Tuesday, August 15, 2017

Cuartetos de cuerda para las metamorfosis de algunos estándares de JETHRO TULL


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


IAN ANDERSON revisa algunas joyas clásicas – y otras un poco más escondidas – del repertorio de la inolvidable banda JETHRO TULL con este disco titulado “Jethro Tull – The String Quartets”. Trabajando al alimón con el el teclista John O’Hara (miembro de la banda de IAN así como de JETHRO TULL en sus últimos años), la idea de hacer un disco así estaba siendo debatida y planteada por un tiempo hasta que al final llegó a su concreción definitiva. El repertorio del disco incluye clásicos absolutos del catálogo de JETHRO TULL así como un par de rarezas; con sus giras orquestales, IAN ANDERSON ya tenía en mente un borrador completo del tipo de material que podía ser incluido en el disco. Los protagonistas de este disco que tenemos en nuestras manos son los integrantes de The Carducci Quartet: los violinistas Matthew Denton y Michelle Fleming, el violista Eoin Schmidt-Martin y la cellista Emma Denton. ANDERSON les agradece su pasión y dedicación al proyecto… ¡así como que no tuviese que gastar mucho en pagarles su almuerzos porque casi siempre traían ellos sus bocadillos consigo! El material básico fue grabado en la cripta de la Catedral de Worcester y en la Iglesia de St. Kenelm de Sapperton (Gloucestershire), con unas sobremezclas ulteriores hechas en el estudio hogareño del propio ANDERSON. El mencionado frontman extraordinaire agradece a O’Hara todo el esfuerzo conceptual y físico que invirtió en este proyecto de “The String Quartets”. También se pregunta por qué escogió locaciones eclesiásticas para la grabación del disco: en sus propias palabras, “hay una cualidad espiritual y elevada en el ambiente de la Iglesia Cristiana” que él mismo no puede especificar qué es. “Extrañamente, me siento como en casa en nuestras parroquias y enormes catedrales. ¿Soy acaso un cristiano? No, pero si me presionan, puedo conceder que soy un cristiano con c minúscula. Por ahora, eso bastará.” Es un disco bastante bonito, por lo que ya podemos adelantar que este coqueteo intelectual y estético con la fe cristiana ha rendido buenos frutos, pero ahora es el momento de entrar en los detalles del repertorio, ¿cierto? 



Por todo lo alto comienza esta selección cuando esos grooves en 5/4 marcados por los pizzicatos de cello y la viola nos remiten de inmediato a ‘Living In The Past’, una exquisita remodelación de ese primer hit de JETHRO TULL que ahora acorta su título a ‘In The Past’. Las adiciones temáticas que se van desarrollando a lo largo del corazón mismo de la pieza abren espacios para estilizados amoldamientos entre las cuerdas y la flauta: de este modo, la remodelación realizada aquí logra crear nuevos matices para el colorido esencial de la canción original. A continuación sigue ‘Sossity Waiting’, un popurrí sintético de ‘Sossity, You’re A Woman’ y ‘Reasons For Waiting’: el predominio está del lado de esta segunda canción pues la primera de ellas está reformulada de tal manera que pueda integrarse sólida y fluidamente dentro del lirismo imperiosamente romántico de ‘Reasons For Waiting’. Bueno, es justo señalar que nos da pena advertir una vez más cuán gastada que está la voz del maestro IAN, pero a fin de cuentas, era inevitable que hubiese alguna intervención vocal en una de las canciones más evocativas del amplio catálogo de JT. ‘Reasons For Waiting’ sigue y seguirá siendo una balada sublime. ‘Bungle’ es, claro está, ‘Bungle In The Jungle’: aquí tenemos un nivel aceptable de fidelidad a la versión original, siendo así que las cuerdas y la flauta operan en un encuadre igualitario, hablándose de tú a tú. Bajo el ingenioso título de ‘We Used To Bach’ se cobija otro popurrí, esta vez de la balada ‘We Used To Know’ con el ‘Preludio en do mayor’ de JOHANN SEBASTIAN BACH (uno de los mayores referentes de la música académica en la historia de JETHRO TULL). La balada folk se trastoca en delicia barroca cuando Ian decide que el instrumento de su uso sea la flauta, pero sobre todo, cuando O’Hara elabora cálidos y pulcros efluvios de piano clásico como elemento guía del desarrollo temático integral. Los momentos finales son realmente pletóricos de elegante vivacidad. ‘Farm, The Fourway’ es la única remembranza del catálogo Tulliano posterior a la década de los 70s: esta remodelación de ‘Farm On The Freeway’ (del “Crest Of A Knave”, el supuesto mejor disco de hard rock y metal de 1988 según el “comité de sabios” del Grammy). Con esa soberbia introducción de violín ya sospechamos que hemos de encararnos con algo grandilocuente… y en efecto, así es, tenemos 3 ¾ minutos de prestancias manieristas con ribetes románticos. ¡De lo más electrizante en lo referente estrictamente a los arreglos de cuerdas!


