Monday, October 23, 2017

TENDERTON: una nueva voz en el escenario progresivo noruego


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos al cuarteto instrumental noruego TENDERTON, el cual está conformado por Arild Hammerø [guitarras], Morten Kvam [bajo], Marius Simonsen [batería] y Haakon-Marius Pettersen [teclados]. El grupo en cuestión, fundado hace unos pocos años en la localidad de Storås, Sør-Trøndelag, publicó su homónimo disco de debut a mediados del mes de octubre del año pasado 2016, dando así testimonio de su aporte personal a la avanzada rockera de nuestros tiempos: con cimientos precisamente instalados en los paradigmas del post-rock y la psicodelia progresiva, el estilo musical de TENDERTON es vibrante y etéreo, presto a jugara con ideas melódicas sencillas que, al traducirse en acción por vía de los diálogos entre los músicos, adquieren un cierto aire rimbombante y sofisticado. Publicado por el sello Little Birdie y distribuido por Musikkoperatørene, “Tenderton” es, ante todo, un disco que combina vigor y elegancia dentro de uns parámetros musicales razonablemente sofisticados, siendo así que los recursos de fastuosidad están convenientemente comedidos a fin de realzar atmósferas por encima de los despliegues de estilización erudita. Es un disco que puede complacer por igual a los amantes del rock progresivo como del psicodélico, las sendas del post-metal y el post-rock, y también a quienes simplemente quieren disfrutar de un sano espíritu experimental en el sonido rockero contemporáneo. Veamos ahora los detalles de este disco, ¿de acuerdo? 



Durando poco menos de 13 minutos, ‘Bolero’ abre el repertorio con una cadencia de bolero sinfónico manejada sobre la base de atmósferas post-rockeras a lo MOGWAI, con toques añadidos de la espiritualidad flotante que era tan propia de los PORCUPIONE TREE de los primeros años. Tras una instancia climática marcada por unas punzadas caóticas y anárquicas de todos los instrumentos partícipes, la pieza deriva hacia una segunda sección donde el esquema de trabajo se enfila más bien hacia un híbrido de RIVERSIDE y RADIOHEAD. Aquí hay ya una claridad lírica que permite a los sobrios fraseos de la guitarra expresar recursos de prístina belleza mientras la dupla rítmica gesta un swing llamativo y los teclados se reparten en varias capas y ornamentos. La tercera sección aumenta aún más el dinamismo, con lo cual se abre espacios notorios para la elaboración de climas progresivos de claro tenor Floydiano, añadiéndose a la ecuación guiños a los PORCUPINE TREE de los últimos discos. El segundo tema sí llega a tocar la barrera de los 13 minutos y se titula ‘Skokk’. Su estructura es más constante y monolítica que la que se instaló en la pieza de apertura: aquí el tempo es permanente aunque los grooves y las atmósferas se van haciendo más intensas a medida que la pieza va avanzando. De hecho, todo comienza con una serenidad cósmica para luego terminar con una aureola razonablemente aguerrida. Aquí opera un sano hibridismo entre MY BROTHER THE WIND, RUSSIAN CIRCLES y PORCUPINE TREE. El cuarteto saca buen provecho del foco central de la pieza jugando con la autoconstricción del punche, soltándolo de a pocos hasta llegar a un punto culminante. Para la coda de los dos últimos minutos, el grupo regresa a la misteriosa languidez inicial. ‘Humle’ es el tema más breve del álbum con sus 4 minutos y segundos de duración: su modalidad es contenida y serena, siendo así que se da un cierto contraste entre los encuadres oníricos de la guitarra y el teclado, por un lado, y los ornamentos gestados por la dupla rítmica, por el otro. Algo de jazz-rock se mete en aquí, en efecto.


El fin del repertorio llega de la mano de ‘Journey One’. Este tema repite en buena medida los coqueteos con el jazz-rock que se habían introducido en ‘Humle’ y les da ahora una orientación extrovertida, pletórica en luminosidad y llena de arrebatos afirmativos. Los guitarreos ya no son Gilmourianos sino que se hermanan con los ciclos de peripecias y policromías que gente como JEFF BECK y STEVE HOWE han convertido en sellos propios. Por lo menos, así comienza, pero es que al pasar la frontera de cuarto minuto y medio, la instrumentación se mete en un breve tropel tras el cual el esquema sonoro vira hacia algo totalmente diferente: tenemos ahora un interludio marcado por una dimensión flotante y minimalista que parece emular al paradigma de FRIPP & ENO. Una vez terminada esta sección pasamos a otra caracterizada por un groove sencillo, a medio camino entre el no-wave y el krautrock con enclave motorik, arropado por unas sólidas vibraciones space-rockeras. Si esto puede sonar chocante en la descripción, añadimos que los riffs de guitarra y los ornamentos de los teclados permiten por un buen rato que se despliegue un lirismo convincente, aunque más adelante se plantea un recurso de densidad épica mientras la pieza se va aproximando a su clímax concluyente. Todo esto fue “Tenderton”, un estupendo disco de debut que nos obliga a prestar seria atención a este cuarteto noruego. Anotemos el nombre de TENDERTON en nuestras agendas melómanas del futuro próximo y esperemos que lleguen pronto nuevos trabajos fonográficos de su parte.


