo disco titulado “Seaside Air”. Esta autoridad de la tradición progresiva sueca realiza aquí su primer disco con letras íntegramente en inglés. Grabada a lo largo de las temporadas de verano y otoño del año 2015, esta décima placa fonográfica de estudio de esta leyenda viviente del art-rock sueco expone un catálogo de bellas canciones cuyas temáticas giran en torno a la nostalgia y la valoración de los momentos inspiradores del pasado que dan sentido a la vida. Operando con el quinteto clásico de Robert Zima [voz y guitarra], Christer Åkerberg [guitarras], Mats Lindberg [teclados y saxofón], Stefan Fredin [bajo, guitarra acústica y voz] y Dag Lundquist [batería y percusión], se une el también baterista Johan Gullberg en algunas placas del repertorio de “Seaside Air”. Por supuesto, Olle Thörnvall se hace cargo de las letras. Veamos ahora el repertorio del disco, ¿vale?


Ocupando un ambicioso espacio de 8 ½ minutos, ‘The Photograph’ abre el álbum con un despliegue de prístinos esquemas melódicos donde los momentos más vivaces son manejados con impoluta sobriedad y los pasajes más solemnes se ornamentan con ingeniosas armazones de teclados, diseñadas ellas para aportar un aire de estilizada fastuosidad. Como siempre sucede con las piezas más complejas de este grupo a lo largo de su historia, el bajo impone su presencia en medio del entramado genialmente equilibrado entre todos los instrumentos. El pasaje final se encierra en una efectiva aureola de relajada introspección – un buen cierre para esta impactante apertura del disco. La segunda canción es la que justamente da título al álbum, y su misión consiste en propugnar un encuentro entre el lado introvertido de URIAH HEEP y el estándar más asequible de lo que los mismos TK hicieron en “I Början Och Slutet”. Con la adopción de algunos quiebres rítmicos que dan una polenta renovadora el interludio y al cierre, la sofisticación progresiva se mantiene como un eficaz foco sonoro, pero nada hay de retro aquí, el tema suena en verdad muy modernizado. Además, una mención especial debe ir para el último solo de guitarra, muy hermoso en su manera de conjugar los legados de BECK y CLAPTON.... y no olvidemos que se aluda a THE BEATLES en la letra. ‘Forgotten Garden’ sigue a continuación para prolongar estas vibraciones de preciosista sobriedad rockera, pero con un punche más pronunciado: este carácter patentemente aumentado del fragor rockero se resalta especialmente en la triangulación de guitarra, bajo y batería, arropada eficazmente bajo las capas de teclado. Los TK se acercan placenteramente a NEKTAR. La cuarta canción del álbum se titula ‘Snow’ y su misión consiste en transportar nuestra mente hacia un paisaje sosegadamente lírico desde donde se puede contemplar los rincones más apartados de nuestro espíritu. La confluencia de piano y mellotrón afianza los recursos de fastuosidad sobre los que la canción hace germinar su poder evocativo, y lo mismo vale para los ornamentos percusivos y los ocasionales arreglos corales. Estamos aquí en un terreno intermedio entre los PROCOL HARUM de la etapa 1973-4 y los GENESIS del cuarteto post-Gabriel: una canción bellísima e intrigante, de las más conmovedoras que el grupo haya creado jamás. Es una pena que su duración sea de poco más de 4 ½ minutos, pues su embrujo es impetuoso y conmovedor… aunque también es válido lamentar lo mismo de ‘Forgotten Garden’ por su gancho.



Pero bueno, el álbum sigue adelante y nos topamos ahora con el quinto ítem, que se titula ‘Billy’: una canción sencilla que pueda describirse como un modelo de BLIND FAITH reciclado por una cirugía sonora perpetrada por un colectivo híbrido de CAMEL y NEKTAR. Acto seguido, ‘Dreaming Of Vermeer’ perpetúa el espíritu de añoranza de las dos canciones precedentes con un aire folk: el sosegado desarrollo melódico establecido por la guitarra inunda todos los espacios del alma del oyente empático. Durando poco más de 8 minutos, ‘Behold The Pilot’ cierra el disco con un despliegue de extrovertido fulgor que, hasta cierto punto, recibe los ecos de ‘Forgotten Garden’, aunque también podemos decir que su sobria sofisticación estructural encaja perfectamente con las facetas más épicas de su eternamente celebrado disco de regreso Elden Av År. Otra vez debemos hacer menciones especiales a un fabuloso solo de guitarra que empieza a poco de pasada la frontera del quinto minuto, aunque lo más justo es apreciar la vitalidad con la que el grupo opera en bloque. El reiterado cántico final refuerza la aureola contemplativa que ha imperado en el repertorio del álbum, logrando así que la música y la vida que inspiró a dicha música se integren mutuamente en una única y compacta entidad. Todo esto fue “Seaside Air”, un disco que cumple dignamente con la misión de prolongar la presencia de los TRETTIOÅRIGA KRIGET en un posicionamiento señero dentro del parnaso de los veteranos del rock escandinavo. Sin llegar a igualar los niveles de prestancia musical de la época de retorno – especialmente “Elden Av År” y “Efter Efter” –, este nuevo disco merece ser elogiado como una obra refinada y elegante dentro de la tradición viviente del rock progresivo. 



Muestras de “Seaside Air”.-
Snow: https://www.youtube.com/watch?v=tdrpCCDa3fA