Vamos rumbo al ecuador del álbum de la mano de ‘Songs And Horses’, popurrí de ‘Songs From The Wood’ y ‘Heavy Horses’ que es ejecutado solo por The Carducci Quartet. El jolgorio de la primera canción y la melancólica solemnidad de la segunda son recogidas adecuadamente en aras de realzar la riqueza melódica particular de cada ítem dentro de un conjunto perfectamente equilibrado. La coda con la melodía del estribillo de ‘Songs From The Wood’ redondea la faena con precisión quirúrgica y cándida emotividad. Luego sigue una hermosa dupla de ítems procedentes del período del “Aqualung”, que son ‘Wond’ring Aloud’ y ‘Locomotive Breath’: aquí ostentan los modificados títulos de ‘Only The Giving’ y ‘Loco’. ‘Only The Giving’ no se distingue mucho de la versión original (con lo cual no queremos decir en lo absoluto que no vale la pena prestarle atención en este disco), mientras que ‘Loco’ elabora una equilibrada estabilización entre el respeto al original y el manejo de nuevos matices. Cuando llega el turno de ‘Pass The Bottle’, nos queda claro que se trata de una nueva versión de ‘A Christmas Song’, ese prodigio de cinismo moralista navideño que ANDERSON compuso cuando recién estaba aprendiendo a tocar mandolina. La introducción se complace en elaborar un breve juego de suaves disonancias en torno a un clásico canto navideño, pero el cuerpo central respeta, una vez más, el esquema original. La gente de The Carducci Quartet vuelve a explayarse a sus anchas sin la presencia del buen IAN para ‘Velvet Gold’, la nueva versión de ‘Velvet Green’. En poco más de cuatro minutos, las cuerdas se enlazan con el reclamo de ANDERSON (“Hey, Santa, pass us that bottle, will you?”) para centrarnos en una atmósfera festiva y jaranera a través de exquisitos contrapuntos melódicos y complejos tempos. La inspiración renacentista de la versión original adquiere un tenor barroco ahora, y todo fluye muy bien. El esplendor sistemático de esta pieza funciona muy bien como tránsito hacia una actitud más positiva hacia el espíritu navideño y el solsticio de la mano de otra joya de la época de la trilogía folk-rockera: ‘Ring Out These Bells’ (‘Ring Out, Solstice Bells’). La versión de este himno festivo es más comedido, pero va muy a tono con la secuencia que la liga a las dos piezas precedentes. 



¿Y qué es un recopilatorio o un concierto de JETHRO TULL sin ‘Aqualung’? Pues bueno, en este disco no podía faltar tampoco y justamente cierra el repertorio bajo el título de ‘Aquafugue’. ANDERSON se ciñe a la flauta y al canto de la estrofa intermedia, mientras que O’Hara aporta intervenciones al piano y a la celesta. En cuanto al desarrollo temático, las cuerdas se erigen en figuras protagónicas con sus precisos en encantamiento sónicos que alternan momentos de fidelidad con otros marcados por preciosistas variantes. Muy grata la experiencia de “Jethro Tull – The String Quartets”. ¿Se trata de un álbum lleno de “música grandiosa para bodas y funerales para tener algo con qué celebrar, incluso un cumpleaños o algo por el estilo para poner de fondo”, tal como afirmaba IAN ANDERSON en uno de los primeros vídeos promocionales del disco? [Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=sLiYQLC5AKQ] ¡Ja, ja, ja!, quién sabe si sus sugerencias no resultan del todo desviadas, pero bueno, el hecho es que el disco se sostiene por sus propios méritos y que contiene suficientes recursos de belleza musical como para conformar una nueva demostración de aprecio infinito por el legado de JETHRO TULL en nuestras colecciones fonográficas. Es bueno saber que IAN ANDERSON, quien acaba de tener su 70mo. cumpleaños hace unos cuantos días, sigue dispuesto a mantenerse activo en la escena musical.



Muestras de “Jethro Tull – The String Quartets”.-


[Dedico esta reseña a todas las monarcas del mundo.]