Muestra de “Tenderton”.-


Friday, October 20, 2017

PASAJERO LUMINOSO: música para ballenas, mariposas, jardines y otras cosas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos enormemente en presentar el nuevo disco de la genial banda argentina PASAJERO LUMINOSO, el cual se titula “El Corazón De Las Ballenas”. El cuarteto de Juan Pablo Moyano [guitarras], Fabián Miodownik [batería y percusión], Pepo Limeres [piano, órgano y sintetizadores] y Ezquiel Rivas [bajo] ha creado otro hito de belleza y señorío dentro de la escena jazz-progresiva del país gaucho, y por qué no, a nivel mundial, 2 años después del álbum precedente “Afuerino”. Rivas es el nuevo integrante del grupo, reemplazando a Pablo Valotta. El disco que tenemos en nuestras manos fue grabado en tres sesiones de grabación que tuvieron lugar entre los días 20 y 22 de diciembre de 2016, habiendo sido organizadas las sesiones en vivo en el Soundrec Estudio; ya otras sobregrabaciones se hicieron en los Estudios Deliriol. Pero eso no es todo, pues la paleta sonora que se exhibe en el material incluido en este disco también se cuenta con las colaboraciones instrumentales ocasionales de Adolfo Trepiana al bandoneón y de Pablo Carreras a la flauta. Además, en el último tema, Ivonne Guzmán aporta canto y recitaciones. 



La pieza homónima, que dura poco más de seis minutos y cuarto, se encarga de abrir el repertorio con un groove señorial que se impone de manera contundente sin perder su esencial elegancia. Los serpenteos iniciales del piano y la guitarra completan a la perfección el swing de la dupla rítmica, abriendo vías seguras para la inserción del cuerpo central con sus correspondientes solos sucesivos de guitarra y piano. Los últimos momentos hacen sentir el jolgorio que se ha ido incrementando durante el desarrollo temático: ¡qué gran inicio de álbum, señoras y señores! Luego sigue ‘Los Cuentos Del Arce’, un tema que se orienta más bien hacia un sosiego de exquisita reflexión, aunque nunca cayendo en la languidez sino creando su propia gracilidad dentro del dominante ambiente de relax. A medio camino entre WEATHER REPORT y GILGAMESH, el grupo forja un delicado encuadre instrumental que, a su manera, expone una cierta fuerza de carácter: de hecho, ésta se manifiesta abiertamente en los parajes finales, antes de la etérea coda de piano eléctrico. Mención especial para el mágico solo de sintetizador que emerge poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto. Recién empieza el álbum y ya contamos con más de un momento cumbre del mismo... ¡qué bien! ‘Madre Del Universo cumple con la misión de investigar en la fusión con ritmos folclóricos desde un versátil esquema jazz-progresivo, el cual permite que el predominante espíritu contemplativo deje entrar algo de luminosidad fastuosa en ciertos momentos estratégicos: éstos son breves pero bastante determinantes dentro de la compleja ingeniería melódica. La viola interviene para añadir matices plácidos a ciertos momentos del desarrollo temático, una placidez que transmite una ensoñadora calidez. Con el arribo de ‘Un Jardín En La Pared’, la gente de PASAJERO LUMINOSO sigue proyectándose a través de su renovada energía creativa actual para navegar sobre las aguas del folclore porteño: la prestancia del motif creado para la ocasión y las intervenciones del bandoneón completan el cuadro sonoro a la perfección, muy al estilo del maestro RODOLFO MEDEROS en sus tiempos de GENERACIÓN CERO. Algunos pasajes son bastante filudos, por cierto, diseñados con el ingenio debido para que no rompan con el espíritu general. 


   
  

La dupla de las piezas ‘Te La Debo’ y ‘La Muleta’ – esta última se hace cargo de inaugurar la segunda mitad del disco – sirve para que se siga explorando en  la paleta sonora del cuarteto a fin de que los encuadres melódicos puedan contar solventemente con espacios de expansión. En el caso de ‘Te La Debo’ tenemos un caso de jazz-rock a lo RETURN TO FOREVER enriquecido con elementos latinos (atentos a esos ocasionales arreglos percusivos) y estilizado con algunos interesantes arreglos de sintetizador. El piano eléctrico es el instrumento protagónico aquí hasta que llega el momento del solo de guitarra, apoyado solamente por el marco percusivo: a partir de allí, se gesta un festín de frenesí sónico que incluye algunos retazos psicodélicos. Otro cénit del álbum. Por su parte, ‘La Muleta’ regresa a la dimensión folclórica en su esquema rítmico, delineado con soberbia precisión a través de una sofisticada estrategia jazz-progresiva de recurrentes variaciones de motivos y atmósferas. A propósito, aquí está el que para nosotros es el mejor solo de guitarra de todo el álbum, y eso que hablamos de un maestro constante de dicho instrumento. ‘Vencedor De Sillas’ es principalmente un vehículo para la edificación y el delineamiento de la faceta más extrovertida del ensamble. Sobre una estructura rítmica de raigambre bluesera, el grupo desarrolla las más intensas vibraciones rockeras que salen a colación en todo el disco, sin que falten esos factores jazzeros (sobre todo, por la labor del piano). Cuando llega el turno de ‘El Sonido De Las Mariposas’, el grupo se dispone a dar un nuevo giro de tuerca a sus precisas intuiciones líricas bajo un esquema de trabajo fusionesco. Los índices temáticos y el groove de base definen con gloriosa meticulosidad la labor a realizar durante los 5 minutos que dura la pieza en cuestión. Bajo el simpático título de ‘Mamá, Me Gusta Gal Costa’ se exhibe un inspirado ejercicio de jazz-rock sobre una base de bossa nova, un ejercicio manejado con bastante nervio. La presencia del órgano y la personalidad exultante que se emana desde el bloque rítmico marcan la llamativa esencia de esta pieza... y sobre todo, esta exaltación cabalmente repartida entre los instrumentos se congrega en un ritual de plena explosividad en el pasaje final.  