Saturday, August 12, 2017

DUŠAN JEVTOVIĆ: en busca de nuevas respuestas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del músico DUŠAN JEVTOVIĆ, guitarrista de origen serbio y asentado en Cataluña desde hace bastantes años. El nuevo disco en cuestión se titula “No Answer” y fue publicado por el sello MoonJune Records a mediados del pasado mes de junio. Este disco fue ejecutado por el formato de trío que se completa con Vasil Hadžimanov [pianos acústico y Fender Rhodes, y sintetizador Moog] y Asaf Sirkis [batería]. El material recogido en “No Answer” ha tenido bastantes periplos alrededor del mundo antes de llegar a la edición física que tenemos en nuestras manos, pues fue primeramente grabado en vivo en el estudio La Casa Murada (en la localidad catalana de Banyeres del Penedes) en los días 22 y 23 de febrero del año 2016, para luego ser mezclado y masterizado en un estudio de la capital argentina de Buenos Aires. Así como se lee. Aunque DUŠAN JEVTOVIĆ es el único acreditado con la labor de composición para los nueve temas que conforman el disco, el asunto es que la amalgama sonora creada por los tres músicos en sus siempre lúcidas interacciones termina siendo lo que da forma definitiva a todas las ideas expresadas en el repertorio. Veamos ahora los detalles del mismo, ¿vale?



Durando 5 minutos, ‘Al Aire – Soko Bira’ abre el repertorio con una sinopsis muy cautivante que comienza con envolventes escalas de piano proyectadas hacia un aura etérea y termina con un ejercicio de autoconstreñido vigor psicodélico. Impacta bastante este inicio de álbum. Luego sigue la dupla de ‘Frusci’ y ‘Yo Sin Mi’, los dos temas más extensos del disco. En el caso de ‘Frusci’ tenemos un despliegue de elegantes sonoridades jazz-progresivas que deben tanto al legado de los WEATHER REPORT (etapa pre-Pastorius) como al paradigma de BILL FRISELL, añadiéndose en el camino elementos de la faceta más sofisticada de los TORTOISE. Para las instancias finales, el trío decide establecer un breve recurso de vigor rockero: no se trata de la instauración de un Nuevo motif sino del clímax conclusivo, por lo que El ensamble se siente bien afiatado mientras va sacando el jugo al motif central dentro de un entramado sonoro que se despliega en un inspirado equilibrio entre lo aéreo y lo terráqueo. Por su parte, ‘Yo Sin Mi’ nos transporta hacia un sereno paisaje crepuscular en el cual la guitarra y el piano dialogan gallardamente mientras la batería se asegura de mantener el ánimo relejado de la pieza con un swing delicadamente sutil. El cuarto tema es justamente el homónimo, y ya desde los pasajes iniciales nos damos cuenta de que su misión es la de ahondar en la espiritualidad reflexiva que ya había reinado en la pieza precedente, pero ahora hay un viraje hacia una reciedumbre contundente en el perfil sonoro creado para la ocasión. El guitarreo es fiero en sus fraseos y bases armónicas, como si fuese el instrumento mensajero de una furia cerrada en su propia frustración: el solo de guitarra no resulta excesivamente largo pero sí tiene una musculatura capaz de dejar una fuerte huella en el alma del oyente. La sección de piano que entra a tallar acto seguido también exuda vehemencia, pero esta vez con un señorío un poco más luminoso. Por lo pronto, ya tenemos a ‘Frusci’ y ‘No Answer’ como nuestros temas favoritos de este disco.

Tras el vendaval solipsista de ‘No Answer’ llega el turno de ‘A Ver’, tema que aunque también es calmado tiene una esencia más propiamente etérea; es por esto que nos suena a una especie de retoma de “algún asunto no resuelto” en la pieza que había abierto el repertorio. Un bien logrado híbrido de jazz-rock y post-rock bajo un ropaje psicodélico. ‘Prayer’ y ‘Lifetime’ se encargan sucesivamente de manejar las calibraciones estilísticas ya plenamente instauradas en el esquema de trabajo álbum mientras añaden algunos nuevos matices al asunto. Así, ‘Prayer’ despliega una aureola extrovertida que brinda nuevos bríos a la ingeniería de elegancia y sobriedad que el trío nos ha venido regalando a lo largo del disco. Con un tempo en blues y una cadencia exquisita, la mesa está servida para el jolgorio jazz-progresivo del momento; tal vez tenemos aquí las más impresionantes intervenciones de Hadžimanov al piano eléctrico. Por su parte, ‘Lifetime’ se centra en una atmósfera sumamente intimista donde el enfoque temático es reemplazado por los juegos de texturas: nada se arma aquí, todo va fluyendo sin parar aunque no como un torrente, sino como un cúmulo de gotas de un riachuelo expirante que se complace en testimoniar sus últimos ramalazos de frescura en medio del atardecer. Nos vamos acercando al fin de “No Answer” cuando llega el turno de ‘El Oro’, otro cénit del álbum. Aquí, el trío elabora con total claridad creativa una ingeniería sonora donde todos los espacios para el desarrollo de la estilización temática diseñada para la ocasión, mientras que también se abren espacios para ulteriores expansiones improvisadas. Hay algo de sombrío en el desarrollo temático, pero la grácil altivez de las ejecuciones proporciona una vitalidad peculiar al asunto. Los últimos 8 minutos del repertorio están ocupados por ‘The Place With A View’, una pieza que prosigue por la línea de nocturnidad del tema anterior hasta hacerse realmente oscurantista, incluso densa. Tenemos en este ítem final de “No Answer” un estupendo ejercicio de dinamismos inquietantes que van retorciéndose bajo una niebla surrealista.


Todo esto fue lo que nos ofreció DUŠAN JEVTOVIĆ junto a sus compinches en “No Answer”. Se trata de un disco excelso y robusto y ni siquiera tuvo que recurrir a ostentaciones de algún tipo. Así, sin aspavientos ni grandilocuencias, la ilación de los temas que conforman este disco ofrece recursos de encantamiento musical al oyente empático. Altamente recomendado.  


Muestras de “No Answer”.-
El Oro: https://dusanjevtovic-moonjune.bandcamp.com/track/el-oro

Thursday, August 10, 2017

ÉLÉPHANT TÔK: mamuts y fantasmas en el nuevo mundo de la vanguardia francesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En este momento tenemos la ocasión de celebrar la música del grupo francés ÉLÉPHANT TÔK por motivo de la publicación de su disco “Tôk 1” a mediados del mes de mayo del pasado año 2016, por vía del sello Soleil Mutant. La nutrida alineación de ÉLÉPHANT TÔK está conformada por el baterista Daniel Jeand'heur (también compositor y principal arreglista de todo el material del grupo), el bajista David Fontaine, el vocalista Onan, el guitarrista Philippe Meunier, el teclista Romain Nassini y la dupla de vientistas Aymeric Avice y Boris Blanchet: el primero se hace cargo de la trompeta mientras que el segundo se luce a los saxofones tenor y soprano. De hecho, este grupo es el primer proyecto formado por algún exintegrante de la ya disuelta banda ONE SHOT (uno de los principales referentes del avant-prog francófono). Ocasionalmente en este disco, el grupo se hace acompañar por Philippe Brecq al saxofón tenor. Como podemos ver, es un grupo que apuesta abiertamente por un esquema sonoro muy rico donde hay iguales espacios para la expansión de vigor expresionista, texturas sofisticadas y matices variopintos: es lo que exige su estilo, el cual se articula bajo las pautas del Zeulh con inquietudes jazz-progresivas, incorporando además elementos de Crimsonismo, psicodelia pesada y fusión. El repertorio íntegro de “Tôk 1” se registró a lo largo de dos jornadas de grabación: una entre el 23 y el 25 de noviembre de 2015 en el estudio Improvetone y otra en los días 6 y 10 de enero de 2016 en el estudio Music Unit. Echemos ahora un vistazo auditivo a los resultados fácticos de esta labor de amor a la música en su dimensión más exquisitamente osada.     
   

‘Mammouth’ abre el álbum con un despliegue bárbaro de energía bajo un imponente manto de sofisticación y musculatura: algo así como un híbrido de ESKATON, MAHAVISHNU ORCHESTRA, FRANK ZAPPA y PRESENT. La letra es en español – la cual exhibe un horripilante retrato de manipulación genética – y es narrada por Onan con una ceremoniosidad que va de lo amenazante a lo extático; mientras tanto, los arreglos de bronces y los grooves de la batería articulan el bloque sonoro global de la instrumentación. Una pieza muy marchoa, pero ciertamente no bailable. Fueron más de 5 ½ minutos de gloria avant-progresiva… y la cosa recién está comenzando. Lo que viene a continuación es el momento más ambicioso del disco, pues tenemos un tema titulado ‘Introduction Ghost’ que no solo desarrolla su propia temática autónoma sino que también cumple con preparar el terreno para la decisiva emergencia de la pièce de résistance ‘Ghost’, la cual ocupa un espacio de poco más de 15 minutos. ‘Introduction Ghost’ se centra al comienzo en una espiritualidad razonablemente relajada, siendo así que su motif central se basa inicialmente en la espartana labor de los fraseos de guitarra. Luego sigue una sección más frenética donde el bajo sale al primer plano en base a un llamativo swing funky-rockero. Ahora las cosas se tornan hacia una mezcla entre WEATHER REPORT y los KING CRIMSON de la época del “Lizard”. Cuando llegamos a la maratónica pieza ‘Ghost’, es la hora de aprovechar el empuje rabiosamente vitalista con que termina la pieza precedente para darle un delicioso viraje neurótico. La vivaz y aguerrida musicalidad que tiene lugar aquí está marcada por una furia tan visceral y metafísica. La ambientación general de ‘Ghost’ ostenta por igual una exaltación airada y un aura de contemplación en medio de un encuadre entre lo nihilista y lo dadaísta. Particularmente destacadas son las intervenciones del saxo, portadores de suficiente furia salvaje como para server de cómplice perfecto para Onan. Tampoco falta algún pasaje lírico como cuando llegamos a la frontera del novena minute: al modo de unos SOFT MACHINE de la época del “Fifth” inoculados con virus de KING CRIMSON y el primer HENRY COW, nos metemos en un terreno reflexivo, claro está, no por mucho tiempo, pues los últimos parajes están diseñados para devolvernos en pleno a las estepas de la neurosis y la rabia.