El fin del disco llega de la mano de ‘20 Días Sin Dormir Para Despertar’: estos 6 ¼ minutos del disco están signados por un bello ejercicio de radiantes musicalidades jazz-progresivas donde los aspectos fusionescos de la composición se dejan arropar por una aureola de refinada sofisticación. Hay un momento de recitaciones que añade un aura ceremoniosa al asunto, mientras que el largo solo de guitarra que emerge a mitad del camino se encarga de reforzar la vehemencia lírica que reina en el tema. Todo esto fue “El Corazón De Las Ballenas”, otra muestra de la combinación de creatividad y empuje que encarnan los PASAJERO LUMINOSO dentro de la actual vanguardia musical argentina. Un disco que tiene que ser recomendado con el mismo entusiasmo (si no más) que los dos que le precedieron: ¡es que parece que este cuarteto es incapaz de dar un paso en falso en la historia contemporánea de la vanguardia jazz-progresiva argentina!


Muestras de “El Corazón De Las Ballenas”.-
Te La Debo:  https://pasajeroluminoso.bandcamp.com/track/te-la-debo

Tuesday, October 17, 2017

SCHNELLERTOLLERMEIER y el derecho a crear vanguardia excelsa para la actual escena progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ho yes el turno de hablar de la banda suiza SCHNELLERTOLLERMEIER, formada en Lucerna a fines del primer decenio del nuevo milenio y conformada por el bajista Andi Schnellmann, el guitarrista Manuel Troller y el baterista David Meier. A inicios de octubre, el susodicho trío sacó al mercado su nuevo disco Rights a través del sello Cuneiform Records. Este disco, publicado igualmente como CD y como vinilo, es el tercer trabajo fonográfico de la banda tras Zorn Einen Ehmer Üttert Stem​!​! (2010) y X (2015). Cada uno de los integrantes de este grupo que ostenta un esquema sonoro tan brutal como cerebral es un genio individual. Así, tenemos en Schnellmann a un orgulloso graduado de la Escuela de Jazz de Lucerna, y al Sr. Troller como un acucioso estudioso de teoría musical e improvisación bajo la tutela de FRED FRITH (sí, ese mismo de HENRY COW, ART BEARS y otros ensambles de vanguardia progresiva radical). Por su parte, Meier es uno de los bateristas de sesión más solicitados en la actualidad, siendo así que su extenso currículum vitae (demasiado extenso para alguien de su joven generación, pensarían algunos) incluye actuaciones y grabaciones en varios de Europa, además de Rusia y Japón. ¡Toma ya! Tomando en cuenta específicamente a este colectivo de SCHNELLERTOLLERMEIER, el trío maneja un desafiante cruce de punk-jazz, delirios Crimsonianos (al estilo de la etapa de los 90s) y math-rock dentro de un sólido encuadre avant-progresivo que no tiene nada de miedo a las tormentas tortuosas y neurosis incendiarias que pueden derivarse del hecho de hermanar furia y arquitectura. En fin, vayamos ahora a los detalles de Rights para tratar de justificar el entusiasmo que no somos capaces de disimular desde el primer párrafo de la presente reseña.


La pieza homónima abre el repertorio ocupando un espacio de 13 ¼ minutos. Sus primeros minutos están ocupados por un meticuloso juego de gráciles cacofonías que ostentan una atmósfera extrañamente cautelosa. Las espirales recurrentes y el groove alevosamente repetitivo se conjugan en un minimalismo sutilmente explosivo, muy sutilmente explosivo. Siempre nos da la sensación de que algo va a reventarse por los aires en algún momento, pero mientras estamos pasando la frontera del cuarto minuto con lo único con que nos topamos es con un despliegue arquitectónico implacable y resolutorio. la cosa es que el grupo va creando un perfectamente delineado crescendo cuya voz guía está en la labor del baterista. De todas maneras, el grupo nos sorprende alrededor de la frontera del sexto minuto con un viraje hacia un minimalismo solipsista que parece amenazar con hundirse en el silencio. En realidad, ahora el grupo se mete en el terreno del post-rock para articular el nuevo arreglo para su vibratio perpetua (porque, literalmente hablando, no hay un motto perpetuo aquí). Una vez reinstaurado el camino hacia la extroversión, el trío se encamina entusiastamente por él para brindarnos una vitalista exhibición de confluencia de math-rock y avant-jazz: ¡ya se ve en los cielos oscuros de nuestro horizonte auditivo la ominosa luminosidad de las llamas de algo que estalla por los aires! Con la estratégica ingeniería de la dupla de guitarra y bajo y las agitaciones rigurosas de la batería, la gestación de este clímax concluyente llega a buen puerto. Un muy buen inicio de álbum. ‘Picadilly Sources’ sigue a continuación para seguir explorando este esquema de trabajo en una primera instancia, pero aquí hay un auténtico apresuramiento para llegar al cuerpo central, y sobre todo, hay un despliegue más osado de neurosis pesada en el momento climático, casi podríamos decir que hay una especie de crueldad sónica (casi de talante post-metalero) en el modo en que la amalgama tripartita en curso llega a su punto culminante. 