 

Los últimos 13 ½ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘I Don't Look In My Back’ y ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’. Ya para este momento, el asunto está en ver cómo se puede gestar novedades en los detalles del frente musical que el grupo ya ha instaurado con puño de hierro. En el caso de ‘I Don't Look In My Back’, tenemos algunas excursiones en el discurso del free-jazz para el asentamiento del inquietante cuerpo central, siendo así que la lógica de la deconstrucción opera como acicate para la osada fluidez que exige la pieza en sí misma. En fin, para el caso de ‘Thrace (Le Vent A Balayé Nos Traces)’, lo que impera en su extensor prólogo es una especie de minimalismo psicodélico, el cual habrá de abrir paso luego a un sólido ejercicio de jazz-rock con tintes progresivos (imaginemos una version Crimsoniana del legado de las big bands de ZAPPA) sobre un tempo bastante sofisticado.


Tuesday, August 08, 2017

KOREKYOJINN: un caleidoscopio en clave de sol naciente acústico


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.


¿Qué pasa cuando un grupo caracterizado esencialmente por su robusta personalidad y su rotunda potencia dentro del horizonte contemporáneo de la escena avant-progresiva decide hacer una recapitulación de su repertorio en clave acústica? Pues que las mencionadas robustez y potencia se remodelan de una forma sugerente mientras dejan que las cadencias y los coloridos sean ahora las fuerzas motoras del sonido grupal. Esto es lo que hallamos en el disco del fabuloso trío japonés KOREKYOJINN titulado “Kaleidoscope”, siendo firmado como KOREKYOJINN ACOUSTIC. El disco en cuestión fue publicado a fines de marzo último por vía del sello Magaibutsu, dirigido por el Sr. Tatsuya Yoshida. De hecho, este animal alienígena de la batería a quien acabamos de mencionar se encarga ahora de las percusiones (muchas de ellas consisten en tambores étnicos), mientras que Natsuki Kido se restringe a las guitarras acústicas y Mitsuru Nasuno se hace cargo del bajo sin trastes con mínimos efectos. En la mitad de los diez temas escogidos para esta aventura (específicamente, los de numeración par) interviene un invitado especial que es el violinista Rei Miyamoto: su presencia resulta vital a la hora de expandir algunos colores sónicos creados por la guitarra eléctrica en las versiones originales, y no solo eso, también contribuye al realce de ciertos grooves a lo largo del camino. No hay nada nuevo temáticamente en “Kaleidoscope” pero sí estructuralmente; no es solo que hay una instrumentación diferente para las piezas contenidas aquí, sino que cobran una nueva vida de la mano del trío (a veces cuarteto, tal como señalamos antes). Bueno, veamos ahora algunos detalles del repertorio de “Kaleidoscope”.

La dupla de ‘Four Holes In The Sky’ y ‘Kaleidoscope’ pone las cosas en claro desde el punto de arranque: notamos aquí el fragor y la intensidad que siempre impulsaron a la gente de KOREKYOJINN a unir sus talentos individuales dentro de una sólida expresión grupal, pero ese fragor y esa intensidad se muestran renovadas bajo el nuevo perfil que impone la instrumentación escogida. Incluso se puede decir que ‘Four Holes In The Sky’ se siente más travieso en el desarrollo de sus recovecos musicales. Por su parte, ‘Kaleidoscope’ recrea su lirismo esencial con una pulcritud soberbia, haciendo que el flujo temático se revele de manera impecablemente límpida. ‘Arabesque’ – el tema que abre y titula al segundo disco de la banda – es un festín folk-progresivo de gran alcurnia. Acto seguido, ‘Lebanon’ regresa de lleno a las aristas más propiamente extrovertidas del ideario estético del trío… aunque, claro está, en esta ocasión funciona como cuarteto al incorporarse al barco el violinista Rei. De hecho, su presencia resulta particularmente gravitante cuando entra a tallar el sombrío interludio con el que la pieza descansa momentáneamente de su esplendor predominante para virar hacia parajes de sombrío solipsismo. Con la dupla de ‘Careless Heart’ y ‘Island Man’, el personal sigue ahondando en las nuevas posibilidades abiertas por el formato instrumental en curso. Queda claro que el enfoque folklórico es que el mejor se acomoda en la mayoría de las situaciones planteadas en el disco, y así esta dupla cumple con mostrarnos otros ejemplos de ello. El tenor aflamencado de algunos pasajes de ‘Island Man’ resulta particularmente efectivo. ‘Watershed’, por otro lado, preserva buena parte de las vitalistas inquietudes psicodélicas que conforman la esencia de la versión original aunque, claro está, su desenvolvimiento debe ajustarse a parámetros más estilizados. Definitivamente, sus casi 9 ½ minutos de duración están muy bien aprovechados.


‘Poet And Peasant’ expone recursos de jovialidad y variedad de ambientes al igual que se hizo antes en ‘Kaleidoscope’, ‘Lebanon’ y ‘Island Man’. ‘Quicksilver’ apunta más claramente hacia una focalización en la faceta abiertamente neurótica del grupo: siempre se ha hecho notar como uno de los ítems del catálogo del grupo donde la influencia Crimsoniana era más notoria. ¿Qué mejor cierre puede haber para esta tremenda aventura acústica de los KOREKYOJINN que ‘Swan Dive’? Este pedazo de tema que abría el disco “Tundra” ha sido desde el tiempo de su gestación uno de los pilares de los conciertos del trío, y teniendo en cuenta sus dosis de incandescencia sónica e insolencia musical, su presencia como broche de oro le permite lucirse una vez más como una composición gloriosa y guerrera bajo este nuevo formato. Todo esto fue “Kaleidoscope”, un excelente evento de música progresiva explorado con un formato novedoso: el bloque global del repertorio ha sido cabalmente instaurado en clave de sol naciente acústico por los intelectos, las manos y los músculos de estos señores que conforman KOREKYOJINN. Vamos, que es imposible cansarse de estos monstruos.  


Muestras de “Kaleidoscope”.-
Swan Dive: https://korekyojinn.bandcamp.com/track/swan-dive-2

Saturday, August 05, 2017

FIVE-STOREY ENSEMBLE nos traen nuevas visiones nocturnas hechas sonido


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El ensamble bielorruso de chamber-rock FIVE-STOREY ENSEMBLE vuelve a las andadas con un nuevo disco titulado “Night En Face”, el mismo que fue publicado a fines de junio pasado por el sello AltrOck. El grupo consta del sexteto de Vitaly Appow [fagot, saxo soprano y bajo], Olga Podgaiskaya [piano], Olga Polakova [flauta], Anastasiya Mosse [violín], Ilona Ies’ [cello] y Vyacheslav Plesko [contrabajo]: los dos primeros proceden de las filas de RATIONAL DIET, banda rusa que en su momento fue una figura prominente dentro del chamber-rock de nueva generación fuera del área francófona. A lo largo del repertorio de “Night En Face”, el personal permanente cuenta con las colaboraciones ocasionales de Nikolay Siamitka a las percusiones, Aliona Sukliyan al oboe, Vladimir Pashkevich al clarinete, Andrey Verishka a la marimba y el vibráfono, y Ekaterina Maretskaya al piano. Como hemos de recordar, este grupo se originó a partir de la disolución de otro, RATIONAL DIET, con la misión de ahondar en la dimensión orquestal del discurso del rock-in-opposition (o chamber-rock, como se prefiera). Cuatro años después de sorprendernos gratamente con su disco debut “Not That City”, el personal de FIVE-STOREY ENSEMBLE nos vuelve a brindar un trabajo de gran envergadura en el que se sigue explorando con convincente fruición en los senderos ya iniciados: veamos ahora los detalles de “Night En Face”, ¿vale? 