Cuando llega el turno de ‘Praise / Eleven’, el trío se dispone a remodelar y potenciar el legado de la pieza inmediatamente precedente, aunque con un dinamismo un poco más fastuoso y un estiramiento más delineado hacia lo minimalista, lo cual también supone una conexión estilística con el tema homónimo que había abierto el álbum. Esta inusitada mezcla de pulso y avasallamiento se instaura con una bien determinada fruición, y de esta sublime manera llegamos a un cénit definitivo del álbum. La última pieza del disco es la segunda más extensa del mismo y se titula ‘Round’. Durando poco más de 10 1⁄3 minutos, sus sonoridades primordiales se orientan hacia una nueva complacencia en generar tensión omnisiciente a partir de un plan lacónico y conciso. Algo de gracilidad etérea hay aquí latiendo con una distensión introspectiva, y también algo hay de áspera vitalidad signada por un fuego cósmico: tenemos aquí un envolvente ejemplo de fusión de flotante densidad y luminoso nervio que resulta idóneo para cerrar a lo grande un álbum que ha destilado fuerza de carácter, neurosis arquitectónica y elegante vehemencia por todos sus poros de sonido y ritmo. Si el tercer tema del disco instauraba una cúspide de intensa musculatura, este tema que cierra el álbum instala un culmen similar con una mayor dosis de sofisticada prestancia. La gente de SCHNELLERTOLLERMEIER nos ha impactado sobremanera con “Rights”, un disco que de verdad recomendamos al 100% a todo buen amante de la experimentación progresiva por sus aristas más filudas y aguerridas.


Muestras de “Rights”.-

Sunday, October 15, 2017

MONO: un réquiem post-rockero para el Averno


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El cuarteto japonés MONO publicó en octubre del pasado año 2016 su décimo trabajo de estudio, titulado “Requiem For Hell”,  siguiendo a una tríada de “For My Parents”, “The Last Dawn” y “Rays Of Darkness” que estuvo a cargo de reciclar y procesar el legado de fastuosidad que el grupo había instaurado para la maduración de su propuesta musical en el periodo entre los años 2004 y 2009 (coronado con el grandilocuente álbum “Hymn To The Immortal Wind”, que sigue siendo para muchos un hito definitivo de estos héroes del post-rock del Sol Naciente). Para el caso de “Requiem For Hell”, el entramado sonoro creado por los guitarristas  Takaakira “Taka” Goto y  Yoda, la bajista-pianista Tamaki y el baterista-percusionista Yasunori Takada se completa con los aportes relevantes de otros músicos: Susan Voelz [violín y orquestaciones], Inger Petersen Carle [violín], Andra Kulans [violín], Vannia Phillips [violín], Nora Barton [cello], Veronica Nettles [cello], Alison Chesley [cello] y Nick Broste [trombón]. Las ideas que inspiraron a la gestación del material contenido en “Requiem For Hell” se centraron en la inevitable convivencia de amor y pérdida, fe y desesperanza, luz y oscuridad, llevando estas instancias a la máxima convivencia de contrarios que es la que asocia nacimiento y muerte dentro de la universal inevitabilidad de la vida. Hay una dimensión genuinamente filosófica en la combinación de tensión y misticismo que penetra a toda la secuencia del repertorio contenido en este disco: ya entramos en sus detalles correspondientes.


Durando 8 minutos y un minúsculo extra, ‘Death In Rebirth’ abre el álbum con un inicial tono marcial en el esquema rítmico contrastado por unos conmovedoramente líricos diálogos entre las dos guitarras: entre el aura de peligro que se vierte desde la labor rítmica y la aureola de envolvente paz que se desprende de los animados guitarreos duales se siembra un ejercicio de dramático vitalismo dialéctico no exento de mística trepidación. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto y medio es cuando se impone la autoridad exclusiva de lo bélico y lo peligroso, siendo así que el esquema sonoro se determina por lo furioso y lo aguerrido. El aumento creciente de frenesí en el tempo resulta crucial al respecto, pero en los momentos finales del epílogo, el grupo explora un efímero clímax donde conviven lo ceremonioso y lo denso. Luego sigue ‘Stellar’, un tema más breve cuyo talante vira drásticamente hacia lo intimista y lo minimalista: el peso protagónico del esquema sonoro está en los arreglos de cuerda, los mismos que se ornamentan grácilmente con toques ágiles de percusión tonal y otros más espartanos de piano. El rol de las guitarras se centra en efectos y retazos abstractos, cuidando de no romper con las armonías envolventes de las cuerdas para limitarse a añadir un recurso de sutilísima tensión en algunos parajes de la segunda mitad. La pieza homónima es la tercera del repertorio y se extiende por un ambicioso espacio de 17 ¾ minutos. Patentemente diseñada para instaurar un referente de climáticas arquitecturas sónicas dentro del presente repertorio, ‘Requiem For Hell’ comienza con un aura de sigilosa sobriedad en base a sencillas escalas de las dos guitarras, pero mientras se incrementan el volumen y la densidad expresiva de estos juegos de escalas el sigilo desaparece para dejar paso a la tensión, la cual logra instalarse sobre un esquema rítmico definido a poco de pasada la frontera del quinto minuto. El carácter férreamente marchoso de la segunda sección, bien empapada de vibraciones stoner, aporta algo de agilidad para que lo tenso cuente con un oportuno contrapeso, y se nota que el grupo disfruta de crear algo con tanto gancho pues se detiene bastante tiempo en ello. Un poco más adelante, la banda elabora un breve momento de remanso volátil antes de impulsarse hacia una nueva sección marcada por la fiereza y la tirantez. La nerviosa musculatura de los aparatosos guitarreos y el nervio implacable de la dupla rítmica se conjugan en un ritual mefistofélico que bien puede definirse como el retrato sonoro de la misma esencia del tormento. Los últimos 5 minutos de ‘Requiem For Hell’ dejan literalmente signos de hierro candente en el corazón y el espíritu del oyente que se deja llevar por este aluvión endiablado.