Abre el disco ‘Night Across The Street’, pieza que se desarrolla como un pandemonio solipsista de emociones oscuras e ideas siniestras, en buena medida bajo la deliciosamente aterradora influencia de los UNIVERS ZERO de los dos primeros álbumes. El piano marca la base armónica así como la amenazante parsimonia del groove básico mientras que los parcos arreglos percusivos señalizan frontalmente la reinante aureola de amenaza. Acto seguido llega el turno de ‘The Respectable Booksellers’, tema encargado de darle una remodelación a la atmósfera central de la pieza inicial en base al posicionamiento más abundante del que gozan las maderas. Casi acudiendo a una espiritualidad celebratoria pero manteniendo con total integridad la afinidad con el credo del Limbo, el desarrollo temático evoluciona hacia un clímax imponente de turbias disonancias. La coda de piano y maderas asume el rol de anunciador de algún tipo de conclusión, el colofón de algo que estaba hundiéndose sin punto de retorno. Con la dupla de ‘Makaò’ y ‘Postmonition’ (ocupando conjuntamente un espacio de 5 ¾ minutos), el personal de FIVE-STOREY ENSEMBLE se dispone a seguir investigando en nuevas líneas de trabajo: el primero de estos temas establece un ejercicio de densa neurosis bajo la guía de un piano que porta una vehemencia agresiva, mientras que el segundo sustenta un dinamismo totalmente centrado en el groove, al modo de una celebración cínica del maquinismo. Posiblemente sea acertado ver aquí una unificación de los ART ZOYD de los tres primeros discos y los PRESENT del primero. ‘Rearrive’ tiene la misión de reavivar la vitalidad retorcida de ‘The Respectable Booksellers’ pero con una refulgencia más notoria, producto del recurso de serenidad del cual se ha valido para apuntalar el desarrollo temático en curso. El encuadre central de las cuerdas es lo que sella la ruta musical a seguir aquí.

Ya pasamos a la segunda mitad del álbum cuando emerge ‘The Road Away From...’ para mantener una posición de continuidad con la línea de trabajo plasmada en ‘Rearrive’. El factor de serenidad se amplifica aún más pero, a la vez, como contraparte, los arreglos de cuerdas y maderas plasman unas vibraciones oscurantistas más rotundas con el ímpetu propio de los clamores minimalistas que signan a la mayor parte de la composición. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Woods Are Worried From Boredom’, una pieza cuyo peculiar título se refleja en el absorbente aire de misterio que brota de la instrumentación. Aquí lo minimalista se convierte en la regla general de la creación de ideas y los ulteriores arreglos de las mismas. El hastío y la languidez se hermanan en una lúgubre melancolía ornamentada con una nebulosidad sutilmente trágica. En fin, ‘Jupiter’ se explaya a través de los 5 últimos minutos del repertorio virando desde el precedente ambiente de enigmática oscuridad hacia una aureola reflexiva perfilada por un señorío etéreo. Tras un breve puente de piano solitario, el ensamble se arroja hacia una expresividad decisiva en la cual el motivo central adopta un efímero aire fastuoso; tan efímero como es, logra encauzar al sereno reprise con convincente nervio. Todo esto fue “Night En Face”. 


Muestras de “Night En Face”.-
Woods Are Worried From Boredom: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/woods-are-worried-from-boredom

Wednesday, August 02, 2017

DIALETO: encuentros cercanos del tipo jazz-progresivo con BARTÓK


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar el nuevo trabajo fonográfico de los brasileños DIALETO, el cual se titula “Bartók In Rock”. Lo que se intuye a partir del título es lo que en efecto hay contenido en el repertorio del disco: una selección de piezas compuestas por el maestro innovador de la música académica BÉLA VIKTOR JÁNOS BARTÓK que han sido ingeniosamente traducidas al discurso del jazz-rock progresivo desde un enfoque implacablemente aventurero. El grupo se sintió motivado a realizar un disco conceptual en torno al eclecticismo y la hibridización en la música a partir de algunos pasajes muy reveladores que escribió el propio BARTÓK en su ensayo Pureza de la Raza en la Música, del año 1942: “Mucho se habla en estos días sobre la pureza e impureza de la raza humana, siendo así que por lo usual se implica que ha de preservarse la pureza de la raza, aún si es por vía de leyes prohibitivas. […] El contacto con material foráneo no solo da como resultado el intercambio de melodías, sino que – y esto es aún más importante – da impulso al desarrollo de nuevas ideas. […] La completa separación frente a las influencias foráneas da lugar al estancamiento; los impulsos foráneos bien asimilados ofrecen posibilidades de enriquecimiento.” La gente de DIALETO internalizó genuinamente estas desafiantes palabras de aquel entonces para entender su propia esencia híbrida en tanto ciudadanos de São Paulo, “donde la gente emigró procedente de otros países del mundo entero, viviendo juntos e intercambiando muchas experiencias culturales y de vida.” Así pues, los tres músicos de DIALETO asumen roles de exorcistas del legado de BARTÓK para hacer de su propuesta musical algo más que una manifestación del arte del sonido: también se trata de una toma de posición sobre la interculturalidad como creatividad. La grabación del disco que ahora tenemos en nuestras manos tuvo lugar en el último mes del año 2016, en el paulista Orra Meu Studio, bajo la producción del mismo grupo. Repasemos ahora los detalles de esta misión tal como se plasmaron en el repertorio de “Bartók In Rock”.


‘Mikrokosmos 113’ pone rumbo inicial a las cosas con un rotundo ejercicio de vigores y rigores jazz-rockeros, los mismos que se muestran arropados por una arrolladora luminosidad progresiva al más puro estilo Crimsoniano. Este último matiz que hemos señalado no resulta antojadizo pues, al fin y al cabo, el trío brasileño cuenta en esta ocasión con la valiosísima participación invitada del violinista DAVID CROSS. De hecho, su violín es lo primero que suena con las vibraciones prologares diseñados para abrir campo lo que ha de ser el motif central. ‘Mikrokosmos 149’ cumple con una cuota más moderada de vigor rockero, aunque a todas luces también la tiene en expresión pura. En todo caso, se nota que el factor jazzero es ahora el predominante. El esquema musical armado para ‘An Evening In The Village’, la tercera pieza del álbum, ostenta una atmósfera etérea que resulta muy oportuna para resaltar las exóticas cadencias folclóricas del cuerpo central de la composición. Eso sí, hay una expresividad rotunda también aquí, heredada de la tradición del hard rock de los 70s así como del paradigma clásico de la psicodelia progresiva. A continuación sigue una secuencia de seis Danzas Folclóricas Rumanas, comenzando con ‘Roumanian Folk Dances 1’, que con su duración de poco más de 5 ½ minutos se erige como el tema más largo del álbum. El tema es ágil y llamativo, portando un gancho bastante dinámico que se sostiene en una confluencia entre los paradigmas de LED ZEPPELIN y MAHAVISHNU ORCHESTRA. La polícroma algarabía de la guitarra se luce de manera especial para el armado de los riffs y las bases armónicas, así como para la construcción de unos solos rutilantes. 

Con la Danza 2, el trío se emplaza de tal forma que es ahora la batería el elemento protagónico pues el grupo opta por darle un groove tribal a la hora de remodelar esta composición de BARTÓK. Claro está, no falta espacio para que emerja un virtuoso solo de guitarra. Esto ya suena como acid-folk al estilo de los inolvidables HIGH TIDE, además de tener alguna confluencia con MARBIN. La dupla de las Danzas 3 y 4 permite al grupo seguir ahondando en los elementos más filudos de su ideario artístico mientras maneja variantes en las atmósferas trabajadas para cada ocasión. Así, ‘Roumanian Folk Dances 3’ comienza con un aura tenebrosa que tiene mucho de amenazante, para luego virar hacia un dinamismo rotundamente parsimonioso. Ya no parece propiamente una danza esto sino la organización de una procesión de almas lunáticas hacia el enclave de un aquelarre. Por su parte, ‘Roumanian Folk Dances 4’ consiste básicamente en un ejercicio de sonoridades articuladas en clave de blues-rock progresivo, siendo así que se logra crear un marco sutilmente inquietante a través de las bien torneadas líneas melódicas. Las dos últimas Danzas son las más breves de esta serie, durando cada una de ellas menos de 2 minutos: la primera de éstas es portadora de una inocencia vivaz, mientras que la segunda exhibe una musculatura igualmente vivaz, pero además, desfachatadamente aguerrida. Una vez más, con esta última Danza, se nos viene a la mente el paralelo con MARBIN. ‘The Young Bride’ pone el broche de oro al disco por vía de una aristocrática parsimonia revestida de pesada neblina que tiene algo de mágico y también algo de siniestro. Tirando hacia el modelo de los KING CRIMSON de la etapa 73-74 y coqueteando seriamente con la tradición stoner, el trío realiza una labor exitosa a la hora de perpetrar un epílogo eficazmente turbador para este repertorio.

Dura menos de 40 minutos y a veces sentimos que se nos queda un poco la miel en los labios por tener ansias de un poco más de música, pero sin duda es “Bartók In Rock” un disco que vale muchos quilates musicales. El trío DIALETO ha hecho un trabajo bordado a la hora de organizar estos encuentros cercanos del tipo jazz-progresivo con el universo musical de BARTÓK.


Muestras de “Bartók In Rock”.-