Es realmente genial lo que se nos ha ofrecido en la pieza homónima del álbum, pero no podemos quedarnos allí porque todavía queda la dupla de ‘Ely's Heartbeat’ y ‘The Last Scene’, la cual ocupa los últimos 15 minutos y pico del álbum. En el caso del primero de estos temas mencionados, el grupo decide regresar a lo minimalista en cuanto al bloque compositivo, primero con una sección prologar excelsamente reposada para sembrar el terreno donde habrá de desarrollarse un clima de denso lirismo sobre un compás lento. La cadencia de este compás lento es manejada con un pulso decisivo que impide a la ambientación general de la pieza remontarse a la tristeza para más bien evocar una suerte de entereza plácida. En fin, ‘The Last Scene’ sucede a la estrategia de densa belleza de ‘Ely's Heartbeat’ con otra dedicada a gestar y articular una atmósfera de misterio y melancolía mientras emplea las mismas herramientas: guitarreos flotantes, bases melódicas diseñadas para crear una aureola conmovedora y un manejo muy meticuloso de las cadencias en el esquema rítmico. Siendo más breve que la pieza precedente, impone una mayor fuerza de carácter en su estructura sonora, por lo cual supone un estupendo cierre para “Requiem For Hell”, no nos cabe duda de ello. Con este disco, MONO demostró que sigue siendo una fuerza creativa sumamente relevante para el dominio y el carácter de la escena del post-rock contemporáneo a nivel mundial. Hasta ahora no nos decepciona este aquelarre cuatripartito japonés por lo que solo nos queda recomendar la adquisición de esta obra a los que llevan año ssiguiendo los pasos de esta banda y a los amantes del rock experimental en general.


Muestras de “Requiem For Hell”.-
The Last Scene: https://monoofjapan.bandcamp.com/track/the-last-scene

Thursday, October 12, 2017

La música de los patrones euclidianos según QUANTUM FANTAY


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Los reyes del space-rock progresivo belga QUANTUM FANTAY vuelven al ruedo con un nuevo disco titulado “Tessellation Of Euclidean Space”, un título de inspiración científica y connotaciones mágicas. Lanzado al mercado por el sello Progressive Promotion Records en el último día del pasado mes de julio, este nuevo álbum (el séptimo de estudio para el currículum de la banda) nos muestra un énfasis sistemático en las dimensiones más etéreas de su bien definido sendero musical, aunque tal vez hablar de lo lírico sea más preciso que hablar de lo etéreo. El cuarteto de Pete Mush [sintetizadores y programaciones], Jaro [bajo], Gino Bartolini [batería y percusión] y Tom Tas [guitarras] se luce a su antojo dentro de un terreno estilístico que maneja muy bien desde el pasaje inicial de su carrera: el grupo preserva intacta la alineación que había aparecido dos años atrás en el disco “Dancing In Limbo”, siendo así que entonces Tom Tas era el músico recién ingresado. Ahora se nota claramente la relevancia de su presencia en el andamiaje de colores y matices dentro del sendero invariablemente cósmico de la banda. A lo largo del repertorio, el entramado sonoro que crean los QUANTUM FANTAY se beneficia de ocasionales aportes adicionales de los invitados Nette Willox y Jorinde, al saxofón y a la flauta, respectivamente. Bueno, vayamos ahora a los detalles de “Tessellation Of Euclidean Space”, ¿vale?


  

El repertorio comienza con ‘Tessellate’, que a través de su espacio de 9 ¼ minutos establece un dinamismo notoriamente contenido sobre un groove fusionesco de inspiración reggae. El esquema rítmico se mantiene impolutamente preciso mientras los ornamentos y texturas de los sintetizadores se encargan de aportar una musicalidad decisiva: sobre la base de este escenario, la guitarra, el saxofón y la flauta aprovechan sucesivamente para abrirse sus propios espacios  de protagonismo, los mismos que están diseñados para dar nuevo aliento al colorido ya firmemente instalado. Para los dos últimos minutos, el groove reinante se torna un poco más intenso mientras las vibraciones centrales preservan su foco sonoro. ‘Manaskavya’, pieza portadora de una espiritualidad mucho más grácil que la del tema de apertura, motiva dentro del esquema de trabajo grupal la elaboración de pulsaciones rotundas y cautivadoras sobre un compás rítmico llamativamente frenético. De esta manera, el ensamble se da buena mañana para explorar su faceta más propiamente rockera sin renunciar al aura sofisticada propia del lenguaje space-progresivo; el resultado final es un cénit dentro del repertorio. La presencia de la flauta nos remonta a esos tiempos de los OZRIC TENTACLES pre-1995. Con el arribo de ‘Astral Projection’, tema que dura 8 minutos, el ensamble se dispone a potenciar sus recursos de exquisitez sónica instaurando un animoso lirismo a su paradigma. Hay, en efecto, una actitud preciosista en el enfoque instrumental integral, lo cual se hace notar especialmente en el modo en que se delinean los sucesivos solos de guitarra (de lo más emotivo en todo el disco) y de sintetizador. También se hace notar en la forma tan compacta en que entran a tallar algunos pasajes más fieros cerca del final. Hasta aquí tenemos un disco bastante entretenido que hace lucir la refinada factura de sus diseños melódicos y sus atmósferas, y la cosa todavía da para más.
  

   

Los cuatro siguientes temas conforman la secuencia de secciones encuadradas bajo el concepto integral de ‘Skytopia’. La sección a se titula ‘Azure’ y su talante general se caracteriza por una continuidad con el aura preciosista de la pieza precedente mientras añade un incremento especial del factor fusionesco en los arreglos percusivos. La sección b, titulada ‘Lapute’, perpetúa esta vitalidad mientras recoge algo del embrujo extrovertido que ya había marcado a ciertos pasajes de los temas #1 y #3 del álbum. Las dos últimas secciones de ‘Skytopia’ se llaman ‘Ignis Fatuus’ y ‘Empyrean’, respectivamente: la primera de ellas se hace eco del talante fusionesco de las dos primeras secciones mientras que la segunda vuelve, en su mayor parte, al terreno del space-reggae a través de una relevante variación temática. En su pasaje final, ‘Empyrean’ vira hacia un groove efusivo que se mete a fondo en el discurso del jazz-rock mientras preserva el persistente esquema space-rockero: las últimas líneas de saxo brindan un matiz evocativo al epílogo. Ocupando un espacio de poco más de 3 ½ minutos, ‘Anahata’ cierra el repertorio ostentando una majestuosidad flotante que se siente realmente conmovedora. El tenor imponente de las capas, secuencias y armazones de los sintetizadores no tapa el embrujo oscilante creado por los fraseos de la guitarra ni el encanto evocativo de las líneas de flauta. Realmente se trata de una composición muy bella que podía haberse extendido un poco más, pero a pesar de que nos frustra un poco que se le haya concedido esta duración, al menos hay que reconocer que funciona muy bien como broche del disco. Hablando desde lo puramente técnico, nada nuevo bajo el sol que alumbra al país del space-rock progresivo nos brindan QUANTUM FANTAY con “Tessellation Of Euclidean Space”, pero si lo que queda por hacer es desarrollar ideas y esquemas sonoros que denoten una genuina labor de inspiración, entonces este cuarteto, con sus invitados de turno, han hecho una buena faena y hay que felicitarles por ello. Todavía hay buenas razones (muy buenas) para colocar a este grupo en un lugar preferente de nuestros estantes de discos.   

Monday, October 09, 2017

GENTLE KNIFE: marcando la hora en el rock progresivo noruego actual


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo noruego GENTLE KNIFE vuelve al ruedo con su segundo disco titulado “Clock Unwound”, el cual fue publicado a mediados del pasado mes de junio. Hace un par de años, el grupo nos tomó gratamente por sorpresa con su disco homónimo, el cual fue celebrado con total justicia en varias redes de difusión de rock progresivo y art-rock El ensamble de GENTLE KNIFE es bastante copioso: tenemos en él a Astraea Antal [flautas, gaita y saxofón alto], Pål Bjørseth [teclados, trompeta, fliscorno, viola, flauta dulce y coros], Odd Grønvold [bajo], Thomas Hylland Eriksen [saxofón tenor], Veronika Hørven Jensen [voz], Håkon Kavli [voz y guitarras], Eivind Lorentzen [guitarras y sintetizadores], Charlotte Valstad Nielsen [saxofones alto y barítono], Ove Christian Owe [guitarras], Ole Martin Svendsen [batería y percusión] y Brian M. Talgo [samplers de mellotrón, letras, voz y arte gráfico]. Este grupo ha sabido mantener un nivel parejo de creatividad musical mientras trabaja con un afilamiento más ambicioso en su faceta agresiva y añade un colorido especial a su faceta más serena: de este modo, el combativo eclecticismo progresivo que los GENTLE KNIFE brindan a la escena actual adquiere una renovada prestancia. Un disco bastante recomendable es “Clock Unwound”, no nos cabe duda al respecto, pero mejor es que pasemos a los detalles de su repertorio antes de seguir prodigándonos en los elogios que con toda justicia merece. 



Empezamos. Ocupando algo más de 3 ¼ minutos, ‘Prelude: Incipit’ pone las cosas en marcha con una aureola etérea signada inicialmente por una llamada de corno y luego evolucionada a través de envolventes orquestaciones de teclado que poco a poco se deslizan por una cueva de insondable sutileza. Pero cuando se empieza a armar un motif de piano es que se abren las puertas para el arribo de la pieza homónima, la cual nos brinda un monumental despliegue musical a lo largo de sus poco menos de 16 minutos de duración. El asunto comienza con un tenor bastante aguerrido centrado en las armazones de múltiples guitarras (a medio camino entre lo Crimsoniano y los PORCUPINE TREE de los últimos discos) y prontamente completado con estupendas elaboraciones barrocas de los teclados: recién pasamos por la frontera del primer minuto y medio y ya se nos brinda un fabuloso solo de sintetizador que se toma su tiempo para desarrollar su estilizada vitalidad (muy a lo WAKEMAN). El esquema sonoro grupal hace relucir su fuerza y su certeza dentro del ambicioso enfoque creativo proyectado para la ocasión, siendo así que cuando llega el momento de las alternancias de cantos femenino y masculino, el ambiente sonoro adquiere un sólido matiz ceremonioso mientras el esquema rítmico ostenta su ágil complejidad. Una segunda sección trabaja con una cadencia relativamente sencilla para filtrar algo del vigor rockero que, a fin de cuentas, aún queda incólume y mayestático. La última sección comienza arrojándose a la languidez propia del tedio cansino que llega tras quemar todos los cartuchos en una larga jornada de electrizantes ansiedades y mordientes angustias: el asunto se pone a medio camino entre el paradigma Floydiano de la fase 71-75 y estándares post-rockeros. Pero todavía queda el pasaje epilogar, el cual vira hacia un frenesí climático bastante filudo que se enrosca en torno a su propio vigor al modo de una rotación de un astro atrapado por su propia neurosis belicosa. Tras el arrollador paso de ‘The Clock Unwound’ llega el turno de ‘Fade Away’, canción más cercana al paradigma neo-progresivo (a medio camino entre los PENDRAGON de los 90s y los ARENA de los primeros años, con algunos toques a lo QUIDAM). El groove es relativamente ligero en su manera tan llamativa de estructurar los compases inusuales creados para la ocasión. La presencia de la flauta es vital para mantener recursos de conmovedor lirismo durante el desarrollo melódico, conectándose así con la vieja escuela del sinfonismo; de hecho, en los momentos más lentos se hace notar más este factor. Para suceder a una pieza tan fastuosa como la #2, esta tercera canción se defiende bastante bien.



‘Smother’ empieza conectándose con una solución de continuidad respecto a la canción precedente, incluso apoyándose sobre un esquema rítmico aparentemente más sencillo. Pero lo que comenzó como una exploración de sinfonismo moderno con talante neo-progresivo se convierte grácil y fluidamente en una exhibición de grooves jazz-progresivos que se mantiene bien sostenido entre los pilares respectivos de la dupla rítmica y los arreglos de vientos. Los solos y bases de teclados preservan el factor sinfónico mientras la aureola de sofisticación adquirida por la dupla rítmica ha llegado para quedarse hasta el mismo punto final. Una canción realmente fabulosa que muy bien puede ser evaluada como uno de los puntos álgidos del repertorio. Nos vamos acercando al final del álbum cuando llega el turno de ‘Plans Askew’, canción cuyo enfoque sonoro se centra en lo bucólico y lo contemplativo. Nos recuerda definitivamente al lirismo pastoral de ANTHONY PHILLIPS y a la mejor cosecha de MOSTLY AUTUMN (los dos primeros álbumes), añadiéndose también confluencias con la vitalidad exquisita de unos YES en los momentos de predominio para las guitarras eléctricas. Sin duda, la gente de GENTLE KNIFE sabe crear su propio sendero en base a las mencionadas influencias, dándole ese toque escandinavo que otrora gozamos en los discos de ÄNGLAGÅRD y WHITE WILLOW. Los últimos 10 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘Resignation’, y la verdad que es una pena tener que resignarse a asistir al final de esta experiencia melómana con “Clock Unwound”. Esta canción comienza con una grisácea atmósfera enigmática que se centra en el encuadre mutuo de dupla rítmica y teclados mientras la flauta dibuja unos tintes sobrios; por su parte, la presencia de un soliloquio le da al entramado sonoro un tenor bastante solemne, y todavía cerca de la conclusión nos aguarda otro soliloquio. Mientras se van añadiendo los demás instrumentos (donde se incluye un breve pero fabuloso dueto de saxofones), el esquema sonoro parece un híbrido de los ANEKDOTEN de los dos primeros álbumes, el paradigma de GOBLIN y el hard prog de tendencia contemporánea. Aunque queda claro que sus recursos de fastuosidad no son tan ostentosos como los que brotaban de la pieza homónima, el señorío de ‘Resignation’ se siente bien focalizado y clarividente, lo cual le permite funcionar como broche idóneo del disco. 
  
  

Han sido 55 minutos y pico de enorme deleite progresivo los que se han encapsulado, ordenado y mostrado a través del repertorio de “Clock Unwound”. La verdad que los GENTLE KNIFE nos siguen sorprendiendo con su poderosa mezcla de sensibilidad melódica, energía expresiva y lucidez ecléctica, una mezcla que origina una de las propuestas progresivas más intensas y coloridas de hoy en día. Enviamos nuestras felicitaciones a cada integrante de su nutrida alineación por una labor tan bien hecha que marca la hora en la actual escena progresiva noruega. ¡Disco totalmente recomendado!


Muestras de “The Clock Unwound”.-
Resignation: https://www.youtube.com/watch?v=TxfRpCw7nJE


[Reseña dedicada a mi amigo prog-melómano Mauricio Castillo: gracias por la valiosa información sobre las novedades de este estupendo grupo escandinavo.]

Friday, October 06, 2017

JONATAN PINA DULUC: jazz vanguardista para el cosmos culebresco




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

JONATAN PINA DULUC, multi-instrumentista dominicano y genial creador musical dentro de las áreas del rock progresivo y el jazz de vanguardia, nos brinda su trabajo solista Drip / Culebra desde fines del pasado mes de julio. Conocemos a PINA DULUC como integrante de EL TRÍO, grupo de jazz-fusión progresivo que en años pasados nos ha complacido grandemente con discos como “Siempre Que Hay Un Corazón” (2007) y “Las Manos” (2013). En EL TRÍO, el buen JONATAN toca guitarra y saxofón, aparte de teclados en algunas ocasiones. Ahora, este maestro se hace cargo de todo lo que suena aquí: saxofón tenor, guitarra eléctrica, bajo, efectos, samplers, percusiones... e incluso armatostes de percusión concreta como botellas, tapas, etc. Se hacen notar en el estilo performativo y la mentalidad creativa de PINA las influencias de figuras visionarias como HENRY KAISER, JOHN ZORN y FRED FRITH; el material contenido en Drip / Culebra es un catálogo de viajes deconstructivos donde se plasman paisajes abstractos de las perennes inquietudes y ansias del yo interior que sobreviven a las cuadriculaciones y esquematismos del mundo contemporáneo. Una óptica posmoderna sobre las tensiones generadas desde el corazón mismo del mundo contemporáneo, esto es lo que nos ofrece PINA dentro de una estupenda amalgama de avant-jazz, fusión, rock-in-opposition y experimentación electroacústica. Pero bueno, ya es hora de pasar a los detalles del disco que tenemos en nuestras manos. 



Las ocho Partes de ‘Drip’ dan inicio al repertorio poniendo todas las cartas sobre la mesa en relación con el desafiante enfoque estético que nos ha de revelar PINA con toda su logística instrumental. Con la secuencia de las tres primeras Partes, ‘Prólogo’, ‘Three Up’ y ‘Mantra’, el concepto de ‘Drip’ se centra en una etérea mezcla de sobriedad y sigilo donde los minúsculos pasajes de silencio son tan relevantes como los de sonido real. Eso sí, hay un exquisito recurso de tensión en la última nota de saxofón de ‘Three Up’ que supone un indicio inequívoco de que se avecinan también algunos matices de densidad expresionista para la sección siguiente, y de hecho, notamos alguna herencia de la faceta etérea de los inolvidables MASSACRE en los flotantes fraseos que se arman durante el bien articulado diálogo entre guitarra y saxo. ‘Gumshoes’ se enfoca en un swing reconocible pero con una actitud deconstructiva que hace que siempre se sienta el peligro de la disolución de la armazón sonora en curso, mientras que ‘Smear’ sigue por una senda de extravagante extroversión a partir de esa disolución que ya tuvo lugar. ‘Three Down’ es, ante todo, una coyuntura jovial, y su espíritu juguetón halla espacios de recta focalización dentro del encuadre posmoderno que ya se ha hecho dominante e imperativo. Con la dupla de ‘All Over, Let It Drip’ y ‘The Deep’ concluye esta primera fase del álbum: la primera de estas dos Partes ostaneta una musculatura parca mientras que la segunda de ellas vuelve al vuelo etéreo con el que había comenzado el concepto de ‘Drip’, y eso conlleva cerrar el círculo musical debidamente. ‘Plegaria’ se explaya por un espacio de casi 6 minutos, resultando la pieza más extensa del álbum. Abarca una fluida y filuda mezcla de neurosis, jolgorio y luminosidad, la pieza elabora sus sucesivos focos y estructuras con un dinamismo muy locuaz, basado en la soltura y el desparpajo en los momentos saltarines, basado en lo crepuscular en los pasajes calmados. Siendo un poco menos largo que ‘Plegaria’, ‘Veneno’ coquetea abiertamente con el discurso fusionesco con raigambre tropical en cuanto a su cálida estructura rítmica – siempre abierta al ocasional disenso – mientras la estructuración de los volátiles juegos armónicos y los solos fluyen bajo las influencias de SOFT MACHINE y JOHN ZORN. El pasaje final es conmovedoramente solemne. 


Con esta dupla de ‘Plegaria’ y ‘Veneno’, el disco alcanza un cénit muy peculiar en lo referente al ideal de señorío posmoderno que signa a su orientación integral, pero todavía quedan buenas cosas por disfrutar. El siguiente tema se titula ‘Trío’ y consiste en un campechano ejercicio de free jazz que se retuerce en torno a sus propias ansiedades deconstructivas, muy propias de esa vertiente del rock-in-opposition que se hermana con el jazz experimental: el resultado se traduce en una tensión expectante y aguerrida donde impera la norma de lo dadaísta, pues algo hay de jolgorio inocente en medio de toda esta combativa extravagancia. Las cuatro últimas piezas del álbum son las cuatro Partes del concepto de ‘Culebra’. Con sus casi 3 ¼ minutos de duración, la Parte que se llama igual que el todo se explaya solventemente. La segunda Parte se titula ‘Burgués’ y recibe la herencia de efusividad surrealista de ‘Culebra’ para apaciguar un poco el fulgor reinante. Así las cosas, ‘Barón’ emerge para recluirse en un vestigio otoñal del cual habrá de germinar una furia electrizante que desde una primera instancia ya se estaba gestando. El momento climático se impone con una irrefrenable aura de exquisitez. ‘Epílogo’ concluye las cosas al modo de un retorno a las vibraciones iniciales de ‘Barón’. JONATAN PINA DULUC se ha lucido a lo grande con este aventurero y recio repertorio de jazz vanguardista inspirado en la imagen un cosmos con diseño culebresco. 


Muestras de “Drip / Culebra”.-